QUE NO TE FALTE CALLE
La calle de Nervión que se abre al mundo desde los comercios sin perder 'sevillanía'
En un paseo por esta vía se pueden encontrar fruterías, zapaterías y una ferretería "de toda la vida" así como una tienda de alimentación boliviana, un centro de medicina china o una peluquería japonesa

Rocío Soler Coll
A esta calle de Sevilla la pudo haber bautizado un visionario. Quien decidió hace más de 100 años nombrar la vía que va desde la Gran Plaza hasta la actual Ronda del Tamarguillo (por donde pasaba el propio canal) parece que sabía que con los años esta sería una calle abierta, plural, multicultural y pura, con su sevillanía.
¿El motivo? Su nombre se lo da el marqués Charles Pickman, un inglés afincado en la capital andaluza que fundó la Cartuja de Sevilla en el siglo XIX y la exportó al mundo. Fue un extranjero que echó raíces en esta ciudad e impulsó su propio negocio, una historia que se repite a día de hoy con aquellos comerciantes de nacionalidad extranjera que han abierto un negocio en la calle Marqués de Pickman.

Una vecina de edad avanzada compra fruta en la calle Marqués de Pickman. / Rocío Soler Coll
Un paseo por esta vía da una muestra rápida de cómo es la vida del sevillano del barrio de Nervión. Esta histórica calle que colinda con Ciudad Jardín, la primera zona residencial que hubo en Sevilla y que se construyó para la Exposición Iberoamericana de 1929, alberga decenas de comercios locales que conviven con negocios regentados por vecinos que han llegado desde otros continentes del mundo. Ante este escenario, la vida comercial de esta calle la mantienen hoy en día tiendas que dan fe de la multiculturalidad del barrio así como otras que superan el medio siglo de antigüedad.
La extinción del pequeño comercio en la calle
La realidad que hoy se vive en esta vía también tiene sus luces y sombras. Según cuenta a este periódico José María Suárez, segunda generación de la Ferretería Nervión y presidente de la Asociación de Comerciantes de Nervión, "en los últimos cinco años han cerrado entre 12 y 15 negocios". "Eran tiendas de toda la vida que no han podido mantenerse, ahora hay muchos locales vacíos", dice Suárez, que teme que con su jubilación el futuro de su ferretería, con 66 años de antigüedad, sea el mismo.
A este problema se suma la catalogación de la calle, que según Suárez, es más alta de la que debería ser y como consecuencia, también lo es el IBI. "Nos lo tienen que bajar, no está equilibrado con la realidad de la calle y cuesta que abran otros negocios porque está muy alto", sostiene el presidente de la asociación de comerciantes.
Sin embargo, cuando Suárez habla de las grandezas de la calle celebra que en los últimos 15 años hayan mejorado aspectos como acerado y se haya prohibido la venta ambulante que "perjudicaba al pequeño comercio".
Una calle para el sevillano y "para quien quiera"
La edad media de quienes pueden permitirse pasear a las 12 del mediodía supera los 60 años y la arquitectura de los edificios es de lo más variopinta -lo mismo se ve una casa en ruinas como un bloque de apartamentos moderno-. Una calle con vida y ajetreo moderado a la que envuelve una banda sonora de saludos, conversaciones entre vecinos y el ruido de los coches en ambas direcciones.
En esta calle hay negocios regentados por bolivianos, hondureños, chinos y venezolanos que ofrecen productos y servicios típicos de su país
Tan solo se necesitan siete minutos a pie para encontrar varias fruterías, zapaterías, una clásica tienda de golosinas y semillas, una ferretería, varios bares y hasta la primera zapatería que abrió la conocida marca MaryPaz. Pero también una tienda donde venden salteñas; una empanada típica boliviana, un centro de medicina china, una peluquería japonesa, un clásico restaurante chino, un asador de comida peruana o una cafetería donde venden pan de origen venezolano. Con todo, la sevillanía propia de las calles más populares de la capital hispalense sigue viva.

