Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fuera de Juego: La otra cara del fútbol sevillano

Fernando Reges, exjugador del Sevilla FC: "Echo mucho de menos las conversaciones con Bono sobre la vida"

Entre la vuelta a Brasil, una retirada que nunca terminó de serlo y un Sevilla que sigue muy presente, el exjugador nervionense recorre una etapa en la que el fútbol dejó de ser lo más importante

VÍDEO | 'Fuera de Juego: La otra cara del fútbol sevillano', Fernando Reges

Fernando Reges, ex jugador del Sevilla FC / EL CORREO

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

A Fernando le cambió la vida cuando ya pensaba que solo le quedaba despedirse del fútbol. Había salido del Sevilla, había rechazado ofertas y empezaba a imaginarse quieto, lejos del vestuario. Pero en su casa de Brasil estaban pasando cosas demasiado importantes como para mirar hacia otro lado: “Cuando me fui del Sevilla (enero de 2024) lo hice pensando en retirarme. De hecho, me llamaron algunos equipos de Portugal y de Grecia, y les dije que no. Sucedieron algunas cosas y hubo cambios. Tampoco tenía pensado volver a Brasil. Mi vida estaba en Europa. Jamás me imaginé que volvería a mi casa. Solo Dios sabe por qué pasan las cosas. A veces uno hace un plan y la vida le pone otro delante”

Pregunta: ¿A qué se refiere?

Respuesta: La muerte de mis dos sobrinos nos marcó a todos. Vivían con mi madre. Imagínese la situación. Uno de ellos murió en un accidente de tráfico (noviembre de 2023) y el otro se quedó tetrapléjico. Falleció un año después. Tenían 21 y 17 años. Siempre que iba de vacaciones estaban conmigo. Todo el tiempo. Cuando volví de Sevilla apenas había pasado un mes. Mi madre estaba con una depresión muy grande. Entonces, junto a mi mujer, decidimos quedarnos en Brasil y no volver a Europa. En ese momento no quería pensar en el fútbol. Pero había algo que no iba bien.

P: ¿Qué le ocurrió?

R: Sentí que mi mente no estaba en paz. Mi vida había cambiado de manera radical. Pasé de estar en el Sevilla, jugando con un nivel de exigencia muy alto, a estar completamente parado. Habían pasado unos 35 días. Entonces empecé a jugar en el club de mi ciudad. A partir de ahí lo hice siendo consciente de que el fútbol se iba a acabar y me fui preparando.

P: ¿Cómo?

R: La clave es la mente. No es fácil decirle a tu pasión, después de 20 años, que se acabó. Empecé a preguntarle a exjugadores cómo habían vivido esa situación.

P: ¿Qué le dijeron?

R: De todo. Algunos me dijeron que el primer año estuvieron estupendamente y que, en los siguientes, fatal. Otros, al revés. Wilson Goiano, que fue jugador del Botafogo, me contó que, cuando se retiró, no quiso saber nada del fútbol. Empezó a estudiar y terminó la carrera de Derecho. Pero, cuando ya estaba trabajando, sintió que le faltaba algo.

P: El fútbol.

R: Exacto. Yo estoy en la primera etapa (se retiró el 11 de abril de este año). De hecho, acabo de llegar del parque con mis hijos. Estoy feliz. Ahora puedo llevarlos al colegio. Antes siempre llegaba a casa cansado.

P: ¿Cómo se han adaptado los niños a Brasil (Isabeli, Fernando y Emanuel)?

P: Al que más le costó fue a Fernando. Ahora tiene 12 años. En el colegio hablaba en español. Escribía en español. Y, cuando intentaba hacerlo en portugués, se le mezclaba todo. Yo se lo dije a mi mujer: "Madre mía, Bruna, vamos a tener que llevar al niño al logopeda". Cuando fuimos, nos dijeron que era absolutamente normal lo que le estaba pasando. ¡Había vivido cinco años, en una etapa clave de su vida, hablando y escribiendo en español! Ahora, ya sí, habla muy bien portugués (se ríe).

P: Como el tío, el político, ¿no?

