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Semana Santa

¿Por qué el Nazareno del Silencio lleva la cruz al revés? Así es el secreto de La Madrugá de Sevilla

Las hipótesis son múltiples y oscilan desde misteriosas leyendas hasta un relato alegórico con el que los católicos del siglo XVII trataban de evangelizar

El Nazareno de la Hermandad de El Silencio en una instantánea de archivo.

El Nazareno de la Hermandad de El Silencio en una instantánea de archivo. / RAFAEL ROBLAS

Álvaro García-Arévalo

Álvaro García-Arévalo

Sevilla

Hay un detalle no menor que siempre sorprende al público que acude a presenciar el cortejo de la Hermandad de El Silencio en La Madrugá: tanto la imagen de Jesús Nazareno como sus propios penitentes portan la cruz al revés. No hay un motivo claro, los historiadores parten de tres hipótesis posibles que conviene analizar con detalle. Esta corporación es de las más antiguas de la Semana Santa de Sevilla, las primeras reglas figuran a mediados del siglo XIV, y sus orígenes son tan remotos como inciertos.

Cabe señalar que las imágenes que procesionan en Semana Santa portan la cruz sujetando su madero horizontal con las manos, mientras el vertical se orienta hacia detrás. Esto cambia en la cofradía de la calle Alfonso XII. Rafael Roblas es profesor y autor del libro Hermandad de El Silencio, donde trata de realizar una síntesis de los principales hitos históricos de la cofradía. En declaraciones a El Correo de Andalucía, trata de dilucidar qué hay detrás de la posición de la cruz en la imagen de Jesús Nazareno, abriendo así un abanico de hasta tres posibilidades.

"Romántica y fabulosa". Así es la primera hipótesis que pone este profesor sobre el papel. Se trata de una misteriosa leyenda que cuenta cómo durante los siglos XVI y XVII los hermanos de la corporación se empeñaban en ponerle la cruz a esta imagen de la forma tradicional, en cambio, cada mañana Jesús Nazareno amanecía con el madero de forma invertida. "Así siguieron hasta que realmente cayeron en la cuenta que el Señor quería portar la cruz al revés", apunta Roblas.

Dos hipótesis verosímiles

Más allá de la magia de una bella leyenda, hay otras dos hipótesis más verosímiles. La primera está relacionada con la forma de representar la iconografía de Jesús Nazareno en los siglos XIII y XIV, que coincidía con la postura invertida de la cruz que presenta el titular de la Hermandad de El Silencio. Una idea que introducen los frailes franciscanos en el imaginario colectivo de aquella época.

"Hay bastantes frescos y pinturas en el Renacimiento italiano que lo recogen de esta manera y llega, de hecho, a extenderse al arte sacro hispánico", matiza el profesor Rafael Roblas. De hecho, en las propias gradas de la Catedral de Sevilla, hay una pintura donde aparece un Nazareno con la cruz al revés, se trata del Santo Cristo de los Ajusticiados, obra de Luis de Vargas del año 1563. No será hasta el siglo XVII cuando se tome como costumbre representar a Jesús Nazareno sujetando el madero horizontal con las manos, es decir, como habitúan hacerlo las imágenes en la actualidad.

La tercera hipótesis recae en motivos alegóricos. Roblas sostiene que representar a Jesús con la cruz invertida puede estar destinado a trasladar un mensaje en el plano catequético y evangelizador. "Dentro de su misión salvífica, Cristo besa la cruz abrazándola antes de cogerla y encaminarse al Monte Calvario". Cabe señalar que, desde el siglo XV, El Silencio comienza a rendir culto de forma especial a la Santa Cruz de Jerusalén, que ayuda a reafirmar esta postura.

El Nazareno de la Hermandad de El Silencio en una instantánea de archivo.

El Nazareno de la Hermandad de El Silencio en una instantánea de archivo. / RAFAEL ROBLAS

Una imagen anónima del siglo XVII

Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Hermandad de El Silencio es una imagen anónima encargada entre 1610 y 1611, aunque se atribuye al círculo de Francisco de Ocampo por sus rasgos formales y parentesco con otras imágenes atribuidas al mismo imaginero. Se trata de una talla realizada en madera de cedro policromada propia del estilo manierista, divulgado en la Escuela Sevillana mediante grabados europeos.

Posee el cuerpo anatomizado con un valiente "contrapposto" de origen manierista. Se trata de algo inusual en este tipo de representaciones que Cristo gire la cabeza hacia su lado izquierdo, portando la Cruz sobre su hombro derecho. El rostro tiene un canon alargado, de rasgos bastantes acusados que desencadenan en una gran fuerza expresiva y personalidad propia.

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