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Metro de Sevilla

Un centenar de negocios de la Macarena temen la quiebra por las obras del metro: "Será más duro que la pandemia"

Los comerciantes de la avenida Doctor Fedriani denuncian las pérdidas que van a tener y la poca previsión a menos de dos meses para el corte total de una arteria clave en el barrio durante casi cuatro años

Los comerciantes de la Macarena temen las futuras obras de Metro de Sevilla, y avisan por ejemplo con carteles en negocios en la avenida Doctor Fedriani

Jorge Jiménez

Rafa Aranda

Rafa Aranda

Sevilla

Los vecinos de la avenida Doctor Fedriani miran al futuro con miedo y preocupación. "Si nos cortan la vía, si los clientes no pueden entrar, ¿qué hacemos?", se pregunta Daniel Astolfi, a cargo de Bicicletas Astolfi. La Federación de Comerciantes de la Macarena calcula que entre 90 y 100 negocios podrían verse afectados directamente (sin contar los de alrededores) por el cierre de esta importante arteria del barrio durante al menos 46 meses, casi cuatro años si se cumplen todos los plazos, con motivo de la llegada de las obras de la línea 3 del metro. Estas ya avanzan entre Pino Montano y Los Mares y se estima que a finales de marzo lleguen a San Lázaro, donde inicia el tercer tramo, cuyas obras se han adjudicado este pasado jueves a la UTE Vías y Construcciones, Lantania y DSV Empresa Constructora y Ferroviaria por 173 millones de euros.

Este lunes al fin se reunirán los comerciantes con la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla, tras dos reuniones en junio y octubre sin entrar en detalles y repetidas peticiones de más información, sin éxito, durante los últimos meses. La Federación de Comerciantes denuncia que debieron ser hace un año, no unos meses antes de cortar la calle, y con un estudio socioeconómico sobre cómo afectarán las obras.

De momento, a largo de más de un kilómetro desde San Lázaro hasta el cruce con la Ronda Histórica la vida sigue igual. Circulan los coches y autobuses y los vecinos siguen su rutina, pero decenas de comercios comparten el mismo sentir. La avenida se cortará entera al tráfico, las obras estarán en sus puertas, los clientes del barrio podrán acceder a duras penas y de otros puntos de la capital y provincia, junto a proveedores, no podrán llegar por carretera. Como consecuencia, una alta probabilidad de quiebra, de cerrar la persiana.

Por ello, piden que la obra se haga por fases para que no afecte a toda la avenida entera a la vez, reclaman ayudas que puedan cubrir parte de las pérdidas por el fin de negocios o falta de clientela durante cuatro años, poder hacer propuestas ante los futuros problemas de movilidad, o un plan de reactivación para reabrir los comercios ya sin los clientes habituales.

Avenida Doctor Fedriani en el barrio de la Macarena en Sevilla

De momento los vecinos y vehículos pueden moverse por la avenida Doctor Fedriani sin problemas / Jorge Jiménez

Astolfi, según cuenta a El Correo de Andalucía, comenzó a investigar por su cuenta hace dos años y desde entonces se ha encargado de explicar a los comerciantes lo que pueden sufrir: "Sabían que venía la línea 3, pero no la repercusión. Empiezo a avisarles porque nadie tenía ni idea de nada y hoy muchos siguen sin saber".

Los problemas a los que se enfrentarán los comerciantes

"No hay negocio que aguante esto cuatro años. Va a ser un desastre, espero equivocarme", lamenta Astolfi. Denuncia que todo se hizo mal desde el principio con la elección de la técnica cut and cover, abriendo la vía en canal, en vez de con tuneladora en profundidad, que sí crearía afecciones en las zonas de entrada y salida de maquinaria pero permitiría que, como en Madrid o Barcelona, la vida diaria siga arriba del túnel. "Según nos dicen, se deciden por un tema económico", cuenta.

"Un negocio local que se nutre de los vecinos de alrededor igual puede subsistir, pero nosotros con clientes de otras partes de la provincia, ¿cómo vamos a sobrevivir?", continúa explicando. Es otra de las claves: la dependencia de mucha gente mayor y de movilidad reducida y de consumidores y proveedores de fuera.

