El Rocío 2026
La fe rociera al otro lado del Atlántico: "Tuvimos que empezar explicando que una palma no es un aplauso"
La devoción a la Virgen del Rocío trasciende fronteras con numerosas hermandades y asociaciones repartidas por todo el mundo, especialmente en América, donde países como Argentina, Venezuela o Brasil cuentan con un gran peso

Miembros de la Hermandad de las Américas / Hannag Mayorga / Hermandad de las Américas
Quedan días para el lunes de Pentecostés y el aire tiene otro aroma, huele a marisma, a romero y polvo del camino. Las primeras hermandades van rumbo a El Rocío. Córdoba y Granada llevan varios días de trayecto, mientras que las filiales más lejanas de la provincia de Huelva, Ayamonte e Isla Cristina, arrancaron este lunes para presentarse un año más ante la Blanca Paloma. Este miércoles y jueves lo hicieron las de Huelva y Emigrantes, las más grandes en número de peregrinos de toda la provincia y las de Sevilla.
Como cada año, más de un millón de personas se darán cita en La Aldea en la romería más multitudinaria de toda Europa que obliga a activar el Plan Romero, uno de los mayores dispositivos de seguridad de nuestro país con más de 7.000 efectivos. Una manifestación de fe que no entiende de fronteras y que, a miles de kilómetros de la marisma, sigue viva con la mayor fidelidad posible.

Yorman Alviarez, de la Hermandad de San Cristóbal de Venezuela. / El Correo
Más de 30 años de devoción en los Andes venezolanos
En la cordillera de los Andes, a más de 1.600 metros del nivel del mar, se encuentra Mérida, una de las ciudades más pobladas de Venezuela. Esta república bolivariana cuenta con una gran influencia andaluza en lo patrimonial, lo lingüístico y, también, en lo cultural. El baile flamenco está muy presente en la Pequeña Venecia y es, precisamente, el vehículo por el que la fe rociera se instauró en la región andina venezolana hace más de 30 años.
Fue en la década de los 90 cuando un grupo de fieles crearon la actual Asociación Rociera de Mérida. La agrupación está considerada por la Matriz de Almonte como Hermandad de Culto, cuenta con unos 350 hermanos y, además, tiene su propia filial en San Cristóbal, capital de Táchira, provincia colindante con Mérida. A esta última pertenece Yorman Alviárez. Con 46 años, lleva tres décadas profesando la fe a la Blanca Paloma.

