Obituario

Javier Mérida, así nos gusta recordarte

Javier Mérida Cidoncha, periodista sevillano de dilatada trayectoria que comenzó su carrera periodística en la redacción de deportes de El Correo de Andalucía, a finales del pasado siglo se hizo cargo de la corresponsalía del diario Mundo Deportivo en Sevilla, hasta la puesta en marcha de Diario de Sevilla, en 1999

Ha fallecido a los 58 años por ELA (esclerosis lateral amiotrófica), deja mujer y un hijo, nuestro compañero Álex Mérida

Javier Mérida, en una imagen facilitada por su familia.

Javier Mérida, en una imagen facilitada por su familia. / El Correo

Fede Quintero

Me gusta recordarte con tu apabullante seguridad. Ya dominaras el tema al dedillo o no tuvieras ni idea. Eso siempre lo admiré de ti y casi intenté copiarme desde el principio. Eras tan fiel a tus valores que no te movías un milímetro. Tanto que nos hacías dudar de cualquier cosa o ponernos en tu trinchera rápido.

Me gusta recordarte con la valentía de decir siempre lo que uno piensa. Debería ser el tatuaje de cualquier periodista pero ya sabemos que el verbo agradar se ha antepuesto a lo que debería ser. Por eso no eras indiferente a nadie. Poco te importaba si le caías mal a alguno por no callarte. Ya ves tú. Y eso cala. Iba calando a los jovencitos a los que le dedicabas más tiempo en la redacción y en las concentraciones que cualquier otro veterano. También era un poco porque te sentías uno de nosotros (“yo me compro la ropa en la sección joven”) pero asumiendo que debías llevar el liderazgo.

Me gusta recordarte llevando jamón y queso para Montecastillo, ser el primero en sacar la cartera cuando la tiesunez pululaba por nuestro día a día o defendernos ante cualquier metida de pata que pudiéramos cometer.

Me gusta recordarte porque me sale una carcajada pensando en aquel día que paraste un partido en La Olavide para enseñarnos a tirar un penalti y te caíste de culo en el barro y dijiste que la culpa era de los zapatos.

Y ahora que ya sólo nos queda eso de ti, el recuerdo, me gusta recordarte y sonrío al hacerlo con esa escafandra protectora de tipo gruñón que no te creías ni tú. Porque después eras el primero en mandar un mensaje con cualquier cosa para dejar claro que estabas ahí, que quieres a tu gente y que estabas al tanto de todo.

Me gusta recordarte dando noticias y mostrando tu brillantez profesional. De esa escuela en la que nos criamos muchos de sacar siempre algo distinto a base de mucho teléfono y muchas relaciones.

Me gusta recodar y me divierte tu encrucijada con las aceitunas o cómo descubrías al “zoquetuno” de turno antes que el resto. Y cómo cuando algo te apasionaba eras el más jartible del mundo. Nosotros, desde que apareció el Carnaval en tu vida, ya casi sólo hablábamos de eso. Eras incansable en todo y para mí se queda esa conversación ida y vuelta a Cádiz cuando te invité a conocer el Falla por primera vez. Y cómo llegaste a casa Ricardo allá por enero de 2010 con un sobre y dos cuplés creados y manuscritos por ti con música de Los Preparaos…

Me gusta recodar cómo nos querías y el esfuerzo que hiciste para ir a la boda de tu Samu, una de tus debilidades, con aquella foto con el número 18 en la mesa (tú siempre con tus cosas…) o a Benacazón con tu Ocaña para darle el último toque al arroz.

Y nos gusta mucho recordarte todo el grupo del cero en estos años que ya no podías venir a nuestras quedadas de jaleo que tanto te gustaban. Todos tenemos alguna anécdota nueva tuya que contar que nos hace reír. Y me gusta escuchar a Manolo Vizcaíno, tu hermano, lo bien que jugabas al fútbol. Ése es otro de la escafandra que no está llevando bien que te vayas tan pronto.

Y sobre todo me gusta recordarte en los ojos de Álex. Qué orgulloso te vas. Cómo ha cuidado de ti y de Toñi siendo aún un niño, dejando aparcada su vida y su dolor para convertirse en un hombre cuando no le tocaba. Sé que te has ido a descansar cuando ya lo has visto siendo feliz haciendo periodismo. Recogiendo tu legado. Y lo ha hecho estando hasta el último segundo a la vera de tu cama. Como Toñi, que no para de contar tus bravuconadas en voz alta que nos hacen reír… y recordarte.

Gracias por enseñarnos que la valentía siempre va unida a los valores y que la lucha siempre tiene recompensa. La mejor que hay. La de quedar en el recuerdo de los que estuvimos a tu lado. Porque hay algo que nadie podrá silenciar y es que nos gusta recordarte.

**Fede Quintero. Consejero Delegado ElDesmarque