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Bares

Este es el peculiar mollete con miles de seguidores que solo hacen en un bar de Sevilla

Ubicado en el centro de la capital andaluza, este bar lleva abierto desde 1952 y lo regenta una familia de ascendencia santanderina

Surtido de molletes de La Flor de Toranzo.

Surtido de molletes de La Flor de Toranzo. / El Correo

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Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Este mollete es un clásico entre los clásicos en Sevilla. Es muy conocido entre los vecinos de la capital andaluza y a quien le gusta lo defiende frente a sus detractores como una tapa exquisita. La combinación de ingredientes puede resultar extraña en un primer momento, por su originalidad. Sin embargo, al probarlo y saborear la fusión entre lo dulce y lo salado en este mollete de Antequera, todos los comensales se rinden ante la combinación de sabores.

Mollete de lomo con manzana de La Flor de Toranzo.

Mollete de lomo con manzana de La Flor de Toranzo. / El Correo

El local en el que poder encontrar este famoso mollete está ubicado en pleno Casco Antiguo, a pocos minutos de la Plaza Nueva. Se llama La Flor de Toranzo (aunque durante muchos años se conocía como Trifón) y los fundó en 1952 Triunfo Venancio Gómez Ortiz, natural de San Martín de Toranzo (Santander).

Actualmente, los dueños del local son su nieta María y su hijo Rogelio Gómez Gómez, quien a pesar de tener varios camareros en el establecimiento frecuenta a diario el local y se encarga de colocar los molletes en el tostador. Tanto es así, que este vecino de la ciudad -muy conocido por la gente- cuenta con la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

Fachada del bar La Flor de Toranzo, en el centro de Sevilla.

Fachada del bar La Flor de Toranzo, en el centro de Sevilla. / El Correo

A pesar de que Flor de Toranzo se haya ganado su fama por varios de sus molletes, que no dejan de salir uno tras otro durante toda la jornada laboral, la realidad es que este local está especializado en chacinas y conservas. Las sirven al corte y también en emparedados.

Un mollete buque insignia

El mollete estrella y buque insignia de este local es el de anchoa y leche condensada. A pesar de la rareza de la mezcla de ingredientes, es un manjar que merece ser degustado. La receta no tiene secreto alguno: unas cuantas unidades de anchoa del cantábrico, varios chorros de leche condensada, y un mollete ligeramente tostado.

Prueba de su éxito, para los desconfiados, son las reseñas de Google del local, donde este mollete eclipsa a los demás y copa todo el protagonismo.

Mollete de anchoas con leche condensada de La Flor de Toranzo.

Mollete de anchoas con leche condensada de La Flor de Toranzo. / El Correo

No obstante, la carta ofrece una gran variedad de molletes que encantan a sus comensales. Entre ellos, el de lomo con manzana -el segundo más demandado-, el de pringá, el de morcilla con manzana, de roquefort y sobrasada picante, el de rillete de pato y foie o el de chorizo picante y manzana con lomo.

Estos molletes, que son un gran atractivo instagrameable para los clientes, se han convertido en parte de la esencia de la gastronomía sevillana y una excusa perfecta para reunirse alrededor de una mesa para tomarse "una tapita".

Otros platos

A estos montaditos les sigue un surtido de tapas para quienes prefieren pedir un plato sin pan. Destaca el rollito de jamón york con paté y anchoas, el lomo de jabugo, las chacinas -caña de lomo, garbanzos con espinacas, carrillada, rollitos de anchoa o tacos de bonito.

Potaje de garbanzos de La Flor de Toranzo.

Potaje de garbanzos de La Flor de Toranzo. / El Correo

En la carta de esta mantequería también se pueden encontrar propuestas de casquería y "tapas especiales" como el hígado de pato o el bloc de foie-gras.

En definitiva, La Flor de Toranzo es un referente del tapeo sevillano y un bar del centro con muchos años de historia que se ha consagrado como un clásico que nunca falla.

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