Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Jueves y Viernes Santo

La mantilla en Semana Santa a través de los maestros de la historia del fotoperiodismo de Sevilla

Entre la memoria capturada en las fotografías antiguas y la mirada de las nuevas generaciones, la mantilla sigue marcando el pulso del Jueves y Viernes Santo en Sevilla

SEVILLA

Fotografías en blanco y negro donde Sevilla aparece detenida en un instante de recogimiento: mujeres de negro riguroso, mantilla perfectamente colocada, mirada baja y gesto sereno. No posan, simplemente están. Y, sin embargo, cuentan una historia que sigue latiendo hoy y que se repite por centenares este Jueves y Viernes Santo por las calles del centro de la capital hispalense.

Las instantáneas conservadas en la Fototeca Municipal -firmadas por Serrano, Gelán, Cubiles o Serafín- no son solo documentos; son memoria. En ellas se reconoce una forma de vestir que ha atravesado décadas sin perder su esencia. La mantilla negra, símbolo de luto y respeto, aparece como protagonista en estos días grandes de la Semana Santa sevillana.

Lo llamativo es que esa escena, lejos de quedarse atrapada en el pasado, se repite cada año con nuevos rostros. Hoy, frente a aquellos retratos antiguos, se sitúan chicas muy jóvenes que han hecho suya esta tradición. No como una recreación, sino como una continuidad natural. Cambian los tiempos, pero no el gesto: la colocación cuidadosa de la peineta, el vestido negro bajo la rodilla, las medias tupidas, el tacón discreto.

El Jueves Santo conserva ese aire solemne que ya captaban las cámaras hace décadas. Mujeres que caminan hacia los Oficios o visitan los Sagrarios envueltas en una sobria elegancia que abandonan cuando llega la noche con la Madrugá: hay algo profundamente revelador en ese diálogo entre pasado y presente. Las fotografías antiguas, orotagonizadas por algunas de las mujeres más populares de la época, como Juanita Reina o la Duquesa de Alba, no son solo recuerdo: funcionan como espejo. En ellas, las jóvenes de hoy encuentran una referencia, una forma de estar que no necesita explicación. Porque la mantilla no se mantiene viva por inercia, sino por elección. Y que cada vez más jóvenes decidan vestirla en los días grandes de la Semana Santa dice mucho de Sevilla: de su manera de entender la tradición, no como algo que se guarda, sino como algo que se vive.

Tracking Pixel Contents