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SEMANA SANTA

Flores de Kenia para la Virgen y un campo de amapolas para el Cristo: El Museo desafía lo convencional otra Semana Santa

La Hermandad del Museo ha vuelto a hacer gala de su particularidad personalidad para exornar los pasos de sus titulares, que este año lucen flores que "nunca antes se habían visto" en la semana grande de Sevilla

Proceso del exorno floral de la Virgen de las Aguas y el Cristo de la Expiración de la Hermandad del Museo.

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Ramilletes de flores de Kenia para la Virgen de las Aguas y un campo de amapolas de la Toscana para el Cristo de la Expiración. Este Domingo de Ramos, más 30 manos exornaron los pasos de los titulares de la Hermandad del Museo. Fueron más de cuatro horas de trabajo artesanal y minucioso que, como siempre, se vivieron en estricta intimidad. La elección floral de este año, dijo su florista, Javier Grado, “nunca antes se había visto en la Semana Santa de Sevilla.

Durante unas horas, la capilla del Museo dejó de ser únicamente un espacio de culto para convertirse en un auténtico taller floral. El suelo estaba cubierto de tallos, ramas, alambres y cajas llenas de flor cortada. Entre cubos de agua, herramientas y jarras preparadas para recibir cada composición, ayudantes y oficiales trabajaban codo con codo para levantar, en tiempo récord, el exorno del paso de palio de la Dolorosa y el monte del paso del Señor.

Lilas blancas para el paso de palio de la Virgen de las Aguas de la Hermandad del Museo.

Lilas blancas para el paso de palio de la Virgen de las Aguas de la Hermandad del Museo. / Rocío Soler Coll

Este año, la priostía de la corporación apostó por una propuesta de fuerte personalidad: lilas blancas para la Virgen de las Aguas y anémonas rojas para el Cristo de la Expiración. “En la última década, la hermandad ha dado un cambio en el exorno floral, ahora somos más singulares y atrevidos”, explicó el hermano mayor de la cofradía, Ángel Casal, en conversación con El Correo de Andalucía. Lo corroboró Grado, responsable de las flores de más de 40 pasos de la capital y con trabajos también en hermandades de Dos Hermanas, Córdoba y Estepa.

En la última década, la hermandad ha dado un cambio en el exorno floral, ahora somos más singulares y atrevidos

Ángel Casal

— Hermano Mayor de la Hermandad del Museo

No es, en cualquier caso, una audacia improvisada. El pasado año, por ejemplo, la Virgen lució sterlitzia, una flor exótica y llamativa elegida como homenaje al 450 aniversario de la corporación. "Esta hermandad es atrevida, con ellos me tengo que esforzar para dar con diseños creativos", afirmó Grado, en sintonía con esa línea estética que el Museo viene consolidando en la última década.

Lilas blancas para la Virgen de las Aguas

En esta ocasión, la singularidad de la flor elegida para la Virgen reside más en su procedencia que en su apariencia. Las lilas blancas se adquirieron en Holanda, aunque llegan desde Kenia, tal y como explicó su comercial, de la empresa Verdnatura. “Este tipo de flor también está en la Sierra de Constantina, pero las de estos pasos vienen de Holanda, concretamente”, apostilló.

Uno de los florista coloca las lilas blancas en el paso de palio de la Virgen de las Aguas de la Hermandad del Museo.

Uno de los florista coloca las lilas blancas en el paso de palio de la Virgen de las Aguas de la Hermandad del Museo. / Rocío Soler Coll

Frente al tono encendido de las flores naranjas del pasado año, la propuesta de esta Semana Santa se mueve en una gama más contenida, delicada y luminosa. Se trata de una flor pequeña, blanca, de apariencia frágil. “Puede recordar al azahar, pero es más resistente”, apuntó el prioste, Manuel Antonio Ruiz.

Y esa resistencia, precisamente, resulta determinante a la hora de decidir el exorno de un paso. Grado insistía en ello mientras supervisaba el montaje. “Este año estamos a 20 grados y esa es una muy buena temperatura, pero si estuviéramos a 28 o 30 grados, la flor se secaría muy rápido”, reconoció. Por eso, cada vara floral queda fijada sobre esponja hidratada, de modo que la flor conserve frescura durante toda la estación de penitencia. “Es un tipo de flor que necesita mucha agua”.

