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La Virgen del Rocío regresa a su altar tras una multitudinaria procesión de diez horas

El salto a la reja se ha producido a las 3:02, uno de los más tardíos de la historia

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Elías Luis Grao

Elías Luis Grao

Sevilla

El templo era un hervidero de gente. El aire apenas corría dentro de la ermita y el calor se mezclaba con el olor a humo de benagalas y sudor de una noche interminable. Junto a la reja, una multitud de hombres —la mayoría con camisa blanca y botas de seguridad para evitar pisotones— aguardaba ansiosa la llegada del simpecado de la Hermandad Matriz de Almonte. Algunos rezaban en voz baja; otros miraban fijamente hacia el presbiterio mientras el murmullo de la multitud crecía por momentos.

Sobre su paso esperaba la Blanca Paloma, que lucía para esta romería de 2026 el conocido “traje de las Hermandades”, popularmente llamado “de los Apóstoles”. El conjunto, diseñado por Joaquín Castilla y realizado entre 1951 y 1956 en el convento de Santa Isabel de Sevilla, está bordado en oro fino y sedas de colores sobre tisú de plata.

La imagen estaba acompañada por una combinación sobria y elegante de calas blancas, orquídeas y flores secas en tonos cálidos, creando una armonía perfecta con los dorados del histórico traje. Bajo la tenue iluminación del santuario, el oro del manto parecía encenderse a cada movimiento. Un conjunto de inspiración marismeña que evocaba la luz, la arena y la esencia de los caminos del Rocío.

A pesar de la calma que reinaba en el ambiente, los primeros conatos de salto comenzaron poco antes de la una de la madrugada. Cada pequeño movimiento junto a la reja levantaba murmullos y hacía que cientos de cabezas se giraran al unísono.

A diferencia de otros años, no se abrió el tradicional pasillo en la nave central que permite al simpecado de la Matriz llegar cómodamente hasta los pies de la Reina de las Marismas.

Junto a la puerta de la ermita esperaba Ana, una mujer llegada desde Madrid con su hermandad. A su lado estaba su nieta. Llevaban siete años acudiendo de forma ininterrumpida y permanecían en la iglesia desde las 23:00 horas. “Merece la pena esta espera”, comentaba emocionada pese al calor.

Durante la espera, las conversaciones afloraban entre los devotos. Marisa, con un brazo escayolado, relataba lo que le ocurrió a su marido años atrás. Cuando la gente comenzó a apretar, quedó atrapado contra la puerta del templo. Él tenía la muñeca recién operada y, ante la presión, su mano quedó aprisionada entre su cuerpo y una de las pequeñas figuras de la Virgen que decoran la entrada principal.

“Se le quedó marcado en la piel para siempre. Aunque puede mover la mano sin problema ninguno”, contaba con cierto orgullo.

Todas aquellas conversaciones se interrumpieron de golpe cuando comenzó a correr el rumor de que solo quedaban dos hermandades por pasar ante el Santuario.

Eran las 3:02 cuando la emoción estalló en el interior del Santuario de la Virgen del Rocío. El simpecado de la Matriz, portado por el hermano mayor de 2026, Juan de los Santos Cano, hacía acto de presencia en el interior de la basílica para presentarse ante la Blanca Paloma. Fue entonces cuando los almonteños comenzaron el salto a la reja.

En apenas cinco minutos, los hombres del pueblo sacaron a la Virgen y la plaza principal de la aldea estalló en palmas, lágrimas y vivas. Sonaron las campanas, se elevaron los móviles por encima de las cabezas y la emoción rompió definitivamente la madrugada. Ahora sí: era Lunes de Pentecostés.

La Reina de las Marismas, portada por sus numerosos devotos, comenzó su procesión por la aldea y alcanzó con rapidez la primera de las casas hermandad que visitaría aquella madrugada: Huévar del Aljarafe.

Allí, los hermanos levantaron a Trinidad Cáceres, su hermana mayor, y permitieron que, pese a su discapacidad visual, pudiera sentir a la Virgen del Rocío. En volandas, de hermano en hermano, Trini consiguió tocar a la Blanca Paloma, momento en el que la multitud estalló en júbilo.