Bicicletas Astolfi tendrá que "cerrar seguramente, no quedará otra". "Los servicios de transporte, de mensajería, los que nos traen las bicicletas o alguien que venga a comprar. No podrán llegar hasta aquí. ¿Dónde aparcan? Estamos condenados", expresa.

Daniel Astolfi, propietario de Bicicletas Astolfi: "Cerraremos seguramente, no quedará otra"

Jorge Jiménez

Como David Astolfi y su negocio de bicicletas hay decenas de comercios de toda índole que se verán afectados. Supermercados, talleres de coches, peluquerías, cafeterías, tiendas, clínicas o papelerías, entre otros, que sufrirán estas consecuencias. En El Correo de Andalucía hemos conocido algunos testimonios.

Sonia Rodeño (Electricidad Fedriani)

Tras 42 años de actividad, en Electricidad Fedriani se temen lo peor. Así lo explica Sonia Rodeño, a cargo de la tienda: "Tendré pérdidas seguro. Me centraría en clientela de aquí, pero no suele venir, porque vendo más fuera. Nuestros materiales son voluminosos y llegan en furgonetas, que no sé cómo los podrían traer. A mi hermana le quedan tres años para jubilarse, sería triste que se jubilara en el paro".

Sonia y Beatriz Rodeño, propietarias de Electricidad Fedriani: "¿Cómo nos traerán el material desde fuera?"

Jorge Jiménez

Mamadou Diallo (Master - phone Sevilla)

Al frente de esta tienda de teléfonía móvil y cambio de monedas está Mamadou Diallo: "Yo llevo 12 años y he pasado por mucho. La pandemia fue duro. Pero imagínate una obra de más tiempo, nos mata. Será peor. Aquí si no hay clientes cerramos, y si ven que hay obras se buscarán otro sitio y ya te olvidan. Será difícil recuperarlos. Incluso Google Maps nos van a enseñar como zona de obras o a la que se tardará más en llegar".

José Luis Rodero (Rodero Motor)

Este local se verá especialmente afectado. Rodero Motor, que abrió hace más de 40 años, vive de atender a coches que no podrían llegar. "No sabemos si nos van a dejar trabajar. Como cierren la avenida, esto va para abajo. No nos dicen si van a dejar que entren coches por alguna calle. Estamos preocupados, viene mucha gente de fuera. También estamos pendientes de ayudas, lo suyo es que nos echen una mano. En cuanto empiece a bajar la clientela tendría que quedarme solo", asegura José Luis.

José Luis Rodero, propietario de Rodero Motor: "Si cierran todo, esto va para abajo"

Jorge Jiménez

Susanne Martínez (Peluquería Susanne)

"Algunos de mis clientes son de aquí, pero muchos son de fuera, que vienen en líneas de autobuses que paran justo en la puerta. Si me baja el volumen de clientes no sé qué vamos a hacer, no lo puedo mantener. Queremos ayudas para cubrir las pérdidas seguras. Los vecinos piden información, que no tenemos, de cómo van a poder venir", cuenta esta peluquera de un negocio con 19 años de antigüedad.

Susanne Martínez, propietaria de Peluquería Susanne: "Mis clientes vienen en autobús, que para en la puerta"

Jorge Jiménez

Sandra Morales (Bodega La Manchega)

Es uno de los más antiguos del barrio, pero Morales y su pareja pagaron un traspaso hace dos años. "Costó mucho. Llego a saber lo de la obra y no cojo el negocio, me voy a otro sitio. Somos cinco empleados, y pienso en ellos porque si tenemos que cerrar es una responsabilidad muy fuerte. Tenemos acuerdos con proveedores que tenemos que decidir si mantener. Hay miedo, es un sinvivir. No sabemos cuántas serán nuestras pérdidas y cómo nos va a afectar".

Estos son algunos ejemplos de entre cientos de trabajadores preocupados por la alta probabilidad de quedarse sin empleo y sin negocio. El próximo 7 de febrero se reunirán en una Junta Extraordinaria del Distrito, donde esperan informar al mayor número posible de afectados. De momento han repartido y pegado carteles, han creado la plataforma 'El Metro Así No', y confían en ser escuchados. "No hay Ayuntamiento capaz de sostener tantas ayudas. Pero al menos que sirva para los tramos siguientes. No vamos a parar, nos va la vida en ello, es el futuro de nuestras familias", afirman.

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