Imagen de la Virgen del Rocío de la Asociación Rociera de Mérida / Asociación Rociera de Mérida
Este gocho, como se conoce a los habitantes de Táchira, entró en contacto por primera vez con la Virgen del Rocío a través de una buena amiga del colegio que bailaba flamenco y que fue invitada a Mérida a bailar durante la romería. Este encuentro sembró una semilla de la que no ha sido capaz de desprenderse, y tampoco parece que tenga intención. "Ese mismo año tenía un viaje a España. Fui a Huelva, al Rocío, y conocí a la Virgen en persona. Estaba abajo, no en el camarín. De esto hace 25 años, más o menos", recuerda Yorman emocionado. Una visita que marcó el inicio de una nueva forma de entender la fe.
"Mi primer camino lo hice con Huelva. Fue único, muy bonito"
La experiencia lo marcó profundamente. Dos años después regresó a Andalucía dispuesto a vivir el Rocío desde dentro. Gracias a la colaboración de David, un amigo que hizo en su primera visita, este venezolano realizó su primer camino. "Mi primer camino lo hice con Huelva. Fue único, muy bonito" rememora todavía emocionado. Yorman recuerda que nada más llegar a La Aldea, con el tradicional paso de la Hermandad de Huelva por el Barrio de las Gallinas, comenzó a insistir a su amigo para ir a ver a la Virgen. "Yo no sé si sería de la fatiga del viaje, la emoción de estar frente a ella, pero me desmayé y cuando me desperté estaba en una ambulancia", relata.
El ambiente fraternal de la romería permitió a Yorman hacer buenos amigos. Entre ellos, una miembro de la entonces Junta de Gobierno de la Hermandad de Espartinas, con quienes ha hecho el camino dos veces más, fue bautizado y vivió un momento que nunca olvidará en su vida. "Mi amiga es muy amiga de uno de los almonteños que van coordinando quiénes portan a la Virgen. Pues resulta que habló con ellos y me metieron para allá debajo de la Virgen", recuerda todavía estremecido al rememorar uno de los momentos más importantes de su vida rociera.
Una romería lo más fiel posible
Tal y como ocurre en España, la Asociación Rociera de Mérida celebra la misa del Lunes de Pentecostés y una pequeña procesión de la virgen por las calles de Mérida. Un acontecimiento al que, por supuesto, acuden también los hermanos de la filial de San Cristóbal. Yorman es el camarista de la imagen de su hermandad. "Las carmelitas descalzas son las que hacen la ropa a la Virgen. Le cambiamos el traje todos los años", señala orgulloso.
Además, de sus viajes a España, Yorman trajo una imagen más pequeña de la Blanca Paloma para tenerla en casa aunque, finalmente, es la que usa su filial para darle culto a la Virgen del Rocío.
Cabe señalar que la Hermandad de San Cristóbal realiza su propia romería y su misa rociera el primer domingo de noviembre, además de acudir a la de Pentecostés en Mérida. Esto se debe, según explica Yorman, a que son un grupo bastante significativo y no todos pueden permitirse, por diferentes motivos, desplazarse las seis horas de camino que separan una ciudad de la otra.
La Asociación Rociera de Mérida celebra la misa del Lunes de Pentecostés y una pequeña procesión de la virgen por las calles de Mérida. Un acontecimiento al que, por supuesto, acuden también los hermanos de la filial de San Cristóbal
Debido a la gran devoción y popularidad que atesora la Virgen del Rocío, a Yorman le llegan muchas peticiones para que la imagen esté presente en diferentes actos. "Me llamaron del colegio Juan XXIII para que les prestara la imagen para una misa con motivo del mes mariano. Hay muchas niñas que bailan flamenco allí y les han pedido a los profesores que llevasen a la Virgen del Rocío", comenta agradecido.
Como buena hermandad que se precie, también cuentan con su propia presea. "Nuestro cordón es vinotinto y beige. La medalla tiene una flor y dentro la imagen de la Virgen del Rocío. A ella la entrelaza una cinta dividida en una mitad la bandera de España y en otra la de Venezuela", explica.
Argentina, el epicentro rociero de Latinoamérica
De todos los países latinos que forman América, Argentina es el que más hermandades rocieras tiene. En total, según aparece en la web de la Matriz, existen cinco entidades reconocidas entre hermandades de culto y asociaciones filiales. Entre las primeras destaca la Hermandad de la Virgen del Rocío San Juan Argentina, establecida jurídicamente en 2003 en la provincia homónima que hace frontera con Chile.

Medalla de la Hermandad de la Virgen del Rocío San Juan Argentina / Hermandad de la Virgen del Rocío San Juan Argentina
Al igual que la Hermandad de Mérida y su filial, la de San Juan no se puede entender sin la influencia andaluza en Argentina. Una gran cantidad de inmigrantes andaluces llegaron a esta provincia durante el siglo XX. Marisa Gil, una de sus hermanas, es descendiente de esos andaluces que llegaron a Argentina buscando un futuro mejor. Su madre es de Dílar, Granada. Su padre, aunque argentino, proviene de una familia de Algarrobo, Málaga.
Cuando tenía quince años, su familia y unos amigos vinieron a España y, por casualidades del destino, acabaron la noche del 29 de diciembre de 1988 en La Aldea. "De repente solo había arena en el suelo. Nos bajamos y había un barcito y mi papá pregunta: 'Mire, caballero, disculpe, ¿me sabría usted decir dónde estamos?' Entonces, el hombre le dice: 'Estáis vosotros en el mejor lugar del mundo. Habéis llegado al Rocío'", cuenta con todo detalle Marisa.
Una gran cantidad de inmigrantes andaluces llegaron a esta provincia durante el siglo XX. Marisa Gil, una de sus hermanas, es descendiente de esos andaluces que llegaron a Argentina buscando un futuro mejor
Esa misma noche durmieron en Matalascañas y, al día siguiente, conocieron el Santuario y a la Blanca Paloma. Quedaron tan maravillados que decidieron no pasar las fiestas con sus parientes. "No pasamos el Año Nuevo con la familia. Nos quedamos allí", recuerda con alegría.
A su vuelta a Argentina, la familia de Marisa estableció un contacto estrecho con el Círculo Andaluz. Gracias a las cintas que su madre, María Morales, trajo de España se formó un coro rociero, la semilla que daría lugar a la actual hermandad.
Paulatinamente, la devoción a la Virgen del Rocío fue cogiendo forma hasta llegar a lo que hoy es. "Poco a poco comprometimos a los troperos de Santa Lucía, una asociación gaucha, donde los gauchos iban vestidos a la usanza argentina llevando a las niñas vestidas de flamenca", señala Gil.
Año tras año, poniendo a disposición de los hermanos sus propias casas, fueron haciendo las romerías cumpliendo con dos fechas principales: Pentecostés y el Rocío Chico. Cuando por fin se constituyeron legalmente, el gobierno local les proporcionó un terreno donde ahora pueden expresar su fe con una romería muy parecida a la que se conoce en Almonte.
"Tuvimos que empezar explicando que una palma no es un aplauso"
Tal es la devoción en la provincia que se han realizado seis imágenes de la Blanca Paloma y están repartidas en distintas parroquias. "El andaluz, el español, encontró a través de esta forma de expresar la fe ese calorcito español que necesitaba, ese acercamiento a sus costumbres. Entonces, rápidamente como un reguero de pólvora, se dio la devoción de la Virgen del Rocío", comenta esta argentina.

