Real Betis
De un papel en blanco al diseño del nuevo Benito Villamarín: "Lo más difícil fue integrar el estadio en La Palmera"
El CEO del estudio de arquitectura de Rafael de La-Hoz, Hugo Berenguer, cuenta a El Correo de Andalucía cómo ha sido transformar un listado de necesidades del Real Betis en el proyecto del futuro estadio del club verdiblanco

Recreación del interior del futuro estadio Benito Villamarín, del Real Betis / Estudio de Arquitectura Rafael de la Hoz

El proyecto del futuro Benito Villamarín echó a andar en octubre de 2023. Y un año y medio después, el estudio de arquitectura de Rafael de La-Hoz ya tenía desarrollado el proyecto para el nuevo estadio del Real Betis, que comenzará a construirse en 2026. "Si sacáramos hoy el nuevo estadio Benito Villamarín de su contexto urbano y lo colocáramos en un lugar sin la avenida de la Palmera ni el barrio de Heliópolis, no tendría sentido. Quien lo analizara no lo entendería. Y eso, precisamente, es lo que lo hace tan diferente al resto", explica su CEO, Hugo Berenguer, a El Correo de Andalucía. El Betis todavía está negociando para encontrar una constructora que se encargue de las obras y ejecute lo que estos arquitectos idearon.
Todo comienza con un brief del Betis, un programa de necesidades con las expectativas del club para el estadio, sus usos o el aforo. "No se trata de un estadio nuevo construido fuera de la ciudad, sino de la reforma de uno existente, lo que condiciona enormemente y define en gran medida el resultado final del diseño", cuenta Berenguer.
Para ellos no era algo nuevo, agradecieron esos condicionantes. "El trabajo de diseño de un estadio, o de cualquier edificio, parte siempre de las necesidades del cliente, de las restricciones. Los arquitectos somos muy buenos cuando tenemos limitaciones. Es decir, dar forma a edificios con unas normativas urbanísticas determinadas, unas capacidades tecnológicas concretas, condiciones de construcción e industriales, requerimientos del cliente, distintos tipos de edificio… Eso es lo que nos ayuda a dar forma a los proyectos. Cuando tenemos un proyecto con muy pocas restricciones porque hay muchísima libertad, ahí es cuando empezamos a tener más dificultades", explica este arquitecto.
En base a esas restricciones, su trabajo es buscar "un hilo conductor, una idea o narrativa que lo conecte todo y nos permita explicar por qué el estadio es así desde un punto de vista conceptual y arquitectónico". En su caso, considera que lo que diferencia al estadio del Betis es que "su concepto nace de su relación con la ciudad de Sevilla. Esa es la clave. Se han construido y se están construyendo muchos estadios urbanos recientemente, pero, en mi opinión, muchos de ellos son poco sensibles con su entorno urbano. Son estadios que podrías trasladar desde el centro de una ciudad a las afueras y seguirían funcionando igual, porque no están vinculados a un contexto específico".

