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Sevilla

La avenida de la Cruz Roja cumple tres años peatonalizada con obras sin acabar, más tranquilidad y "bajada de ventas"

Los viandantes se han adueñado de una calle en la que vecinos de la zona denuncian que hay fuentes sin acabar, patinetes a toda velocidad, más bares y aún menos zonas de aparcamiento

Tres años desde la peatonalización de la avenida cruz roja de Sevilla: ¿cómo es la vida sin coches?

Lucía Escudero Funes

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Lucía Escudero Funes

Lucía Escudero Funes

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Hace ya tres años, el 2 de septiembre de 2022, se inauguró una nueva etapa para la avenida de la Cruz Roja, en el distrito de la Macarena. Estas obras, que se prolongaron durante 14 meses, supusieron un auténtico lavado de cara para esta vía que desemboca en la Ronda de Capuchinos. El entonces alcalde, Juan Espadas, dio el pistoletazo de salida a esta renovada calle, asfaltada de rojo y amarillo, en la que los árboles recorren la avenida dando sombra a bancos de madera distribuidos por toda la calle y donde los coches han desaparecido.

Sin embargo, hay promesas que parece habérselas llevado el viento: la fuente aún permanece vallada y no hay contenedores de basura a la vista en los 900 metros de peatonal. El mismo viento que, como discuten dos vecinas en mitad de la calle, ha llenado la acera de hojarasca recogida muy puntualmente, acumulándose en arriates y aceras. Un problema que afea bastante la estampa de una calle tan tranquila donde ancianos pasean o ven pasar las horas en esta arteria principal de la Macarena.

Ángel Santos, gerente de la Asociación de Comerciantes del barrio de La Macarena, describe al otro lado del teléfono una conversación que tuvo hace un par de meses con representantes del distrito Macarena: "Nos dijeron, de palabra, sin ningún escrito de por medio, que en breve se terminaría el proyecto de climatización. Se había retrasado uno meses por una licitación que había quedado desierta, pero este trimestre debería llevarse a cabo". Se refiere a una climatización sostenible planteada en el proyecto Life Watercool. Junto a Emasesa, la empresa ALTEN y la Universidad de Sevilla, el Ayuntamiento prometía el acondicionamiento térmico a través del agua de cuatro espacios del barrio

Este plan, cofinanciado por la Unión Europea, contaba en sus inicios con un presupuesto de casi 9 millones de euros. Recientemente, fuentes del Ayuntamiento aseguraron que el presupuesto general era de 3.779.677 euros con una financiación del 55% y que, a finales de marzo de 2024, el grado de ejecución total era del 81%, lo que supone 3.051.617,86 euros. El programa ya ha llevado a cabo la instalación de pavimentos permeables, pozos de infiltración y otros elementos del sistema de drenaje urbano.

Avenida de la Cruz Roja en Sevilla.Plaza climatizada en obra, agosto de 2025.

Avenida de la Cruz Roja en Sevilla. Plaza climatizada en obras / Jorge Jiménez

Menos ventas en los comercios y más tráfico de patinetes

La vida sin coches ha propiciado la llegada de nuevos negocios a la avenida de la Cruz Roja, sobre todo relacionados con la hostelería. La plataforma única amplía el espacio para veladores y la no contaminación de ruidos de tráfico la convierte en un lugar tranquilo donde tomar un café sin tener que elevar el tono por encima de cláxones o motores de autobús. "Hay mucha más gente de paso, personas que antes solían ir por León XIII o Miraflores, por la comodidad de que no hay tantos coches ni ruido", describe Francisco Del Peso tras el mostrador de la farmacia-óptica Navarro Mariscal.

"Si tuviera que destacar algo negativo es el tema de los patinetes, que pasan como si fueran motos y es un poco peligroso. El Ayuntamiento ha intentado poner carteles y medidas, pero en el momento en el que no hay control es incluso peligroso, sobre todo aquí que hay mucha gente mayor", continúa. El carril bici de la peatonal es otra pregunta incómoda para las administraciones públicas, para la que aún no hay respuesta. "¿Es un carril bici o no? No lo tiene claro ni el Ayuntamiento. En algunas reuniones ni siquiera ellos se ponen de acuerdo ni por la señalítica ni sobre quién debe recepcionar el área", explica el gerente de la Asociación de Comerciantes de la Macarena.

Avenida de la Cruz Roja, Sevilla. Agosto de 2025. Patinetes eléctricos, bicicletas y peatones conviven en esta calle del barrio de la Macarena.

Patinetes eléctricos, bicicletas y peatones conviven en esta calle del barrio de la Macarena. / Jorge Jiménez

Entre los negocios de la calle, también hay quien denuncia una disminución de los ingresos. "Quitando la hostelería, el resto de los negocios hemos notado la bajada de ventas, se han olvidado de nosotros. El negocio no sólo se nutre de la gente del barrio, sino de mucha más gente. Muchos clientes llegan quejándose del acceso y ya no vuelven más", dice indignado el regente de Impresión Digital Raillo.

La avenida de la Cruz Roja era una arteria relevante en el barrio de la Macarena, no tanto por el volumen de comercios que acumulaban, que ya iba a la baja desde los años noventa, sino por ser parte del itinerario de hasta cinco líneas de autobús. Santos reconoce que era una calle esencial para la movilidad y el acceso a otras calles como León XII o Miraflores. "Los comerciantes no estamos en contra de la calle peatonal pero creemos que debían haberse tenido en cuenta a los comercios. Nosotros intentamos reunirnos en varias ocasiones antes de la obra y durante el comienzo de la misma. Si se hace algún trabajo urbanístico debe ser para mejorar la ciudad y aquí, antes de la peatonalización ya había problemas de aparcamiento y movilidad. Ahora ese problema ha empeorado. Además, dijeron que se harían microaparcamientos y no ha sido así".

Avenida de la Cruz Roja, Sevilla. Agosto de 2025. Patinetes eléctricos, bicicletas y peatones conviven en esta calle del barrio de la Macarena.

La avenida de la Cruz Roja, llena de negocios y vecinos que hacen vida en la calle / Jorge Jiménez

Por otro lado, Francisco Villaron, el último quiosquero de la Cruz Roja, narra que aunque para su negocio ha supuesto un cambio positivo "la limpieza de la calle está bastante dejada, el mantenimiento es nulo. Si te fijas hay muchos arriates vacíos o secos, sin flor. No viene nadie a regar. Por otro lado, las terminaciones del asfaltado están fatal, casi todos los sótanos tienen humedades y filtraciones". Esta opinión es secundada por los encargados de otros comercios, quienes denuncian que el asfaltado provoca muchos tropiezos y caídas sobre todo de personas mayores y que se trata de un proyecto sin acabar. Ángel Santos respalda la opinión del quiosquero: "Desde la asociación hemos presentado varias incidencias por hondonadas en el pavimento y grietas, además de que el diseño sostenible hasta ahora lo que provoca es acumulación de colillas entre losa y losa. Parece que la obra tiene 20 años".

Tres años después, el cambio ha dividido las opiniones de los negocios de la zona. Hay quien lo valora en positivo como una oportunidad para reflotar sus negocios y facilitar el acceso a los peatones, y hay quienes, sin embargo, consideran que sus emprendiemientos caen en picado desde la ausencia de vehículos y transportes público. En lo que si se ponen de acuerdo es en la necesidad de acabar estos trabajos. Más vale tarde que nunca. Tres años después el proyecto de climatización sostenible aún no ha llegado. A preguntas de este medio, el Ayuntamiento no ha contestado sobre los plazos para su puesta en marcha.

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