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TURISMO

Unos turistas de Nueva Zelanda visitan Sevilla y se quedan asombrados con lo que pasa en sus bares: "Es una locura"

Los jóvenes han mostrado su sorpresa ante una de las costumbres más arraigadas del territorio

Unos turistas de Nueva Zelanda visitan Sevilla y se quedan asombrados con lo que pasa en sus bares

Unos turistas de Nueva Zelanda visitan Sevilla y se quedan asombrados con lo que pasa en sus bares / Instagram

Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

Con su encanto, belleza y sabores, Sevilla ha sabido ganarse un puesto destacado entre los destinos más admirados y visitados de todo el panorama internacional, atrayendo cada año a millones de turistas que buscan adentrarse en su historia, patrimonio, naturaleza y gastronomía. Es lo que ha llevado a Joy Griesel y su pareja Steph, dos jóvenes de Nueva Zelanda, a elegir la capital hispalense como una de las paradas de su viaje por España. Una ciudad que les ha asombrado por su hermosura, su esencia y uno de sus detalles más emblemáticos: el horario de sus bares y restaurantes.

"Es una locura", ha mostrado sorprendida la joven sobre la hora a la que abren los establecimientos y a la que comen los andaluces: "Son las siete de la tarde y muchos de los restaurantes no abren hasta dentro de una hora". Una costumbre que ha logrado asombrar a la pareja pero a la que se han acabado acostumbrando: "Nos hemos ajustado a la hora de cenar de aquí, hemos ido a cenar a las diez de la noche".

Pero no solo les ha asombrado este aspecto de los establecimientos hispalenses, sino también la calidad de sus productos y la forma de ser de sus trabajadores: "Siempre es muy divertido cuando pedimos comida porque realmente no sabemos qué pedir, solo probamos y esperamos lo mejor. Los camareros son muy agradables, pero a veces tienen un poco de ese descaro europeo".

La gastronomía sevillana conquista a esta pareja de Nueva Zelanda

Sobre el tamaño de sus platos, la joven ha explicado: "Las espinacas con garbanzos estaban realmente buenas y probablemente llevaban un kilo entero de espinacas. Pero nos lo comimos absolutamente todo".

Además, los jóvenes aprovecharon su escapada a la capital hispalense para visitar sus principales enclaves, como la "hermosa" Plaza de España o el Real Alcázar, entre otros: "Cada vez que vemos una iglesia abierta, tenemos que entrar y visitarlas, porque son geniales".

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