R: Casi, casi. Es verdad que mi hermano, Joao, está en política, en el partido Uniao Brasil, en mi pueblo, Alto Paraíso de Goiás. Ahora mismo están gobernando.

P: Hablando de gobernar, me acuerdo de la camiseta con la que usted llegó al Sevilla, con el rostro del emperador romano Claudio.

R: Eso fue hace ya siete años. ¿Se acuerda?

P: Me llamó la atención.

R: Creo que ya no la tengo.

P: Le digo una frase antológica de Claudio y me dice lo primero que se le pasa por la cabeza: "No digas siempre lo que sabes, pero sabe siempre lo que dices".

R: Aquí yo creo que tengo que cambiar un poco. Soy muy sincero, verdadero. Es bueno, claro, pero a veces la gente se aprovecha. En Brasil me ha pasado. Hablé de algunas cosas cuando estaba en el Internacional, siempre para mejorar, y hay quien se enfadó. También tuve algún problema cuando dije que notaba que había jugadores a los que las derrotas no les afectaban como a mí en el Sevilla. No tenía que haberlo dicho. ¿Lo pienso? Sí. Pero no hace falta decirlo públicamente. Yo estaba en Brasil. Recuerdo que el entrenador, Quique Sánchez Flores, me respondió. Y me quedé mal.

P: Hablando de entrenadores, ¿qué recuerdos guarda de Lopetegui?

R: Yo me identificaba con él. Sufría mucho cuando no ganábamos. Pero ganamos mucho; ¿eh? Jugábamos de memoria. Yo sabía, sin mirar, dónde estaban Koundé y Diego Carlos; intuía, de verdad se lo digo, lo que iban a hacer en cada momento. Era como un triángulo. Volábamos. Tener a Bono detrás también era una gran seguridad. Impresionante. Echo mucho de menos hablar con él. Me gustaba tener nuestras conversaciones. Hablábamos de la vida. Había veces que, estando, por ejemplo, en un aeropuerto, me veía solo, y se me acercaba y me preguntaba algo. Pero no era de fútbol. Sino de la vida, de sus sensaciones, por ejemplo, como padre; de cualquier tema de actualidad. Era muy enriquecedor.

P: ¿Quién era el que más hablaba de fútbol?

R: Óliver Torres era muy gracioso. Después de los partidos, con Joan (Jordán), analizaba todo. Aunque ganáramos, que es que lo más hacíamos en aquella época, Óliver preguntaba cómo podía mejorar algunas cosas. Me acuerdo la cara de Diego Carlos en algunas ocasiones, intentando desconectar. Óliver tenía mucha fuerza. Teníamos un grupo espectacular. Y eso, unido al cariño de la afición, es lo que jamás olvidaré, incluso por encima de los títulos.

P: Afición y títulos es igual al partido contra el Manchester United en el Sánchez-Pizjuán

R: Ese día supe que íbamos a ser campeones. Podíamos haber marcado los goles que hubiéramos querido. Fueron tres, pero pudieron ser cinco o seis. Cuando entré en el estadio se lo dije a mis compañeros: "Es imposible que hoy no ganemos". Fue el partido de mi vida. Había vivido de todo, también en la Premier, pero nunca algo parecido a aquella noche contra el Manchester. Aún hoy me emociona recordar cómo estaba la grada.

La entrevista termina hablando del Manchester United, pero podría haber terminado en cualquier otro sitio. Fernando ya no recuerda aquellos años por los resultados. Los recuerda por las personas. Por un vestuario que aún echa de menos. Por una afición que todavía le emociona. Y por la certeza de que hay etapas que, aunque se acaben, nunca dejan de formar parte de uno.

LO QUE ME MUEVE

Fernando habla mucho en plural. Casi nunca utiliza el "yo" sin que, unos segundos después, aparezca un "nosotros". En ese "nosotros" están Bruna y sus tres hijos, Isabeli, Fernando y Emanuel; también sus padres y sus seis hermanos. Hay una sensación que se repite durante toda la conversación. La necesidad de estar presente. De no llegar tarde. Tiene recuerdos que todavía pesan y otros que hoy valora mucho más que antes. El fútbol le dio una carrera exitosa. La familia le sigue dando un lugar al que volver.

Tracking Pixel Contents