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QUE NO TE FALTE CALLE

Treinta bares en el epicentro de Los Bermejales, así es la calle que replica la idiosincrasia de la vida en el centro

Esta es una avenida que se recorre en diez minutos a pie y que se ha convertido la viva imagen de la juventud de la ciudad

[Vídeo] La calle de Los Bermejales que se ha convertido en una milla de oro gastronómica.

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Entre las rectas y ordenadas calles de Los Bermejales hay una que se corona como el centro neurálgico del barrio sevillano. Se trata de un pequeño oasis gastronómico abarrotado de locales con rótulos que transportan al vecino al centro de la ciudad: Pastelería Los Ángeles, Ignacio Vidal, Bocanegra, Sibuya Urban Sushi... todos ellos restaurantes y bares propios del casco antiguo de Sevilla y que ahora, en busca de las nuevas generaciones que residen en este barrio, han llegado hasta esta zona residencial.

La Avenida Finlandia aglutina uno, dos, tres... hasta 30 bares y restaurantes en su extensión. Es decir, en un paseo de diez minutos, uno se topa con un carrusel de ofertas gastronómicas que le han dado a este barrio "una nueva vida".

"Cuando llegué, hace 10 años, aquí no había ni bares ni edificios... Ahora es como estar en el centro pero sin turistas porque la idiosincrasia sevillana es la misma, aquí ha llegado el sevillano de siempre", dice Patricia, una vecina del barrio que, como muchas tardes, merienda en la terraza de la clásica Pastelería Los Ángeles junto a su marido Jorge. "Si te fijas, esta calle replica a los bares que hay en Felipe II", añade. "En los últimos años ha cambiado mucho, y a mejor, estaba desértica y ahora es un punto de encuentro. Por raro que parezca, muchas calles de Sevilla están copiando la estructura que hay aquí", comenta orgullosa.

Jóvenes de Los Bermejales se toman una cerveza en la Cervecería El Toque.

Jóvenes de Los Bermejales se toman una cerveza en la Cervecería El Toque. / Rocío Soler Coll

De hecho, los hosteleros de la zona como Fran, un trabajador de la Cervecería El Toque, hablan de la calle como una "oportunidad de negocio", una alternativa "muy buena" para expandirse. Prueba de ello es que no cabe un bar más en esta calle y la competencia es salvaje. "Cuando crezca Palmas Altas seguro habrá una calle como está", avisa.

Este joven sevillano no se equivoca cuando afirma que las caras de veinteañeros y treintañeros son una constante en esta vía. En pareja o en grupo de amigos, los vasos de cortadas vacías se acumulan en las mesas mientras pasan las horas de la tarde y la temperatura primaveral invita a quedarse. En una de esas tropecientas mesas que recorren la calle están la delantera del Real Betis Júlia Aguado y la centrocampista Gema Soliveres.

Júlia Aguado, futbolista del Betis, se toma un refresco con una compañera de equipo.

Júlia Aguado, futbolista del Betis, se toma un refresco con una compañera de equipo. / Rocío Soler Coll

"Cuando llegué a Sevilla no lo dudé mucho, tienes lo mejor de la ciudad, que es la gente, sin estar en el meollo", reflexiona Júlia. Para esta futbolista de 24 años, ahora lesionada, el fin de semana son los días con más ambientazo. "Los jóvenes se multiplican el sábado y el domingo. ¡Ah! Y cuando juega el Betis se llena de aficionados haciendo la previa porque esto está muy cerca del estadio", comenta.

Terrazas familiares

El barrio donde ahora vive la deportista se constituyó en la década de los años 90. En aquel momento se levantaron pisos con materiales prefabricados para visitantes y agentes policiales con motivo de la Expo de Sevilla de 1992. Más de treinta años después, este barrio es el buque insignia de las viviendas de protección oficial en la capital andaluza. Por ello, se ha convertido en una alternativa para cientos de familias jóvenes que han encontrado en esta zona un piso asequible y un ambiente jovial. Niños jugando en las terrazas y correteando en el parque, en brazos por la calle, cochecitos... Una familiaridad que se percibe a simple vista.

Jóvenes de Los Bermejales se toman cervezas en el Habanero Kiosco.

Jóvenes de Los Bermejales se toman cervezas en el Habanero Kiosco. / Rocío Soler Coll

Un punto representativo de la calle es el bar Habanero Kiosco. A esa altura, la calle conecta con el parque del Paseo de Europa y la estampa de jóvenes tomándose algo, familias que quedan en la terraza para que los niños jueguen juntos en el parque es entrañable y representativa. "Es una zona muy buena para familias que ha crecido mucho en muy poco tiempo, cuando yo era pequeño solo había unos pocos pisos", afirma José Luis, un padre de familia que creció en Los Bermejales y que ahora ha vuelto con sus pequeños.

En esta misma terraza está Raquel Ortiz, que llegó a Sevilla hace 11 años. En aquel entonces, según Raquel, estaba "desértico" mientras que ahora "hay planes de tardeo". "Aquí viene mucha gente de otros barrios porque, entre otras cosas, los restaurantes tienen muy buenas puntuaciones", aclara.

Un descampado "descuidado"

A Raquel la calle le encanta, no lo duda, pero reconoce que el gran descampado frente al Habanero Kiosco que funciona como parking gratuito está "descuidado". "Cuando hay fútbol o la feria de Navidad, se masifica. No costaría nada asfaltarlo, que el Ayuntamiento invirtiera un poco para que la gente pudiera acceder, caminar por allí es imposible y realmente no se le da ningún uso", apunta. Habla del mismo descampado del que en su día se dijo que podría ser un instituto, pero que, años después, sigue sin función alguna.

Los charcos son notables así como los grandes socavones que presiden la entrada. Según los vecinos de la calle, "un día cualquiera está al 30% de coches". "Meter el coche allí te destroza los bajos, se debería limpiar y asfaltar, aunque luego cobren algo simbólico", reflexiona Raquel.

Pese a que el espacio esté olvidado, los vecinos necesitan que siga siendo un aparcamiento porque aquí el movimiento de coches que van y vuelven del centro es una constante.

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