Rancio Sevillano nos descubre esta semana las Cuevas de Altamira sevillanas entre las columnas del antiguo pabellón de Canadá en la Expo del 92. Todavía, más de 30 años después, siguen las pintadas que los visitantes dejaban para inmortalizar su paso por Sevilla. La réplica sevillana ofrece una oportunidad única para que los sevillanos experimenten la 'belleza' y la importancia de este 'tesoro artístico'. Entre risas, se pueden leer las quejas al calor y a las grandes colas para participar de la Expo mundial. Es mejor verlo y disfrutarlo que contarlo.