Bárbara Wang, médico y propietaria de la Clínica Sennong, en la calla MArqués de Pickman. / Rocío Soler Coll
Aquí no hay apenas turismo, pero quien llega desde lejos, se queda. "Desde hace muchos años hay negocios cuyos dueños son de diferentes partes del mundo y traen un público diferente que antes no venía", dice a este medio Rafael Lorenzo, propietario y tercera generación de la tienda de golosinas, semillas y especias, Don Golosón, que abrió sus puertas en 1959. "Toda nacionalidad es bienvenida. Si crecen los negocios abiertos, la calle estará más transitada y eso es lo que queremos todos", añade este comerciante mientras atiende sin cesar a un cliente detrás de otro.
"Toda nacionalidad es bienvenida. Si crecen los negocios abiertos, la calle estará más transitada y eso es lo que queremos todos"
El primer negocio que se instaló en la calle para traer "un poco de lo suyo" a los sevillanos fue la Clínica Shennong, un centro de medicina china y acupuntura. Llegó hace 30 años a la calle Marqués de Pickman y aunque al principio el público se mostró "un poco reticente" a sus técnicas tradicionales, con el tiempo se ganó su confianza. "Nunca me he querido cambiar de calle porque aquí la gente es muy amable, todo el mundo se conoce, es como un pequeño pueblo en una gran ciudad", asegura Bárbara Wang, médico y propietaria del negocio.

Yanet Yabeta posa con sus salteñas caseras, una receta típica boliviana. / Rocío Soler Coll
A pocos metros de este centro de acupuntura, hace tan solo cuatro meses abrió una tienda de comida de origen boliviano y productos típicos de diferentes países latinoamericanos. Se llama Salteñería Trinidad y su dueña, Yanet Yabeta, no dudó en embarcarse en esta "aventura". "Los sevillanos entran recomendados por amigos suyos latinoamericanos", sostiene esta boliviana, que se reconoce "todavía expectante" por ver cómo evolucionará el negocio.
A esta vía, el toque de color se lo da el único puesto de flores que permanece en la calle. "Llevo desde el año 82, toda una vida aquí con mis flores", relata Yolanda Raya mientras no deja de cortar tallos y preparar ramos a sus clientas.

La florista Yolanda Raya desde la parada de flores que regenta en la calle Marqués de Pickman desde 1982. / Rocío Soler Coll
Para esta florista, la evolución de esta calle ha sido negativa porque, según argumenta, "hace unos años tenía más ambiente". "Antes, cada miércoles las tiendas montaban en la calle una parada con aquellos productos que les sobraba estocaje, se llamaba El Baratienda y le daba mucha vida e importancia a la calle".
Hace unos años tenía más ambiente
Sin embargo, el público más joven que vive en esta zona sigue pensando que precisamente "el ambiente" es una particularidad positiva de la vía. "¡Se respira alegría! A mí me acaban de regalar hierbabuena para hacer sopa", dice un vecino de la calle. A sus espaldas descansa un grupo de ocho amigos de edad madura con una caña en la mesa, se acerca la hora de comer.
El mercado escondido que lucha ante los cierres
A medio camino entre la Gran Plaza y la Ronda del Tamarguillo, se encuentra a derecha la entrada del Nuevo Mercado de Nervión. No es fácil situar a este edificio con 17 años de antigüedad, pues su entrada no es especialmente llamativa ni la propia de un mercado de abastos de esas dimensiones.

Un grupo de amigos toma una caña en un bar de la calle Marqués de Pickman. / Rocío Soler Coll
No importa si uno entra a las 10 de la mañana o a la una de la tarde, la mayoría de los puestos tienen la persiana bajada de forma permanente. La Tienda del Bacalao de Manuel Requejo es uno de los puestos que resiste con una parada llena de productos ibéricos y de primera calidad. "Solo hay cinco abiertos, somos minoría", dice apenado. El problema, según este vendedor, es la "falta de interés" por parte de las nuevas generaciones: "Embarcarse en este negocio es muchísimo trabajo y una inversión, a los jóvenes no les atrae".
Pese a todo, Marqués de Pickman sigue considerándose epicentro de la vida "de barrio" de Nervión. En esta calle, "lo de aquí" y "lo nuestro" se abre al mundo y recibe con los brazos abiertos el servicio y el producto de personas que llegan de otros países para asentar su vida en la capital andaluza, aunque haya a quienes les pese.
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