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Y brilló más que el sol: Sevilla vuelve a disfrutar con esplendor de un nuevo Corpus

Más de tres horas de procesión llenaron de religiosidad y solemnidad las calles del centro de la ciudad en el que es uno de los cultos más antiguos de la ciudad

VÍDEO | Así ha sido la procesión del Corpus en Sevilla 2026

Marina Casanova

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Pablo García Torrejón

Pablo García Torrejón

Sevilla

El olor a juncia y romero aromatizaba las calles del centro de la ciudad desde muy temprano. La procesión del Corpus no es una más y quizás sea uno de los últimos reductos de sevillanía que le queda a un casco histórico de la capital andaluza cada vez más impersonal por culpa del turismo masivo.

Como si se tratara de una avanzadilla de ese espíritu inquebrantable de sevillania, los niños carráncanos salían por la puerta de San Miguel a las ocho y cuarto de la mañana. La campana anunciaba la llegada del cortejo del Santísimo Sacramento, un cortejo compuesto por más de cuatro mil personas y nueve pasos que ocupó, un año más, todo el recorrido de la procesión.

Las temperaturas fueron algo inferiores a las del año pasado y permitieron al público ver la procesión con algo más de alivio térmico. Aunque en los primeros compases de la procesión y debido a la hora temprana, fue relativamente escaso observándose estampas de un cortejo discurriendo sin público por la avenida de la Constitución. Con los primeros rayos de sol, llegaba a Santa Ángela de la Cruz a la plaza de San Francisco presidida por la patrona de la corporación municipal, la Hiniesta Gloriosa.

Más de cuarenta altares, balcones y escaparates se erigieron como decoración efímera a lo largo de toda la carrera del Corpus, destacando el gran esfuerzo de hermandades y entidades que se encargaron de decorar el centro de la ciudad. A un paso bastante apresurado para dar salida al gran cortejo, los carráncanos llegaban a la plaza del Salvador mientras por la Catedral salían las Santas Justa y Rufina, este año exornadas y portadas por la Hermandad de San Gonzalo, fruto del turnismo a las hermandades de Triana que se encargan cada año de este paso.

La temperatura comenzaba a crecer con el paso de las horas y el sol relucía sobre las casullas de plata de San Isidoro y San Leandro, los dos hermanos que aparecen en el escudo de la ciudad acompañados de San Fernando. Precisamente el rey Santo y Patrón de la Ciudad era el protagonista del quinto paso acompañado de una representación militar y de la Banda Municipal de Música de Sevilla, dirigida por Francisco Javier Gutiérrez Juan.

Tras el paso del reconquistador de Sevilla, los cortejos entre paso disminuyeron al estar constituidos por representaciones de entidades y organismos como la del Consejo de Hermandades y Cofradías. Este es el último año en el que la representación de la máxima institución cofradiera estará presidida por Francisco Vélez, ya que se celebrarán elecciones el próximo 29 de junio.

Poco antes de las once de la mañana, salía la custodia de asiento de Arfe con el Santísimo Sacramento. Iba antecedida por el Cabildo Catedral y portada por la cuadrilla de costaleros, siendo este el segundo año en el que el paso de la custodia salía a costal. El cortejo lo cerraba las representaciones eclesiásticas con José Ángel Saiz Meneses a la cabeza, el ayuntamiento de Sevilla, con la representación de la mayoría de grupos políticos y el piquete militar junto con la banda del acuartelamiento del ejército de tierra.

Con el sol de mediodía, las temperaturas ascendieron mientras que el cortejo buscaba el cobijo de la sombra de las calles que en su mayoría ya se encontraban entoldadas. Destacó el paso de la Custodia por la plaza del Salvador, el Santísimo fue recibido por los cánticos de la Escolanía de María Auxiliadora que entonó piezas a lo largo de la mañana de marcado carácter eucarístico.

Poco antes de la una del mediodía entraba el Santísimo Sacramento con un sol de justicia cayendo a plomo sobre la Plaza Virgen de los Reyes, no si antes efectuar el tradicional desfile militar ante la Custodia. Sevilla puso así el broche de oro a una festividad más del Corpus Christi y que a buen seguro, abrirá de nuevo el debate sobre el exceso de participación en el cortejo y una procesión que se hace cada año más tediosa de verla de principio a fin.

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