Imagen de la Virgen del Rocío de la Hermandad de la Virgen del Rocío San Juan Argentina / Hermandad de la Virgen del Rocío San Juan, Argentina
Sin embargo, no ha sido un camino fácil, tal y como comenta Marisa Gil. "Tuvimos que empezar explicando que una palma no es un aplauso y que cantar con alegría y panderetas en la iglesia no es un circo, sino una forma de adoración", subraya. "Hoy el coro suma mucha gente y la misa rociera tiene muchísima alegría".
Esta adaptación también ha dado lugar a una romería algo diferente. "No hacemos camino. Hacemos una pequeña procesión alrededor de la plaza con caballos, carretas y niñas bailando. Luego la Virgen entra al predio de la hermandad y compartimos una comida, como una mini parada rociera. La última vez fueron más de setenta personas a almorzar y más de doscientas cincuenta en la procesión", explica Marisa Gil.
El andaluz, el español, encontró a través de esta forma de expresar la fe ese calorcito español que necesitaba, ese acercamiento a sus costumbres. Entonces, rápidamente como un reguero de pólvora, se dio la devoción de la Virgen del Rocío
Sus hijos también forman parte de la hermandad que suma un total de 150 integrantes. Al igual que su madre, ellos también han tenido la oportunidad de conocer El Rocío en plena romería. "Mamá, te has quedado corta", le refirieron cuando vieron cómo se vive Pentecostés en La Aldea. "Ahora ellos forman la comisión de jóvenes. Se encargan de sacar la Virgen, ordenar la procesión y ayudar con todo", afirma Marisa.
Santos Lugares, el pequeño rincón rociero que mantiene viva la tradición andaluza en Buenos Aires
Dentro del entramado urbano del Gran Buenos Aires, la localidad de Santos Lugares se ha convertido desde hace más de dos décadas en uno de los principales epicentros de la devoción rociera en Argentina. Allí, alrededor del Centro Andalucía de Buenos Aires y gracias al impulso de personas como Ana Simón, fue tomando forma una hermandad que hoy mantiene viva la esencia del Rocío a miles de kilómetros de la aldea almonteña.
Ana Simón, una de las fundadoras e impulsoras de la Hermandad de Santos Lugares, recuerda que todo comenzó con la intención de acercar al pueblo argentino una forma distinta de vivir la fe. Desde 2003 organizan de manera ininterrumpida una misa rociera anual coincidiendo con Pentecostés, acompañada de una pequeña procesión por las calles de la localidad bonaerense. La imagen de la Virgen, de pequeño tamaño, recorre varias calles principales mientras el coro interpreta sevillanas y salves al más puro estilo andaluz.