Hugo Berenguer, CEO del estudio de Arquitectura Rafael de la Hoz, que se ha encargado del diseño del nuevo Benito Villamarín / Estudio de Arquitectura Rafael de la Hoz
"Si sacáramos el Villamarín de La Palmera, no tendría sentido"
Según cuenta Hugo Berenguer a este periódico, todo se pensó en torno a su encaje en el barrio: "En el Benito Villamarín, prácticamente todas las decisiones iniciales surgieron de entender su ubicación en un eje tan singular como la avenida de la Palmera, con el barrio de Heliópolis al oeste. Esa situación urbana tan especial, con dos realidades diferentes a cada lado del estadio, es lo que realmente lo moldeó y le dio forma",
De hecho, asegura que "si sacáramos hoy el nuevo estadio Benito Villamarín de ese contexto urbano y lo colocáramos en un lugar sin la avenida de la Palmera ni el barrio de Heliópolis, no tendría sentido". Que no fuera "rupturista" con el entorno urbano fue el reto más complicado para estos arquitectos.
Por ello, recuerda Berenguer que en el estudio de arquitectura activaron muchas líneas de trabajo muy diferentes, muchas ideas distintas que podían dar respuesta a las necesidades del Real Betis. Las desarrollaron todas hasta un determinado nivel y las compararon, hasta quedarse con solo una, "la idea ganadora", la que consideraban que "resuelve mejor el conjunto".
Dentro de la propuesta elegida, tiene claro la idea más difícil de materializar en el proyecto: la respuesta urbana del estadio hacia el barrio de Heliópolis. "Es un barrio de casas bajas, con una calidad urbana muy alta, mucho verde y viviendas con un diseño atractivo. Queríamos ser extremadamente cuidadosos en cómo insertar el estadio en esta zona y cuál debía ser la respuesta del edificio hacia un entorno tan especial", desarrolla.
Fue así como optaron por un edificio aterrazado y en la terraza baja una plaza pública de acceso al estadio. "Creo que dar esta respuesta fue lo más complicado en su momento. Pero fue la idea ganadora porque enlazaba con el concepto de la avenida de la Palmera, un eje que nace en la Exposición Iberoamericana que articula una sucesión de parques y espacios públicos con mucha vegetación", asegura el CEO de Rafael de La-Hoz. "Nuestra visión del estadio, especialmente de esa plaza pública y las terrazas del edificio anexo, es que funcionan como la culminación de ese eje verde: La Palmera llega al estadio, lo rodea y asciende por esas plazas y terrazas".
Un estadio más parecido a un edificio residencial
"La integración del estadio en su contexto urbano fue, desde el primer momento, una premisa fundamental en nuestro diseño y lo que diferenció realmente nuestra propuesta", continúa explicando Berenguer, mientras recuerda esos momentos de debate con sus compañeros. "Queríamos darle una escala más propia de un barrio. A pesar de ser la fachada de un estadio, buscamos que se reconozcan los diferentes niveles del edificio, rompiendo horizontalmente la altura total para llevarla a un ritmo más similar al de un edificio residencial", razona.
Esas terrazas escalonadas se incluyeron en el diseño porque "no son propias de la arquitectura deportiva, sino más bien de una arquitectura residencial y funcionan también como fachada del edificio anexo". "Tratamos de aproximar el diseño a la estética del entorno y de los edificios del barrio, intentando ser menos rupturistas", prosigue.

Recreación del exterior del futuro estadio Benito Villamarín, del Real Betis / Estudio de Arquitectura Rafael de la Hoz
Otra decisión fue sacarle provecho a la parte alta de la antigua grada de Preferencia: "Cuando hicimos la primera visita al estadio, nos sorprendieron y nos encantaron las vistas que descubrimos. En ese momento era un espacio que no estaba utilizado, y no se aprovechaba todo su potencial. Y, sin embargo, era un lugar único: hacia un lado tenías una vista privilegiada del campo, con todo el impacto visual del verde del terreno de juego; y hacia el oeste, las vistas hacia el Puente del Centenario y el atardecer de Sevilla sobre el barrio de Heliópolis. Una situación espectacular, una terraza con vistas 360 grados".
Para la Preferencia también optaron por "cubrir el conjunto con una nueva cubierta que ofrezca sombra y confort a los aficionados, y crear una fachada que aporte identidad" con un recuerdo a las 13 barras del escudo del Betis. Y para las tres gradas restantes, el Fondo y los Goles, tocar lo menos posible. "El proyecto parte de una estrategia básica, ser muy eficientes en la gestión de los recursos", desarrolla Hugo Berenguer en este sentido. "Ya existe un estadio, el Betis no está construyendo uno completamente nuevo. El actual funciona perfectamente y las gradas no tienen más de 20 años, cumplen con todos los requisitos y están en buen estado. Por eso debíamos mantenerlas casi intactas e intervenir lo mínimo posible", añade.
Con todas estas ideas el estudio de Rafael de La-Hoz ejecutó su diseño propio, en base a las "nuevas demandas globales que impulsan la evolución de los estadios". El Betis ya tiene proyecto y en entre 2027 y 2028 será una realidad, cuando el club verdiblanco regrese de La Cartuja a su hogar.
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