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Sevilla

Desviar autobuses de Tussam ya desviados: las otras consecuencias de las carreras ilegales en el Polígono Sur

Tussam tuvo que desviar el itinerario este pasado fin de semana en la calle Sebastián Bandarán de las líneas 31 y 32 por unas "incidencias en el tráfico" que fuentes del comité de empresa achacan a estas ilegalidades

La línea 32 en la parada provisional de Sebastián Bandarán.

La línea 32 en la parada provisional de Sebastián Bandarán. / Jorge Jiménez / ECA

Carlos Doncel

Carlos Doncel

Sevilla

"Líneas 31 y 32 modifican sus recorridos en calle Sebastián Bandarán por incidencias en el tráfico", anunció Tussam tanto el sábado como el domingo pasados por la tarde. Esas "incidencias en el tráfico" son un eufemismo de una realidad que llevan años padeciendo en el Polígono Sur: las carreras ilegales. Estos altercados incrementan la sensación de inseguridad entre la ciudadanía y, además, provocan que se cambien los itinerarios de unos autobuses urbanos que ya de por sí están desviados.

Desde el Ayuntamiento aseguran que "nunca se han modificado las líneas de Tussam en el barrio por este motivo". Fuentes del propio comité de empresa lo desmienten: sin ir más lejos, el pasado fin de semana. "El desvío de Sebastián Bandarán se activa cuando hay carreras ilegales a la caída de la tarde y la noche, que es el momento en que se suelen producir. Al día siguiente, se restituye el servicio con los cambios vigentes en estos últimos tres meses", explica un miembro de la asamblea de trabajadores.

Según apuntan desde el comité de empresa, también han presenciado estas situaciones en la Cartuja y Pino Montano, "aunque se ven de manera más continuada en Polígono Sur". En concreto, "en avenidas largas como Sebastián Bandarán" -que cruza la parroquia de Jesús Obrero- o también incluso "en Victoria Domínguez Cerrato", según detallan vecinos de este barrio.

"Por desgracia, es habitual, sobre todo los fines de semana. Participan muchos chavales, algunos de ellos con coches de gran cilindrada", apunta un efectivo de la Policía Local. "También utilizan motos para meterse en la acera y burrearnos. Les gusta provocarnos y que los persigamos", declara este agente. "Durante un tiempo la Jefatura estableció un punto fijo de patrulleros en Bandarán, el problema es que no hay policías, no hay dispositivo".

Tres meses de desvíos

"Las carreras ilegales suelen ser el motivo de los cambios de recorrido, y otras veces, los apedreamientos a estos autobuses", subraya Carmen Picón, portavoz de la plataforma Nosotros también somos Sevilla. El primer caso de lanzamientos de piedras de este 2025 tuvo lugar el 20 de enero, cuando se reorganizó el itinerario del 30 "para evitar los tramos donde se produjeron los actos vandálicos". Poco después, a principios de febrero, también se modificaron las otras dos líneas que entran en el barrio más pobre de España, la del 31 y el 32.

Así, el 30 no incluye gran parte de las Letanías ni Martínez Montañés en su totalidad. El 31 y el 32, por su parte, recortan su ruta y evitan la circulación por la calle Luis Ortiz Muñoz a su paso por la barriada de Murillo, y por la avenida Victoria Domínguez Cerrato correspondiente a la zona de Antonio Machado. En los días de carreras ilegales, además, se deja de pasar por Sebastián Bandarán. Es decir: se desvían de los desvíos. Unos cambios que, según la asociación Nosotros también somos Sevilla, han afectado a la movilidad de 10.000 familias.

El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, aseguró hace unos días al respecto que en la ciudad no se ha suspendido "ninguna línea, se cambian los itinerarios". "Este Ayuntamiento no ha cancelado ninguna línea nunca en el Polígono Sur. Ha modificado los recorridos cuando ha surgido algún tipo de problema que perjudica a la seguridad tanto del viajero como del conductor de ese autobús", defendió Sanz.

"Se trata de salvaguardar la seguridad del chófer y de los propios usuarios. Todos los pasajeros que llevamos sufren la misma suerte si nos ocurre algo", justifican desde el comité de empresa. "Entendemos las reivindicaciones de los conductores, por supuesto, pero ¿y a nosotros quién nos ampara?", se pregunta María Antonia Avilés, de la Asociación Andaluza de Barrios Ignorados. "Este tipo de decisiones son muy injustas: estás obligando a una parte del barrio a tener que desplazarse para poder desplazarse", insiste Avilés.

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