Miembros de la Hermandad de Santos Lugares bailando en su romería / Hermandad de Santos Lugares
La organización de cada celebración requiere un importante esfuerzo. Conseguir permisos para sacar la procesión, coordinar al coro y a los grupos de baile o adaptar la celebración a la realidad argentina forma parte del trabajo constante de la hermandad. Sin embargo, lejos de diluirse con el paso del tiempo, la devoción ha ido creciendo año tras año.
"Tratamos de hacer algo lo más parecido posible a lo que se vive en Andalucía", explica Ana Simón, que incluso viajó a España para conocer la ermita del Rocío y empaparse de la tradición original, trayéndose consigo misas completas grabadas. A partir de ahí comenzaron a incorporar misas completas cantadas con guitarras y repertorio rociero auténtico, alejándose de cualquier adaptación superficial.
La implicación familiar también ha sido clave en el desarrollo de la hermandad. Hijos, nietos y nuevas generaciones participan activamente en las celebraciones, portando ofrendas o acompañando al simpecado en las procesiones. Para Ana Simón, esa continuidad representa uno de los mayores logros alcanzados en estos años de trabajo.
La organización de cada celebración requiere un importante esfuerzo. Conseguir permisos para sacar la procesión, coordinar al coro y a los grupos de baile o adaptar la celebración a la realidad argentina forma parte del trabajo constante de la hermandad. Sin embargo, lejos de diluirse con el paso del tiempo, la devoción ha ido creciendo año tras año.
Santos Lugares mantiene desde hace años un estrecho vínculo con la Hermandad de Antequera, que les envió un simpecado en miniatura como símbolo de hermanamiento. Un gesto que refleja la conexión permanente entre Andalucía y una comunidad rociera que, desde Santos Lugares, sigue expandiendo la devoción a la Blanca Paloma al otro lado del Atlántico.
Los Ángeles y la difícil tarea de sembrar el Rocío en Estados Unidos
A miles de kilómetros de Argentina y Venezuela, y en un contexto cultural muy diferente, Roger Navas lleva años intentando consolidar la devoción rociera en Los Ángeles a través de la Hermandad de las Américas, una organización que funciona como asociación cultural y religiosa en torno a la Virgen del Rocío. Su realidad, sin embargo, dista mucho de la que viven las hermandades andaluzas tradicionales.
En Estados Unidos no existe un reconocimiento eclesiástico similar al de las hermandades españolas, algo que Roger descubrió cuando intentó registrar oficialmente la asociación ante la arquidiócesis angelina. "Nunca habían oído hablar de una hermandad rociera", recuerda. Finalmente, la organización quedó reconocida únicamente como una agrupación de devoción mariana y funciona de manera independiente como entidad sin ánimo de lucro.
La difusión de la devoción tampoco resulta sencilla. Roger explica que fuera de los círculos andaluces o españoles la Virgen del Rocío es prácticamente desconocida. "Mucha gente ni siquiera sabe qué es el Rocío", resume Navas.

Miembros de la Hermandad de las Américas / Hermandad de las Américas
Pese a ello, la asociación organiza cada año una pequeña romería en Los Ángeles, adaptando el calendario a la realidad estadounidense. Normalmente la celebran en septiembre, coincidiendo con la antigua festividad de El Rocío, ya que Pentecostés es el inicio del verano en Estados Unidos, por lo que mucha gente se marcha de las ciudades".
Roger, nieto de andaluces y profundamente vinculado emocionalmente con la Virgen, ha convertido además su experiencia personal en uno de los pilares del proyecto. Desde que visitó por primera vez la aldea en 2015 -cuando fue bautizado rociero en el Vado del Quema por la presentadora Toñi Moreno durante el programa de Canal Sur Los Descendientes de Andalucía- regresa prácticamente cada año a España para reencontrarse con la Blanca Paloma.
Su objetivo ahora pasa por garantizar el futuro de la asociación y atraer a nuevas generaciones. "Somos un pequeño grano de arena comparado con el Rocío de Andalucía", admite, "pero ese grano de arena irá creciendo poco a poco".
Buenos Aires, punto de encuentro de la fe rociera
La capital argentina acogió el pasado mes de abril el I Encuentro Continental del Rocío en América, una cita histórica que reunió a representantes de distintas hermandades y asociaciones rocieras del continente junto a miembros de la Hermandad Matriz de Almonte. El encuentro sirvió para fortalecer los vínculos entre comunidades que, pese a la distancia, llevan décadas manteniendo viva la devoción a la Virgen del Rocío en países como Argentina, Venezuela o Puerto Rico.
Ana Simón asegura que el encuentro fue "maravilloso" y lo interpreta como una especie de reconocimiento al trabajo realizado durante años por las comunidades rocieras americanas. "Esto fue un milagro de la Virgen del Rocío", afirma, convencida de que el acercamiento entre Almonte y América era algo "merecido" después de tantos años manteniendo viva la devoción al otro lado del Atlántico.

