Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Jueves Universitario

Bella Mora, la neurocientífica onubense premiada por investigar las defensas del cerebro

Esta joven biomédica cursa en la Universidad de Sevilla su cuarto año de doctorado, centrando en estudiar cómo funcionan un tipo de célula cerebral en unas enfermedades raras neurodegenerativas

Bella Mora y Nicolás Capelo en el laboratorio.

Bella Mora y Nicolás Capelo en el laboratorio. / CEDIDA

Carlos Doncel

Carlos Doncel

Sevilla

Bella Mora tenía un objetivo desde el instituto: dedicarse algún día a la investigación científica, y con ello aportar "un granito de arena" en la búsqueda de tratamientos. Después de años de estudio, esta biomédica onubense puede decir que lo ha conseguido: en la actualidad cursa en la Hispalense su cuarto año de doctorado, centrado en descubrir cómo funcionan las defensas específicas del cerebro en un tipo de enfermedades neurodegenerativas que afectan sobre todo a niños. Una labor por la que ha sido reconocida hace unos días con el premio a los Jóvenes Investigadores del Ateneo de Sevilla.

"Nos han concedido esta distinción por un artículo que he publicado junto a mi compañero Nicolás Capelo en el que contamos parte de mi línea de trabajo. Nos hemos centrado en las enfermedades primarias mitocondriales, unas enfermedades raras que aparecen desde la infancia", explica Bella Mora. "Son bastante graves y tienen muchos síntomas a nivel neurológico, aunque también afectan al resto del cuerpo. Además presentan una letalidad bastante temprana".

Lo innovador de Mora y su equipo está en el objeto de estudio: "En general la neurociencia se ha dedicado a analizar las neuronas para tratar estas enfermedades primarias mitocondriales. Nosotros hemos descrito que en estas patologías también tienen un papel relevante otras células: las microglías, encargadas de defender el cerebro frente a infecciones y enfermedades neurodegenerativas".

"Tratamos de conocer mejor los funcionamientos de este sistema inmune más específico que tiene el cerebro", detalla esta joven de 26 años. De esta forma se podrá abrir la puerta "a posibles nuevos tratamientos que vayan dirigidos a estas microglías, y no a las neuronas", añade esta doctoranda en la Universidad de Sevilla.

El sacrificio de la investigación

El estudio que realizó junto a Nicolás Capelo en el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), donde ambos trabajan, salió hace unos meses en la revista Nature Metabolism, "una revista científica de mucho prestigio", apunta Bella Mora. Gracias a esta publicación consiguieron el premio Jóvenes Investigadores que concede el Ateneo de Sevilla, una distinción que recibió "con mucha alegría".

La ciudad donde se enteró de la noticia, Edimburgo, demuestra los esfuerzos que se deben hacer durante la carrera investigadora. "Estos tres últimos meses he completado mi formación con una estancia en una laboratorio de allí. Está muy valorado moverte internacionalmente, y además en la ciencia es conveniente", afirma Mora, que también ha desarrollado su trabajo en la Universidad de Cambridge. "El doctorado es una carrera de fondo, muy sacrificado".  

Pese a ello, reconoce "que no encontraría otra profesión mejor". "Me está encantando, estoy disfrutando al máximo a pesar de ser muy duro. Esto es vocacional, y es muy satisfactorio ver que además de trabajar estoy aprendiendo", comenta esta onubense nacida en Cartaya. "Cuando viene alguna desmotivación, porque la ciencia es un camino de obstáculos, tener ese objetivo de intentar ayudar a los demás es un impulso".

Bella Mora en las instalaciones del Instituto Biomédico de Sevilla.

Bella Mora en las instalaciones del Instituto Biomédico de Sevilla. / CEDIDA

No está en contacto directo con el paciente, pero en su labor diaria lo tiene siempre en el centro. "Aunque no tenga un trato cercano con ellos, tengo en mente que nuestras labores investigadoras son muy importantes para que se den esos pasos hacia el tratamiento", comenta Bella Mora. En su caso, enfocada en esas defensas propias que todos tenemos en el cerebro.

A sus 26 años, solo le queda uno para terminar la beca de doctorado que le concedió la Junta de Andalucía. Tras varias estancias en Cambridge y Edimburgo está de nuevo en Sevilla, una ciudad que le ha premiado por su trabajo en neurociencia. "Desde el instituto tuve claro que quería enfrentarme a la investigación, a lo que todavía no se sabe y queda por descubrir", confiesa Mora. Y a base de horas y mucho sacrificio, lo ha conseguido.

Tracking Pixel Contents