Sevilla FC
Luis García Plaza, el noveno entrenador del Sevilla FC en cuatro años
El conjunto sevillista, una vez destituyó a Matías Almeyda, contará con el entrenador madrileño hasta final de temporada

Álex Mérida
El Sevilla Fútbol Club ha hecho oficial la destitución de Matías Almeyda y la incorporación de su sustituto, Luis García Plaza. La inestabilidad que atraviesa la entidad es general, tanto que se ve traducida en un constante cambio en los banquillos. Desde que Lopetegui puso fin a su etapa al mando de los sevillistas, la directiva no ha dado con la tecla para crear un proyecto estable y de éxito. Tras la confirmación del segundo entrenador de la temporada, el Sevilla suma nueve entrenadores en los últimos cuatro años.
Este martes, en la primera sesión semanal en la Ciudad Deportiva Luis del Sol, Javi Martínez, segundo de Almeyda y quien se ha hecho cargo en estos pasados cinco partidos del banquillo, todo a la espera de la llegada del entrenador madrileño, ya en Sevilla y que debería el martes hacerse cargo del equipo.
Pese a que el club hispalense ha conseguido en esta etapa participar en Champions League y sumar la séptima UEFA Europa League, algo que puede resultar sinónimo de estabilidad tanto económica como deportiva, el Sevilla ha experimentado un cambio de presidencia, tres directores deportivos diferentes y nueve entrenadores.
Durante el comienzo de la 22/23, en el Sánchez-Pizjuán se respiraba un ambiente de tensión con el nivel del equipo. Pese a que Julen Lopetegui había conseguido el objetivo de clasificar a Champions League la temporada anterior, siendo la primera vez en la historia que lo hacía por tercera vez consecutiva, el rendimiento del último tramo de la 21/22 invitaba a rumorear que el ciclo del vasco como sevillista se había cumplido.
Además, la tensión con la dirección deportiva se palpaba tras un mercado de fichajes en el que los sevillistas se despidieron de Koundé y Diego Carlos y trajeron en su lugar a Tanguy Nianzou y Marcão, que pese a que siguen a día a de hoy, no han estado ni siquiera cerca de borrar del recuerdo a la zaga que hizo historia con el técnico vasco. La tensión en las gradas era evidente, y tan solo tras siete jornadas el Sevilla despidió a Lopetegui, que solo había ganado un partido y no lo había conseguido en ninguno de los tres de la fase de grupos de la Champions.
La era post Lopetegui
Tras la marcha del que para muchos es el mejor entrenador en la historia del club, aterrizó por segunda vez en Sevilla Jorge Sampaoli. El argentino dejó un gran recuerdo de su primera etapa en Nervión, clasificando a la máxima competición continental con una simbiosis total con los sevillistas. No obstante, aquel presente distó completamente con el imaginario sevillista. Con él en el banquillo, el Sevilla durmió varias jornadas en puestos de descenso. Tras una paupérrima versión del equipo en Getafe, el club se desprendió de sus servicios tras 31 partidos, en los que sumó trece victorias, seis empates y doce derrotas.
El rayo de luz llegó con la apuesta por José Luis Mendilibar. El de Zaldibar llegó con el bajo perfil de ser un técnico conocedor de la zona roja de la tabla y se le encomendó la misión de conseguir la permanencia. Superó con creces las expectativas: quedó nueve puntos por encima del objetivo y ganó la séptima Europa League ante la Roma de José Mourinho. Ante tal hito, Mendilibar renovó una temporada más.
Quién no continuó fue Monchi. Tras numerosas diferencias con Pepe Castro y José María del Nido Carrasco, el isleño se marchó en su segunda etapa al mando. Víctor Orta se hizo cargo de la dirección deportiva con un entrenador que no era de su gusto, pero estaba recién renovado. Las sospechas de que al madrileño no le gustaba Mendilibar se confirmaron cuando, tras doce encuentros, fue destituido con un balance de dos victorias, seis empates y cuatro derrotas. A partir de ese momento, sucedieron una seria de decisiones que los sevillistas no lograrían entender.
Los experimentos de Orta
Mendilibar dejó al Sevilla fuera de descenso, aunque en puestos bajos en la clasificación. Sin embargo, su destitución en octubre daba pie a crear un proyecto que encauzase el objetivo de clasificar a Europa. Con varios nombres en el aire, Víctor Orta decidió apostar por Diego Alonso, un entrenador uruguayo, sin experiencia en Europa y que, su buen desempeño en México, lo había llevado a ser seleccionador de Uruguay. El experimento, como era de esperar, fue desastroso. Diego Alonso fue despedido tras catorce partidos en los que solo consiguió dos victorias, ante el Atlético Astorga y el CD Quintanar de la Orden en Copa del Rey. Tras dejar al equipo en descenso y no conseguir ganar en Liga, es considerado uno de los peores técnicos en toda la historia del club.
Con quien sí acertó Orta fue con Quique Sánchez Flores. Con un fútbol sencillo y efectivo, el sobrino de La Faraona salvó a los sevillistas holgadamente. Además, consagró en la plantilla a canteranos como Kike Salas o Isaac Romero, que dio su mejor versión con el madrileño. Aunque el deseo de la directiva era que continuase un año más, y tenía opción por contrato, Quique decidió tomar otro rumbo ante el ambiente de crispación que se respiraba en la entidad.
La 24/25 comenzó con la premisa de ser el año en el que Orta tendría un proyecto al completo, ya que cuando llegó él había entrenador. Con sed de redención tras su fallida apuesta por Diego Alonso, puso toda la carne sobre el asador con Xavier García Pimienta, a quien convenció de no renovar con Las Palmas y recalar en Sevilla. El catalán había completado una sensacional primera vuelta con los insulares y era uno de los nombres destacados de La Liga.
Con García Pimienta el equipo obtuvo los mejores resultados desde la salida de Lopetegui. Por momentos, el equipo parecía que lucharía hasta el final por puestos europeos. Además, tenía sintonía con la directiva, que apostó firmemente por él renovándolo tres años en un intento de mostrar de puertas hacia fuera una supuesta estabilidad. Aunque el juego no convencía del todo a la afición sevillista, los resultados eran innegables.
No obstante, el resultadismo se fue disipando y terminó siendo el entrenador con peor porcentaje de victorias en la historia del Sevilla (29%). Aun así, el buen hacer de jornadas anteriores hacía que el equipo estuviera siete puntos por encima del descenso. Tras cuatro derrotas consecutivas en las que no se veía final al túnel, desde la directiva dudaron de su capacidad para lograr la permanencia en las siete jornadas restantes y se le acabó por cesar de su puesto. Caparrós fue el entrenador interino las jornadas restantes y el tiro casi sale por la culata al club. Tan solo una victoria en siete encuentros y a un solo punto de caer al pozo de Segunda División.
Almeyda, el último en salir
Los cinco entrenadores en dos años de Víctor Orta hizo que el Sevilla lo despidiera. Antonio Cordón lo sustituyó este verano y apostó por Matías Almeyda para comenzar sus andaduras en el Sevilla. El argentino creó un ambiente esperanzador y arrancó con buenos resultados. Tras encadenar malos resultados, el 'Pelado' ha sido el último de los técnicos en ser destituido del club. Ahora, Luis García Plaza será el noveno entrenador en cuatro años con la tarea de conseguir, una temporada más, la permanencia que salve el cargo de Del Nido Junior.
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