El rostro de la Virgen de las Aguas en el paso de palio.

El rostro de la Virgen de las Aguas en el paso de palio. / Rocío Soler Coll

La Dolorosa de la plaza del Museo volverá a presentarse envuelta en una masa floral blanca, matizada con hojas de peperomia, en una composición "llena de armonía". “A nosotros nos gusta la armonía del color, no somos propensos a las combinaciones de tonos de flores”, sostuvo el hermano mayor.

La hermandad del Lunes Santo no siempre fue especialmente arriesgada en sus elecciones florales. Casal reconoció que esta inclinación por propuestas más personales es relativamente reciente. “Durante más de treinta años, el paso de la Virgen lució camelias, que en mi opinión, era la flor más bonita”, confesó. El cambio no obedeció tanto a una cuestión estética como técnica: la necesidad de recurrir a variedades con mejor comportamiento frente a las condiciones climáticas de Sevilla terminó abriendo la puerta a nuevas posibilidades en el exorno.

Un campo de amapolas para el Cristo de la Expiración

Si el palio se mueve este año en la contención del blanco, el paso del Cristo irrumpe con toda la fuerza del rojo. El crucificado de Marcos Cabrera fue exornado con anémonas, una flor prima hermana de la amapola y traída directamente desde Italia. La idea, según explicó el propio Javier Grado, era recrear un campo de amapolas de la Toscana. Para construir ese efecto, las flores se entremezclan con hiedra, hojas de drácena, musgo y kochia.

Un campo de anémonas rojas para el Cristo de la Expiración de la Hermandad del Museo.

Un campo de anémonas rojas para el Cristo de la Expiración de la Hermandad del Museo. / Rocío Soler Coll

“Llevo con la idea de las flores del Cristo desde noviembre”, dijo el florista, subido a una escalera desde la que iba colocando una a una cada pieza del conjunto. Vista de cerca, la escena revelaba hasta qué punto el resultado final depende de una labor casi invisible: la del pulso, la paciencia y el oficio.

Porque para conseguir ese efecto de campo abierto, de vegetación viva y salpicada de rojo, fue necesario alambrar una por una todas las anémonas que cubren el paso, de forma que permanezcan erguidas durante el recorrido y no cedan con el movimiento de la cofradía por las calles del centro. “Estuvimos cuatro horas trabajando en eso antes de llegar a la capilla”, explicó Grado. Después, ya dentro, tocaba levantar el diseño definitivo, ajustarlo al monte y comprobar que cada flor encontraba su sitio exacto.

Un año de estrenos para el Museo

Además del exorno floral, este es también un año de novedades patrimoniales para la Hermandad del Museo. "Este año lucimos un nuevo techo del paso de palio. Se ha pasado a una nueva malla con la Virgen de la Asunción. La que había antes estaba ya muy delicada, era del año 46", contó el prioste. Junto a ello, la Virgen estrenará igualmente un nuevo broche, regalo de la familia Belver con motivo del 450 aniversario. Además, el estandarte llevará la medalla de oro de la ciudad, también por la efeméride.

Un florista coloca una a una las anémonas rojas en el paso del Cristo de la Expiración.

Un florista coloca una a una las anémonas rojas en el paso del Cristo de la Expiración. / Rocío Soler Coll

En una hermandad fundada en 1575 y tan querida por sus vecinos como por el corazón cofrade de la ciudad, cada detalle cuenta. La hermandad que fundó el gremio de plateros sigue haciendo de la sobriedad una forma de distinción, también en lo floral, sin renunciar por ello a la personalidad ni a la innovación. Y este Domingo de Ramos, entre el blanco sereno de la Virgen de las Aguas y el rojo encendido del Cristo de la Expiración, volvió a quedar claro que el exorno de sus pasos no es solo un acompañamiento: es también una manera de contar, desde dentro, la identidad de una cofradía profundamente unida a su barrio.

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