Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Casco antiguo

La Cuchillería Regina baja la persiana tras más de tres generaciones de oficio: Sevilla se despide de un comercio emblemático

Después de casi un siglo de historia en el corazón del casco antiguo, la Cuchillería Regina cierra sus puertas definitivamente el próximo 31 de diciembre

Eliseo Fermiñán y Rosalía García propietarios de Cuchillería Regina

Eliseo Fermiñán y Rosalía García propietarios de Cuchillería Regina / Paloma Troya

Paloma Troya

Paloma Troya

La Cuchillería Regina, considerada como uno de los comercios tradicionales más reconocibles del pequeño negocio sevillano, cierra sus puertas definitivamente tras más de 95 años de actividad ininterrumpida. El establecimiento, ubicado en la transitada calle Regina n.º 4, en pleno corazón del casco histórico, se despide dejando tras de sí un legado de artesanía, trato personalizado y tradición comercial que ha acompañado a varias generaciones.

Fundada en 1930, la cuchillería nació como un taller artesanal centrado inicialmente en el afilado de herramientas y utensilios. Con el paso del tiempo amplió su catálogo, vendía cuchillos profesionales, navajas, tijeras y utensilios para diversos sectores (hostelería, veterinaria, sanidad, doméstico…), además de ofrecer servicio técnico para maquinaria relacionada con el corte.

Actualmente mantiene activa su liquidación por cierre en todos sus artículos hasta el 31 de diciembre. En su interior, el cliente encuentra vitrinas repletas de piezas alineadas, el olor metálico del acero recién afilado y un mostrador que ha atendido a generaciones con una sonrisa cálida.

La decisión del cierre responde a una combinación de factores: "Lo principal para nosotros es que nos jubilamos, es la principal noticia, al final es algo que todo el mundo quiere que llegue". "Pero la segunda parte es que en marzo nos llegó una carta que habían vendido el edificio", traslada Eliseo Fermiñán, dueño de la Cuchillería Regina.

"Ya no es la cuchillería de toda la vida"

La desaparición de la Cuchillería Regina supone, además del cierre de un negocio histórico, la pérdida poco a poco de un oficio que durante décadas ha sustentado la vida cotidiana del barrio. El trabajo del afilador y de la cuchillería tradicional no solo garantiza servicios que las grandes superficies o el comercio online no pueden ofrecer, sino que preserva un conocimiento artesanal transmitido de generación en generación. Estos establecimientos forman parte del comercio de proximidad que mantiene vivos los barrios, gracias a la atención especializada y al trato directo con el cliente.

Por eso, para sus propietarios, el cierre deja un hueco difícil de llenar: "Seguro que dejamos un vacío, ya que es un negocio de proximidad, un negocio del día a día, que es necesario además" . Conscientes de que muchos compañeros del sector afrontan también su jubilación, reconocen que el relevo generacional no asegura la continuidad del modelo: "Hay más compañeros del negocio, pero se encuentran en la misma tesitura que nosotros, también se van a jubilar. Seguro que hay gente joven que ya lo hace, de hecho lo hay, pero ya es otro concepto, ya no es la cuchillería de toda la vida y el afilador de siempre", comenta Fermín con cariño hacía el modelo de negocio.

Más de 95 años de fidelidad

El rótulo metálico que aún cuelga sobre la fachada queda como testigo de un comercio que sobrevivió a cambios urbanísticos y a la transformación del consumo. Su desaparición se suma a la de otros establecimientos tradicionales que, en los últimos años, han ido dando paso a negocios más orientados al turismo o a franquicias.

En su fachada podemos encontrar el paso de tiempo, además de una afectuosa despedida que reclama la atención de todos los visitantes de esta calle, paradas y miradas a su escaparate bajo las palabras de: "Gracias por 95 años de fidelidad", escrito en un llamativo cartel rojo.

"La fidelidad es cómo algo afín, es una palabra que yo creo que lo comprende todo, así cómo la palabra inconmensurable. Es explicar en muy poco, toda una vida de una clientela y muchos amigos, que te tienen fidelidad", manifiestan con gratitud por parte del negocio.

Aunque todavía no se conoce con exactitud qué actividad ocupará el local tras el cierre, los propietarios se marchan con la satisfacción del trabajo realizado y el cariño recibido por generaciones de clientes.

TEMAS

Tracking Pixel Contents