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Sevilla Fútbol Club

La nueva propuesta de Sergio Ramos que dinamitó la venta del Sevilla: menos inversión, menos acciones compradas y control societario

El último planteamiento rebajaba de forma sustancial la operación pactada en enero para la venta del Sevilla con Sergio Ramos y Five Eleven

Despedida de Sergio Ramos del Sevilla FC tras su segunda etapa como jugador nervionense

Despedida de Sergio Ramos del Sevilla FC tras su segunda etapa como jugador nervionense / Rocío Ruz / Europa Press

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Álex Mérida

Álex Mérida

Sevilla

La negociación para la venta del Sevilla Fútbol Club saltó por los aires a última hora. Lo que durante meses se había trabajado como una operación de adquisición mayoritaria del capital social, liderada por Five Eleven y con Sergio Ramos como cara visible del proyecto, acabó derivando en una propuesta de compra completamente distinta a la pactada inicialmente.

Según relatan fuentes de la negociación a El Correo de Andalucía, el nuevo planteamiento presentado el 27 de mayo alteraba de manera sustancial la estructura económica y societaria del acuerdo alcanzado en enero que se refrendó hace apenas unos días, a mediados de mayo.

La transacción inicial contemplaba una inversión comprometida de 376,3 millones de euros (más deuda financiera neta a 31 de enero). De esa cantidad, 296,3 millones estaban destinados al pago a los accionistas vendedores, a razón de 3.369 euros por acción, para la transmisión de aproximadamente el 85% del capital social del Sevilla, equivalente a 87.947 acciones. A ello se sumaba una ampliación de capital de 80 millones de euros que debía entrar directamente en el club. Con ese esquema, el inversor pasaba a controlar entre el 95% y el 99% del capital social tras la ampliación, y el pago a los accionistas se articulaba en tres tramos: 60%, 30% y 10%.

Qué cambió en el proceso de venta con la nueva propuesta del grupo de Sergio Ramos

Ese era el marco sobre el que se había construido la operación durante casi cinco meses. Sin embargo, la propuesta trasladada a última hora modificaba el fondo del acuerdo. Según las mismas fuentes, Five Eleven dejaba de aparecer a cinco días para que expirara el periodo de exclusividad como líder de la operación, entrando en escena un nuevo inversor, mexicano, y nuevos interlocutores, incluidos representantes legales distintos. El cambio no era sólo nominal, sino especialmente económico y societario. De especial importancia es subrayar que el Inversor mexicano nunca estuvo al principio de la operación, ya que el consorcio Ramos/Ink presentó a los inversores Kirkoswald y Oak Hill, ahora desaparecidos.

La nueva fórmula rebajaba la inversión comprometida hasta aproximadamente los 222 millones de euros. El primer paso ya no era la compra del paquete accionarial pactado, sino una ampliación de capital de 120 millones mediante un préstamo participativo inmediato, convertible en acciones en un plazo de dos o tres meses. Esa ampliación supondría la emisión de 75.000 nuevas acciones y elevaría el total de títulos del Sevilla hasta 178.467. Con esa operación, el inversor alcanzaría de entrada el 42.5% del capital social.

A partir de ahí, la segunda fase consistía en una oferta de adquisición de acciones por hasta un 18% adicional del capital, a un precio de 3.175 euros por acción, con un desembolso potencial de 102 millones aproximadamente. En caso de completarse, el inversor pasaría a controlar más del 60% del Sevilla. La diferencia respecto al acuerdo inicial es evidente: en lugar de comprar el 85% del capital social, el nuevo esquema permitía tomar el control del club mediante una ampliación previa y una compra posterior mucho más limitada de acciones.

Impacto en los accionistas con la nueva propuesta y efectos futuros

El impacto para los accionistas vendedores era uno de los puntos más sensibles. En la transacción original, el pago conjunto previsto para ellos ascendía a 296,3 millones. Con la nueva propuesta, siempre según fuentes de la negociación, el cash out real para los vendedores del paquete inicial pasaría a situarse en torno a 86,7 millones, quedándose además con un 34% del capital social del club tras la operación. Es decir, buena parte de su patrimonio dejaría de convertirse en liquidez y quedaría transformado en una posición minoritaria, ilíquida y sometida al control de un nuevo accionista mayoritario.

El planteamiento también generó preocupación por sus efectos futuros. Al alcanzar el 60% del capital, el inversor obtendría el control de la gestión y del valor económico subyacente de la entidad. Además, fuentes de la negociación advierten de que esa posición le permitiría impulsar en el futuro nuevas ampliaciones de capital, con un efecto todavía más dilutivo para el resto de accionistas. En la propuesta tampoco se contemplaban, según dichas fuentes, pactos de gobernabilidad, cláusulas de acompañamiento o arrastre, ni opciones de venta que protegieran a los actuales accionistas en una futura desinversión.

Preocupa que el inversor mexicano, Grupo DMI, está enfocado al mercado inmobiliario de residencial y centros comerciales y ya a principios del año, mostró su interés en el Valencia debido a sus proyectos de nuevo y antiguo Mestalla, sin que el dueño del Valencia aceptara entrar en negociaciones.

Otro de los argumentos que ponen en duda el nuevo esquema propueesto en la reunión del pasado miércoles es la utilidad real de la ampliación de 120 millones. Las fuentes consultadas sostienen que esa inyección no respondía a una necesidad urgente de liquidez ni de solvencia del Sevilla a corto o medio plazo. Se está propagando de manera falsa que el Sevilla está en quiebra técnica cuando, como consta en las Cuentas Anuales auditadas, el balance no está en desequilibrio y cuenta con tesorería hasta el 2030, debido a las últimas operaciones de financiación. 

En relación con las restricciones del control económico de LaLiga, consideran que la aportación sería estéril a partir de los 60 millones a efectos de aumentar la capacidad de inscripción de jugadores para la temporada 2026-27 y que con los 80 inicialmente pactados, hubiera aumentado el coste de plantilla en caso 30, suficiente para la nueva temporada.

La propuesta de compra del Sevilla presentada por el grupo de Sergio Ramos a última hora no era, según la parte vendedora, una adaptación del acuerdo de enero, sino una nueva operación y un incumplimiento de lo pactado. En la más inmediata cambiaba todo: menos inversión total, un precio por acción más bajo, compra de un volumen muy inferior de accionistas y obtención del control mediante una fuerte ampliación de capital previa. Dicho cambio de estructura de la oferta, según indican a este medio fuentes implicadas, acabó por dinamitar la venta del Sevilla que llevaba meses pactada con Sergio Ramos y Five Eleven Capital. Lo que ha sido especialmente sangrante para los accionistas, según recalcan desde su lado a este medio, han sido los cinco meses inmovilizados por Sergio Ramos y el tiempo perdido para tratar con antelación otras propuestas para la venta y en una ampliación real del capital del Sevilla Fútbol Club, en lo que ya se ha empezado a trabajar.

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