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Cultura

Un viaje al pasado del Bellas Artes de Sevilla: recuperan siete fotografías inéditas de exposiciones históricas

La pinacoteca sevillana ha rendido homenaje a su historia a través de una publicación en sus redes sociales

Fotografía de la sala X con muros de cristal y con varias obras de Valdés Leal.

Fotografía de la sala X con muros de cristal y con varias obras de Valdés Leal. / Museo de Bellas Artes de Sevilla

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Hace casi 200 años que el Convento de la Merced Calzada se convirtió en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, fundado como un "museo de pinturas" en septiembre de 1835 con las obras procedentes de conventos y monasterios desamortizados. Desde que la pinacoteca sevillana se ubicara en la plaza que recibe el mismo nombre, custodiada por una estatua de grandes dimensiones de Bartolomé Esteban Murillo, son millones las personas que han entrado en este espacio cultural referente en todo el país a lo largo de estos años.

Aquí diversas obras de Murillo, Goya, Zurbarán, Velázquez y El Greco han encontrado un lugar en el que poder ser contempladas a lo largo de los años. También pinturas de la escuela sevillana del siglo XIX como Las Cigarreras, La Muerte del Maestro, Sevilla en Fiestas o el Retrato de Gustavo Adolfo Bécquer.

Ahora, el Museo de Bellas Artes ha querido rendir homenaje a algunos momentos estelares de su historia con un viaje al pasado a través de fotografías antiguas.

Se trata de una publicación de Facebook en la que se comparten un conjunto de imágenes en blanco y negro con el fin de "echar la vista atrás" a partir de momentos que van desde la instalación de la Sala de Valdés Leal hasta el estado del Claustro Mayor en las primeras décadas del siglo XX.

Fotografía de la instalación de las obras donadas por los González Abreu en la década de 1930.

Fotografía de la instalación de las obras donadas por los González Abreu en la década de 1930. / Museo de Bellas Artes de Sevilla

Este viernes, que se cumplen 188 años del nacimiento del pintor José Jiménez Aranda, hacemos un repaso por aquellos momentos capturados que forman parte del relato histórico del museo.

Siete fotografías, siete momentos

La primera fotografía que se comparte es una imagen en tonos sepia de la antigua instalación de la Sala de Valdés Leal, con inmensos cuadros del pintor del siglo XVII expuestos en el centro de la sala.

A esta antiquísima imagen le acompaña una sobre la museografía de los 70 donde puede verse una irreconocible sala X con muros de cristal y con varias obras de Valdés Leal. A continuación, se publica una fotografía panorámica de la fachada de Balbino Marrón, de 1852, previa a la instalación de la portada de la iglesia de la calle Bailén.

La cuarta imagen seleccionada muestra algunas de las obras de la colección del Museo Arqueológico de Sevilla en las galerías del Claustro Mayor. A esta impactante imagen repleta de bustos y columnas le sigue la fotografía que plasma la instalación de las obras donadas por los González Abreu en la década de 1930.

Fotografía de el Claustro Mayor en las primeras décadas del siglo XX.

Fotografía del Claustro Mayor en las primeras décadas del siglo XX. / Museo de Bellas Artes de Sevilla

La sexta imagen muestra el Claustro Mayor en un reportaje de los años 70 del siglo XX, con las obras de Juan del Castillo que hoy se conservan en la Sala V y donde ocupa un primer plano la conocida fuente del Claustro Mayor.

Y finalmente, la última estampa que se comparte es una imagen en vertical del Claustro Mayor durante las primeras décadas del siglo XX.

El origen de la segunda pinacoteca más importante de España

El Museo de Bellas Artes de Sevilla está considerado el segundo templo de la pintura más importante de España, por detrás del Museo del Prado. El edificio que hoy contemplamos debe su organización general a las transformaciones realizadas en las primeras décadas del siglo XVII gracias al impulso de Fray Alonso de Monroy, general de la Orden desde 1602.

Fue el arquitecto y escultor Juan de Oviedo y de la Bandera el responsable de presentar en 1603 las instrucciones para la construcción, que se inició con el derribo del antiguo edificio mudéjar. En 1612 se concluyó el templo y casi medio siglo después el resto de la fábrica, configurándose así una de las más bellas muestras del manierismo andaluz.

Desde su fundación como museo, el edificio ha experimentado tres grandes intervenciones: la primera, entre 1868 y 1898, con la restauración de las arquerías y muros del primer piso; la segunda, entre 1942 y 1945, con la apertura del Patio de las Conchas en el espacio de la antigua sacristía y el traslado de la fachada principal de la antigua portada barroca a la calle Bailén, y la tercera, iniciada en 1987 y culminada en 1993, se desarrolló en varias fases para rehabilitar el edificio y adecuarlo a las múltiples exigencias de la moderna museografía.

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