Miembros de la Hermandad de la Virgen del Rocío San Juan Argentina / Hermandad de la Virgen del Rocío San Juan Argentina
Desde San Juan, Marisa Gil recuerda que la noticia de la llegada de representantes de la Hermandad Matriz se vivió con enorme emoción. "Parecía un sueño", explica, subrayando la importancia que tuvo para muchas hermandades americanas sentir que, pese a la distancia, seguían conectadas con la raíz misma de la tradición rociera. Para ella, el encuentro también sirvió para compartir experiencias y reforzar la sensación de pertenecer a una misma familia rociera pese a la distancia.

Yorman Alviarez, de la Hermandad de San Cristóbal de Venezuela. / El Correo
Aunque Yorman Alviárez, miembro de la Filial Táchira de San Cristóbal, no pudo asistir por motivos económicos, Venezuela sí estuvo representada a través del sacerdote José Lucio León, director espiritual de la asociación rociera. Para Alviárez, este tipo de iniciativas ayudan a visibilizar una realidad poco conocida fuera de América: la existencia de comunidades que viven el Rocío con intensidad y que trabajan durante todo el año para mantener viva la tradición andaluza en sus países.
Labor social rociera
Para las hermandades rocieras repartidas por el mundo, no todo es alegría, romería, cánticos y bailes. La labor social, uno de los pilares sobre los que se sustentan las hermandades, también está presente en su día a día.
Aunque muchas de estas asociaciones cuentan con recursos limitados, todas coinciden en mantener un fuerte compromiso con sus comunidades. En Venezuela, la Asociación Rociera de Mérida y la Filial Táchira de San Cristóbal realizan durante todo el año visitas a hospitales, residencia de ancianos y personas enfermas. "Siempre estamos activos en ese sentido", explica Yorman Alviárez.
Aunque muchas de estas asociaciones cuentan con recursos limitados, todas coinciden en mantener un fuerte compromiso con sus comunidades. En Venezuela, la Asociación Rociera de Mérida y la Filial Táchira de San Cristóbal realizan durante todo el año visitas a hospitales, residencia de ancianos y personas enfermas. "Siempre estamos activos en ese sentido".
En Argentina, las hermandades entienden además el Rocío como un espacio de encuentro y acompañamiento. Ana Simón, una de las fundadoras de la Hermandad de Santos Lugares, destaca que buena parte de su trabajo consiste en acercar al pueblo argentino "una forma alegre de vivir la fe", mientras que Marisa Gil subraya cómo la Hermandad de San Juan ha servido durante décadas para unir a descendientes andaluces y mantener vivas sus raíces.
También en Estados Unidos, Roger Navas defiende la Hermandad de las Américas como un espacio abierto a cualquier persona, independientemente de su religión, con el objetivo de dar a conocer la devoción rociera y crear comunidad alrededor de la Virgen del Rocío.
Lejos de Andalucía y de las marismas de Doñana, estas hermandades han entendido que el Rocío no solo se canta o se camina: también se vive acompañando, ayudando y creando comunidad
Porque, lejos de Andalucía y de las marismas de Doñana, estas hermandades han entendido que el Rocío no solo se canta o se camina: también se vive acompañando, ayudando y creando comunidad.
Allí donde suena una salve estará la Blanca Paloma
Mientras las hermandades filiales españolas continúan avanzando estos días por los caminos hacia la aldea almonteña, a miles de kilómetros de Doñana otras comunidades rocieras preparan también sus propias celebraciones. Lo hacen entre montañas andinas, barrios bonaerenses, Estados Unidos e incluso Australia. Sin carretas de bueyes ni marismas, pero con la misma emoción con la que cada Pentecostés se vive el encuentro con la Blanca Paloma.
Procesiones pequeñas, misas cantadas con acentos diferentes y romerías humildes que intentan reproducir, dentro de sus posibilidades y con mucho esfuerzo y cariño, aquello que un día descubrieron en Almonte.
Muchos de quienes hoy mantienen viva esta tradición nunca nacieron en España. Son hijos o nietos de emigrantes andaluces que heredaron la devoción dentro de casa.
La devoción a la Virgen ha cruzado océanos y fronteras hasta echar raíces en lugares impensables. Y mientras siga habiendo alguien que cante una salve, rece ante un simpecado o recuerde emocionado la primera vez que pisó la arena de la aldea, la Blanca Paloma seguirá encontrando nuevos caminos lejos de Andalucía.
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