Un recorrido sin variaciones respecto a 2025

La romería de 2026 apenas presentó modificaciones respecto al recorrido del pasado año. Se mantuvo el itinerario implantado en 2025, que incluye el paso por la plaza de Doñana junto a la antigua casa patio de las Damas de la Hermandad de Huelva y la casa hermandad de Sevilla.

También permaneció prácticamente intacta la ubicación de los simpecados de las hermandades filiales durante la procesión, aunque se produjeron algunos intercambios de posición: Ayamonte y Puerto Real permutaron sus lugares, al igual que Palos y Santa Fe.

Como novedad, la hermandad de Baeza ocupó el último puesto en la calle Almonte.

Una romería con gran afluencia

A falta de cifras oficiales, la sensación general fue que El Rocío registró en 2026 una participación más elevada que en años anteriores.

Prueba de ello fue el propio discurrir de la Virgen por la aldea, que fue aminorando su velocidad conforme avanzaba la mañana.

El avance resultó especialmente lento, con menos margen de maniobra de lo habitual debido a las masas de devotos. A ello se sumaba un núcleo de personas de tres o cuatro metros de diámetro alrededor de la Blanca Paloma que intentaba portarla y que, en ocasiones, dificultaba el trabajo de sus compañeros.

Con las primeras luces del amanecer reflejándose sobre las paredes encaladas de la aldea, miles de personas seguían esperando el paso de la Virgen sin apenas moverse de su sitio. Rostros agotados, abanicos improvisados y ojos todavía encendidos por la emoción componían la imagen de una aldea que no había dormido.

Así ha sido el salto a la reja de la Virgen del Rocío

Sara Fernández

Un minuto de silencio y dos salves

Casi cinco horas tardó la Virgen en completar la vuelta por la plaza del Acebuche y El Real. En ese tramo se vivieron algunos de los momentos más emotivos de la procesión.

El primero fue la reconciliación entre la Matriz y la Hermandad de Villamanrique después de la polémica de 2025. Este año, los almonteños sí detuvieron a su patrona a las puertas de la casa hermandad manriqueña.

Otro de los instantes más sobrecogedores se produjo ante la Hermandad de La Palma del Condado, cuyos hermanos guardaron un minuto de silencio en memoria de Oñi, el romero fallecido el pasado viernes a causa de un paro cardíaco.

Por último, destacó la llegada de la Blanca Paloma a la Hermandad de Huelva, una de las que más romeros congrega en la aldea. Ante la imposibilidad de mover la imagen, los hermanos onubenses pudieron rezarle dos salves consecutivas mientras las palmas marcaban el compás y muchos rompían a llorar al verla tan cerca.

De Bruselas a Emigrantes, pasando por Palos o Sevilla

Simpecado a simpecado, hermandad a hermandad, la Virgen del Rocío avanzó en volandas sobre la arena entre palmas, vivas y muestras de fe y devoción.

La procesión dejó estampas memorables en los metros finales de la plaza de Doñana y el inicio del Camino de los Llanos. En torno a las 9:55 horas, la Virgen llegaba a este punto, donde la esperaban unas 30.000 personas para verla saludar a los simpecados de sus filiales, rezarle y cantarle.

El sol comenzaba ya a caer con fuerza sobre la arena cuando la Blanca Paloma siguió avanzando lentamente entre una marea humana entregada. Desde balcones y azoteas llovían pétalos mientras sonaban sevillanas y plegarias improvisadas al paso de la Virgen.

Casi tres horas más tardó en completar la calle Almonte y la clásica calle Moguer, que dejaron a la Virgen frente a frente con su santuario, bajo la concha peregrina.

La Reina de las Marismas cruzó el arco de entrada en torno a las 12:55 horas y fue devuelta a su altar diez minutos después, a las 13:05, ante la emoción de los presentes.

Así se puso el punto final a un nuevo Pentecostés cargado de fe, devoción y promesas cumplidas —y otras aún por cumplir—. Pero esto no es un adiós, sino un hasta luego: en este 2026 la Virgen del Rocío volverá a procesionar, esta vez camino de Almonte con motivo de El Rocío Chico el próximo mes de agosto.

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