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Sucesos

Cae en Sevilla una red de contrabando con 45 detenidos y más de 10 millones de cigarrillos incautados

La red, asentada en distintas localidades sevillanas, utilizaba imprentas clandestinas, naves industriales y hasta una clínica dental para fabricar y empaquetar el tabaco de contrabando

Vídeo | La Guardia Civil detiene a 45 personas dedicadas a la fabricación y distribución ilegal de tabaco en Sevilla

El Correo

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Sevilla

La Guardia Civil ha desarticulado una amplia organización criminal dedicada a la fabricación y distribución ilegal de tabaco en la provincia de Sevilla. En el marco de la operación Itálica 150 Kanterpin, los agentes han detenido a 45 personas, entre ellas tres estanqueros, responsables de imprentas clandestinas y empleados de una clínica de prótesis dentales utilizada para producir y empaquetar cigarrillos de contrabando.

Durante los registros se han incautado más de una treintena de maquinaria para la elaboración y empaquetado del tabaco, 16 vehículos, 31.897 € en efectivo, 301.900 cajetillas de tabaco impresa, 1800 cartones de tabaco impreso, 10.318.158 cigarrillos con filtros para ser rellenados, 25.500 bolsas para empaquetar entre otros objetos

Modus operandi de la organización

La organización adquiría la hoja de tabaco y procedía a su picado y manipulación, sin ningún control higiénico-sanitario en lugares inapropiados que carecían de instalaciones adecuadas, como naves industriales, parcelas rústicas, con aparente suciedad, el tabaco que carecía de etiquetaje identificativo del origen.

Usaban domicilios, trasteros y naves sin aparente actividad, puesto que siempre se encontraban cerradas de cara al público, su estructura logística y operativa asentada en diferentes localidades dentro de la provincia de Sevilla, la elección de zonas de trabajo en ocasiones aisladas y el uso de los propios domicilios para ejercer esta actividad ilícita, dificultaban notablemente la labor investigadora y la conexión de sus miembros.

Los establecimientos denominados pantalla (tienda de alimentación, quioscos y tiendas 24H) se abastecían de la fabricación de los cigarrillos. Se sustentaba en su mayoría por la venta directa de cajetillas de tabaco de contrabando, durante las inspecciones en dichos establecimientos, se observa que su operativa era la ocultación de las cajetillas en zonas difíciles de detectar.

Primera fase de la investigación: identificación de puntos de venta

La primera fase de la investigación, se centró en identificar los diferentes puntos donde se establecía la venta de las cajetillas de tabaco al cliente final. Los investigadores lograron identificar entre ella a tiendas de alimentación, desavíos 24h y quioscos que realizaban dicha práctica, cuya mayor actividad ilícita se centraba en la localidad de Coria del Río, lugar donde se identificó la mayoría de los comercios que se dedicaban a la venta de las cajetillas de tabaco de fabricación clandestina. Además, se localizaron tiendas que operaban bajo la misma premisa en las localidades de Bormujos, Benacazón, La Rinconada, Lebrija y Bollullos de la Mitación.

Durante el desarrollo de la operación, se logró identificar a la cabecilla de la organización, siendo esta una mujer natural de Coria del Río, que junto con miembros de su familia y otras personas allegadas realizaban la fabricación, distribución y ventas de cajetillas de tabaco, utilizando para ello una nave industrial ubicada en una zona poco transitada, a las afueras de la localidad de La Rinconada.

Segunda fase: Identificación de los componentes de la organización

En una segunda fase, los agentes reconocieron a las personas que realizaban las funciones de abastecimiento de la mercancía ilícita que siempre llegaba a la nave principal de La Rinconada, lugar donde se fabricaban las cajetillas de tabaco. Además, se consiguió localizar tres guarderías de tabaco, ubicadas la principal en un polígono industrial de Guillena, otra en un polígono industrial de Alcalá de Guadaira y una tercera en una parcela situada en la localidad de Utrera; hacia estos lugares llegaba la hoja de tabaco cruda para su posterior picado y distribución a la fábrica principal y a las secundarias.

Además, se descubrieron dos imprentas, una de ellas se encontraba en la localidad de Arahal, que siempre trabajaba a puerta cerrada. Su labor era la impresión de cajetillas de tabaco falsificadas, para ser distribuidas a la organización para el empaquetado de los cigarrillos; y la otra imprenta se localizaba en la localidad de Dos Hermanas, la cual realizaba las mismas funciones que la imprenta de Arahal por mediación de tres estanqueros y un administrador de empresa informática.

La Guardia Civil avanzaba en la investigación, consiguiendo identificar a tres estanqueros, uno de ellos ubicado en Sevilla capital y otros dos en La Rinconada, lugar donde tenían su base operativa, desde la cual abastecían incesantemente de cajetillas falsificadas de tabaco que recogían de la imprenta de Dos Hermanas y de tubos con filtros para ser rellenados de tabaco de contrabando con total impunidad, valiéndose de su expendeduría para pasar desapercibido durante el reparto diario de la actividad ilícita.

Fruto de la perseverancia de los investigadores, lograron identificar a otro miembro de la organización que, bajo la actividad de un centro informático, realizaba las mismas funciones que los estanqueros detenidos, poseía un almacén logístico que se ubicaba en un polígono industrial de la localidad de Écija.

Además, dos de los supuestos integrantes del grupo criminal poseían una clínica de prótesis dental donde en su laboratorio tenía varias máquinas industriales de elaboración de cigarrillos y donde empaquetaba también las cajetillas, que eran suministradas por los estanqueros detenidos.

Igualmente, se logró identificar en la localidad de Villaverde del Río en el interior de un domicilio, otro centro de fabricación y guardería de tabaco, que posteriormente suministraba a la nave principal de fabricación que se ubicaba en un polígono industrial de La Rinconada.

Finalizando la investigación, se localizó dos trasteros en la localidad de Salteras, donde un ingeniero tenía montado un taller clandestino para la reparación de máquinas industriales de elaboración de cigarrillos, máquinas de picado de hoja de tabaco y máquinas para el empaquetado.

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