Sevilla FC
Del "engaño" a la mano tendida: así contrasta el discurso de los accionistas del Sevilla FC con el de Sergio Ramos
Sergio Ramos rechaza las acusaciones de los accionistas del Sevilla FC y apuesta por la negociación pese a la ruptura de las conversaciones

Pablo León

La compraventa del Sevilla FC por parte de Sergio Ramos no será, al menos por ahora, una realidad. Esta semana se ha conocido que los protagonistas de la operación no han logrado alcanzar un acuerdo para cerrar una negociación que durante meses había generado una enorme expectación entre el sevillismo. Sin embargo, más allá de la ruptura de las conversaciones, lo más llamativo ha sido la rapidez con la que ambas partes han tratado de imponer su relato ante una afición desesperada por encontrar un nuevo rumbo para el club.
Las versiones han sido muy distintas desde que se conoció que la operación no llegaría a buen puerto. Tampoco han coincidido una vez se ha hecho público que los accionistas mayoritarios rechazaron las últimas propuestas planteadas por el grupo liderado por Sergio Ramos.
Está claro que no existe una verdad absoluta sobre una operación que se ha prolongado durante casi cuatro meses. Las dos partes ofrecen versiones muy diferentes sobre los motivos que han terminado provocando el bloqueo de la compraventa. Sin embargo, uno de los argumentos expuestos por Sergio Ramos durante su comparecencia ha encontrado respuesta por parte de LaLiga. El camero aseguró que el cambio en la oferta estuvo motivado por el asesoramiento recibido durante una reunión con la patronal acerca de la ampliación de capital prevista. No obstante, Diario AS ha adelantado que desde La Liga desmienten esa versión y sostienen que la institución no tiene competencias para orientar a posibles compradores de un club.
Los accionistas se adelantaron a Sergio Ramos para fijar su versión de los hechos
La primera parte en tomar la iniciativa fue la del camero. Hace unos días anunció una comparecencia para este lunes con el objetivo de responder a todas las incógnitas surgidas alrededor de la oferta y explicar el punto de vista de la parte compradora después de cuatro meses de negociaciones.
Sin embargo, antes de que Ramos pudiera ofrecer su versión, los accionistas principales decidieron adelantarse con un comunicado de enorme dureza. En él acusaban al entorno del exdefensor sevillista de haber protagonizado "meses de engaño en perjuicio del Sevilla FC" y calificaban lo sucedido como una "manifiesta falta de respeto a los accionistas y al Club".
El documento tiene además un elemento especialmente significativo, ya que no solo cuestiona el desarrollo de la operación, sino también la conducta personal de Sergio Ramos. Llegan a asegurar que lo ocurrido resulta "impropio de una figura tan respetada y relevante en el mundo del fútbol como es el Sr. Ramos", elevando el conflicto más allá de una discrepancia empresarial.
Lejos de responder con reproches, el camero defendió la trayectoria construida durante toda su carrera: "Aquí estamos dando la cara", respondió Ramos, reivindicando la transparencia con la que asegura haber actuado durante todo el proceso. "La verdad tiene solo un camino", insistió.

Sergio Ramos. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
Sin reproches ni amenazas: Ramos expone su versión sin elevar el conflicto
Las acusaciones contrastan de forma evidente con la imagen ofrecida por el propio Ramos en la Sala Maestranza del Hotel Eurostars Torre Sevilla en la tarde de este lunes. Lejos de presentar la operación como definitivamente rota o responder con la misma agresividad verbal, el exinternacional español se mostró calmado, didáctico y dispuesto a mantener abiertas las conversaciones.
"Sigo tendiendo la mano para que se haga la operación", aseguró durante su comparecencia. Una frase que resume perfectamente la estrategia comunicativa adoptada por el grupo comprador frente al tono empleado por los accionistas.
La ofensiva verbal reflejada en el comunicado ha contrastado enormemente con la postura adoptada por Sergio Ramos y su equipo. Lejos de responder directamente a las duras acusaciones expresadas por los propietarios del paquete accionarial, el camero se limitó a explicar las distintas fases de la negociación y los motivos que habían provocado el desacuerdo final.
Además, rechazó algunas de las principales acusaciones recogidas en el comunicado. Ramos negó que hubiera existido ningún engaño y defendió que la estructura inversora se mantuvo dentro de los parámetros conocidos por las partes implicadas durante el proceso.
"Sentémonos y seamos flexibles", reclamó en varios momentos de la comparecencia, insistiendo en la necesidad de encontrar puntos de encuentro para salvar una operación que considera beneficiosa para el futuro del Sevilla FC.

Sergio Ramos. / Julio Munoz / EFE
El contraste entre ambas partes va mucho más allá de la propia operación
La diferencia de tono quedó todavía más patente si comparamos algunas de las expresiones utilizadas por cada bando. Mientras los accionistas hablan de "engaño", "falta de respeto" e incluso advierten de una posible "conducta dolosa y fraudulenta", Ramos opta por mensajes de conciliación. "No venimos aquí a estafar a nadie. Venimos a ayudar al Sevilla y a devolver al club al lugar que merece", afirmó ante los medios.
La estrategia tampoco parece casual. Los accionistas necesitaban explicar ante el sevillismo por qué una operación que había sido anunciada como prácticamente cerrada terminó descarrilando en el último tramo. De ahí la dureza de un comunicado que detalla fechas, reuniones y compromisos incumplidos para sostener su versión de los hechos.
Por su parte, Ramos es plenamente consciente de que su figura mantiene un fuerte vínculo emocional con buena parte del sevillismo. Una respuesta agresiva habría alimentado aún más la confrontación. En su lugar, ha apostado por un discurso institucional, evitando ataques personales y manteniendo abierta la puerta a una posible reactivación de las conversaciones.
De hecho, una de las frases más reveladoras de su comparecencia llegó al abordar el futuro inmediato de la negociación: "Lo más fácil sería levantarse de la mesa y marcharse, pero nosotros queremos seguir negociando". Una declaración difícilmente compatible con el escenario de ruptura total que transmite el comunicado de los accionistas.
A día de hoy, la distancia entre ambas partes parece considerable. Mientras el grupo accionarial amenaza con emprender acciones legales y reclama responsabilidades por lo ocurrido, Sergio Ramos continúa defendiendo la viabilidad de la operación y su voluntad de alcanzar un acuerdo. La compraventa del Sevilla FC sigue bloqueada, pero la batalla por el relato ya ha comenzado. Y en ella, parece que el mayor perjudicado será, una vez más, el sevillista.
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