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Las mantillas inundan Sevilla bajo el sol del Jueves Santo

Tacones bajitos, vestido a media pierna, maga francesa, cruz en el cuello y rosario en la mano. Los deportistas más rezagados se mezclan con el luto más madrugador

Victoria Flores

Victoria Flores

Sevilla

Es Jueves Santo en Sevilla y la ciudad se viste de negro para visitar iglesias. Ellas estrenan las mantillas heredadas de sus abuelas y ellos han vuelto a sacar del cajón las corbatas negras que usan de año en año y las agarran del brazo para que los adoquines no les jueguen una mala pasada.

Es día grande en Triana. Esta noche sale la Esperanza y el Viernes Santo, El Cachorro y La O tomarán la calle Castilla. El viejo arrabal se engalana y presume de balconeras, azulejos y cuadros. Las vallas impiden ya el tráfico rodado en la calle Pureza, donde en solo unas horas comenzarán a llegar los primeros devotos para presenciar la salida de los túnicas de terciopelo de la Esperanza.

Vídeo | La Sevilla de mantilla y rosario se echa a la calle en Jueves Santo

Marina Casanova

El Puente de Triana se convierte en un desfile de las distintas formas en las que una sevillana puede lucir la mantilla, aunque ya hay foráneas que se atreven con esta indumentaria tan tradicional. Al otro lado del río las colas a las puertas de los templos se multiplican. Colas para entrar en la Magdalena. Colas en El Salvador, que se adentran en Cuna, y en la Macarena, donde llegan hasta el hotel. Hasta los perros aguardan pacientemente en la fila para poder adentrarse en las iglesias, que abren sus puertas de par en par.

Las solapas de las americanas, negras como los trajes de ellas, se llenan de pegatinas y lazos como si de galones militares se tratasen. Azul por Montserrat, negro por El Salvador o morado por Los Terceros. Hay quien parece que los colecciona.

En casa de Ana, todas se visten de mantilla. A las 8:30 ha sonado el despertador en casa para empezar a arreglarse. Entre las tres se ha ayudado a hacerse el moño y colocarse la peineta. Con su medalla en el pecho ha ido a Pasión donde se han encontrado con el resto de sus amigos y donde, en solo unas horas estarán de nuevo vestidas de negro aunque, esta vez, cambiarán la peineta por el capirote y el vestido por la túnica. Junto al paso del Señor esperan las cirieras a la hora marcada: 1º de Cruces, 5º de Virgen, los carteles anuncian lo que está por venir.

También aguardan los carros en la iglesia de la Magdalena. Allí, los enseres de la Quinta Angustia y El Calvario se mezclan con las representaciones que llegan para dejar ramos ante los titulares que realizarán estación de penitencia en la tarde y la noche de este Jueves Santo. Con el manto, delante de la Virgen, del Señor, fuera “que hay mejor luz”. “Esta hay que repetirla, que no ha salido bien”. Hay que aprovechar para mandarla a los que no han podido acompañarles o para las redes sociales, en las que presumir de tradición y de pareja.

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