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San Isidro Labrador y el escaparate en Los Palacios

La romería en honor del santo de los agricultores, declarada de Interés Turístico de Andalucía, resulta un despliegue multicolor de 5.000 peregrinos y de todo lo que el pueblo tiene que presumir, hasta el parque periurbano de La Corchuela

San Isidro Labrador y el escaparate en Los Palacios

San Isidro Labrador y el escaparate en Los Palacios / Álvaro Romero

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Álvaro Romero

Es comprensible que tanta gente siga creyendo que San Isidro Labrador es el patrón de Los Palacios y Villafranca, un pueblo que, pese a la normal evolución socioeconómica, sigue presumiendo de ser la huerta sevillana por sus maravillosos manjares del campo, liderados por el tomate. Es comprensible porque, a pesar de que los patrones son la Virgen de las Nieves –que el próximo octubre se corona canónicamente- y San Sebastián, ninguno de los dos tiene la devoción popular que arrastra el santo del campo, visibilizada especialmente hoy, el día de la jira, como tradicionalmente se ha conocido a una de las jornadas más emblemáticas del calendario festivo local, en la que el municipio se queda bastante solitario, pues, aunque al parque periurbano de La Corchuela peregrinan solamente unas 5.000 personas, son otros muchos miles los que hacen su propia romería a la playa o a diversos destinos turísticos de ida y vuelta. El día, que ha amanecido soleado pero con una agradable bajada de temperaturas, da para mucho.

El santo labrador, en su carreta tirada por bueyes, salió de la parroquia mayor de Santa María la Blanca antes de las ocho de la mañana, en una ordenada algarabía de cantes, cohetes y campanas. A los pies del santo y de su inseparable esposa en los últimos años, Santa María de la Cabeza, una muestra más que significativa de lo que aquí regala la tierra: sandías, melones, calabazas, tomates, pimientos, cebollas, berenjenas y hasta limones... Y, por supuesto, muchas flores, que dan la medida poética del colorido de miles de mujeres vestidas de flamenca. Ya hace por lo menos dos décadas que la romería palaciega se ha convertido en un maravilloso escaparate de todo, empezando por la moda flamenca y el trabajo de modistas y costureras que tiene detrás. Nadie ve un traje repetido. Tampoco entre los jinetes y amazonas de los cientos y cientos de caballos que preceden a la carreta del santo. El desfile de bestias, romeros, flamencas y tamborileros desde la parroquia hasta la capilla de Los Remedios, en el Furraque, es impresionante.

Este año, además, han sido 30 las galeras engalanadas con papelillos y tiradas por bueyes que lucen en el cortejo, una tradición que vuelve con fuerza y que, como todo desde el fin de la pandemia del Covid, parece catapultarse hasta el infinito. Algunos de estos animales de tracción parecen verdaderamente mitológicos, como los que llegan de Villamanrique de la Condesa. Anoche era todavía un espectáculo verlos pastar en el parque de Las Marismas, donde esta semana se ha instalado una carpa con todas las galeras en exposición y donde se ha podido disfrutar de la romería infantil y de varios espectáculos musicales. Tal vez lo que se ha ganado en lucimiento, estética, orden y civilización en los últimos años, se ha perdido en cante, pues en ese desfile desde los confines de la calle Abajo hasta la rotonda de la flamenca, al inicio de la carretera del Monte, se echa de menos más profusión del cante y el baile por sevillanas. Los tiempos han cambiado. Menos mal que sigue ese nutrido grupo en torno Juan Fernández Jiménez, Juanaca, que sigue alegrando la fiesta. Y que, de vez en cuando, aparece una galera transida de compás como la de Los Marujos, que son profesionales.

Por lo demás, el cortejo también ha funcionado de escaparate para los políticos, a solo dos semanas de las elecciones municipales. Por supuesto, no ha faltado ningún candidato, ni siquiera el alcalde, Juan Manuel Valle (IP-IU), que sigue recuperándose después de su hospitalización por una grave neumonía y lleva días ejercitándose en el mitin. El concejal de Festejos, Juan Manuel Bernal Cecilia, que también iba acompañando al párroco de Santa María la Blanca, Diego Pérez Ojeda, y a la hermana mayor de la corporación romera, Dolores Murube, ha recordado el amplio dispositivo de seguridad que pone en marcha el Ayuntamiento para velar por tantos peregrinos, que volverán al filo del anochecer por la calle que lleva el nombre del santo, en el castizo barrio del Pradillo. Además de las 30 galeras, en la romería participan más de 160 charrés, que esta mañana fueron desfilando por el Furraque mientras se celebraba ya la misa de todos los domingos en Los Remedios, presidida por el coadjutor, Pedro Elena.

El lento desfile de los bueyes fue acelerándose luego por el de los mulos y otros carros tirados por motocultores. En el puente que une el caserío con la carretera hacia La Corchuela, la asociación protectora de animales El Buen Amigo, especialmente volcada con los perros desde hace tres décadas, ha vuelto a pedir a los romeros una especial sensibilidad con los animales. La protectora dispone en La Corchuela de un veterinario de urgencia, un herrador y hasta un van por si fuera necesario. Este año ha conseguido que el Ayuntamiento coloque un abrevadero en el poblado Adriano, a mitad de los casi 12 kilómetros de camino. La asociación ha regalado lazos amarillos para colocarlos en los cabezales de los animales o en sus monturas, como signo de una romería sin maltrato animal. El verdadero examen tiene lugar a la vuelta.

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