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LUNES SANTO

Un barrio hecho procesión: la fe silenciosa del Tiro de Línea que nunca deja solo al Cautivo

La Hermandad de Santa Genoveva comenzó su estación de penitencia bajo un cielo inmaculado y con miles de devotos aguardando en las calles del Tiro de Línea

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Vídeo | Las imágenes de la salida de Santa Genoveva

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

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Isabel lleva más de medio siglo caminando detrás del Cautivo de la Hermandad de Santa Genoveva. No recuerda un Lunes Santo sin él. Iba de niña con su madre, siguió de joven y ahora, ya pasada la sesentena, mantiene el mismo sitio: detrás, sin prisas, en silencio. Dice que el Señor no va solo, y ella tampoco lo deja solo nunca. Este año no le ha pedido nada. Solo ha rezado y ha dado las gracias, como quien ya lo ha dicho todo.

El tramo de la espalda del Señor en el Tiro de Línea volvió a ser uno de los puntos más reconocibles del Lunes Santo. Mujeres de todas las edades, de Sevilla entera, apretadas pero sin agobio, avanzando poco a poco, cada una a lo suyo. A diferencia del año pasado, esta vez no había dudas: cielo limpio daba la tranquilidad de saber que el cortejo iba a llegar a la Catedral y a volver al barrio.

Un poco más atrás iba Pepi, criada frente a la parroquia. “Tengo tanto que agradecerle…”, decía, sin poder terminar la frase. Se le llenaban los ojos nada más empezar a hablar. “El Cautivo escucha”, añadió. Y lo contó: “Mi marido tuvo covid, estuvo 17 días en coma inducido. Todos los días, cuando salía de la clínica, me venía a la parroquia a rezarle al Señor”. Hace una pausa y sigue: “Y fue Él quien lo salvó”. Recuerda el momento exacto: “Me llamaron del hospital justo al salir de la iglesia. Me dijeron que había tolerado un yogur”. Lo repite como quien no quiere olvidarlo nunca.

A su lado, Eva asentía, mirando alrededor. “Esto lo he visto toda la vida de Dios”, decía. “Siempre son las mismas caras”. Aunque matiza: “Antes eran solo mujeres… ahora también hay muchos hombres”. Unos en silencio, otros hablando lo justo. “Pero todos vienen a lo mismo”.

El Señor avanzó ligero por el barrio y por El Porvenir. “Él camina, avanza”, comentaba alguien al paso. Balcones llenos, gente esperando en esquinas donde no cabe un alfiler, niños subidos a cualquier sitio. En La Paz, el ambiente era el de siempre. “Aquí no hace falta montar nada raro”, decía un vecino. “Con que pase Él…”.

“Siempre vamos con el Señor”, insistía Eva, “pero en algún momento también nos acercamos a ver a la Virgen, que es tan preciosa”.

La Virgen de las Mercedes llena de luz el Tiro de Línea

La Virgen de las Mercedes volvió a encontrarse con su gente. “El año pasado nos quedamos con mal sabor de boca”, recordaba una mujer. También salía en la conversación el pasado 4 de octubre, cuando la Esperanza de Triana visitó el templo: “Eso fue impresionante”. Esta vez, de nuevo, todo fue rodado. “Así sí”, resumían.

El Tiro de Línea se volcó. “Mira los balcones”, decía uno señalando las banderolas con el rostro del Señor y de la Virgen. “Esto es de categoría”. Le rezaron, le cantaron, le aplaudieron y le lloraron.“Es que hay que estar aquí para entenderlo”, soltó un hombre mientras el paso se alejaba.

Fue un inicio de Lunes Santo completo para la Hermandad de Santa Genoveva. “Redondo”, como repetían varios vecinos. Y el barrio volvió a responder como siempre: “Aquí no fallamos”. Porque, pese a los cambios -“cada vez menos comercios”, “todo más caro”-, cuando pasa la cofradía todo encaja otra vez.

“Esto es un barrio hecho procesión”, decía una mujer sin dejar de mirar al frente. Y no hacía falta añadir mucho más.

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