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QUE NO TE FALTE CALLE

Un pueblo en el corazón de Triana: cómo se vive en el barrio de los mil naranjos, los chalés antiguos y el Lunes Santo

Con más de cien años de historia, el Barrio de León es de los pocos rincones de Sevilla que mantiene intacta su esencia, aunque las viviendas turísticas también tengan su hueco y los chalés modernos estén ganando protagonismo

VÍDEO | Crónica audiovisual del día a día en el Barrio de León

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Sevilla

Ramona pela las patatas con la agilidad de quien lleva toda una vida haciéndolo. Sin prisa pero sin pausa. Sentada en una de las mesas de su local, tiene una gran fuente abarrotada de patatas y una cesta para separar las pieles. Viste un delantal porque son las doce del mediodía, solo quedan dos horas para que lleguen los primeros comensales y todavía tiene tarea con los fogones. Si por algo es conocido este lugar, es por la destreza de esta señora en la cocina. No en vano sus platos llevan 35 años conquistando al público sevillano desde el corazón del Barrio de León.

Los guisos de Casa Maera hablan de las calles tranquilas, de los chalés antiguos, del sonido de los pájaros y de las conversaciones entre vecinos. Platos caseros y tradicionales donde la calidad prima "por encima de todo". Así, se ha convertido en el único restaurante en el interior del barrio más pequeño en el distrito de Triana, donde según el último informe del Ayuntamiento de Sevilla, hay alrededor de 3.200 vecinos censados.

Dos vecinos en un velador de los escasos bares que hay en el barrio León.

Dos vecinos en un velador de los escasos bares que hay en el barrio León. / Rocío Soler Coll

Ramona es vecina en mayúsculas de su barrio. "Cuando le dije a mi marido que quería abrir un restaurante, tenía que ser aquí, en nuestras calles", recuerda. Y así lo hicieron, desde entonces personalidades como la Duquesa de Alba, Curro Romero o Los del Río han cruzado la puerta del número 17 de la calle José León más veces de las que pueda recordar. Para eso están las fotografías que cuelgan en las paredes, que recuerdan momentos estelares que se han vivido entre las paredes de este pequeño local, con apenas seis mesas. "Mira, me salió bien la jugada", suspira sonriente, sin dejar de pelar sus patatas.

Dice que su barrio ha cambiado poco. "Se vive de maravilla", repite con seguridad. Como ella, son muchos los vecinos que hablan de tranquilidad, calma y silencio cuando describen las calles. No les falta razón. El sonido de los pájaros, las conversaciones entre vecinas en las puertas de las casas, los ladridos de los perros o el sonido de los búhos es todo lo que se escucha en el barrio por las mañanas. Apenas hay bares y comercios en estas calles. No hay grandes edificios, solo chalés de los años 20. Tampoco largas avenidas, solo calles con el nombre de la familia del terrateniente que fundó el barrio en 1923. En aquel entonces, el barrio era una gran huerta y aunque ya no haya vacas ni ovejas, algo de ese espíritu ha quedado en el ambiente.

Fachada de la Confitería Lola, en el corazón del Barrio León.

Fachada de la Confitería Lola, en el corazón del Barrio León. / Rocío Soler Coll

Es como poco llamativo. Colinda con la Ronda de Triana y el barrio de El Tardón y está a pocos minutos a pie de calles como la Avenida de Santa Cecilia o San Jacinto, algunas de las zonas más concurridas por vecinos y coches en Triana.

Preguntes a quien preguntes, la respuesta es la misma: esto no es solo un barrio; es un pueblo rodeado por avenidas. Pasear por aquí es como entrar en un pequeño oasis donde los naranjos protagonizan el paisaje. Los azulejos del Señor del Soberano Poder ante Caifás y de la Virgen de la Salud custodian las entradas de las casas. Y la ropa tendida en las terrazas es toda una seña de identidad. "Vivo aquí porque es lo que más me recuerda a mi pueblo", dice Nicolás, un padre de familia que lleva 10 años viviendo en la Plaza de Anita.

Los chalés del Barrio de León

Las casas, sin embargo, sí han cambiado. Algunas mantienen su fachada antigua, como las que rodean la Plaza de San Gonzalo y sus aledaños, otras son de nueva construcción -y se nota-, y otras están en pleno proceso de reforma. Aunque la estética del barrio se mantenga como antaño, hay excepciones que rompen con los aires trianeros de la época: las viviendas minimalistas industriales. "Se tiene que mantener el diseño, si no esto será un barrio sin armonía alguna. Y eso no puede ser", dice una vecina antigua que pasea acompañada de su carrito.

Fachada de uno de los clásicos chalés del siglo XX que caracterizan este barrio.

Fachada de uno de los clásicos chalés del siglo XX que caracterizan este barrio. / Rocío Soler Coll

Desde hace años, la Gerencia de Urbanismo está trabajando en una ordenanza municipal que establezca los criterios para la construcción y rehabilitación del paisaje urbano. Es decir, como una especie de libro de estilo cuyo objetivo sea preservar el carácter de las estructuras históricas definiendo los usos permitidos y las características edificatorias en cada zona. Entre los seis barrios con protección tipológica, el Barrio León es el primero.

Un rincón que se rejuvenece

Las casas nuevas son de aquellos propietarios que han llegado al barrio en los últimos años. "Ahora están comprando muchas casas. Noto que son personas preparadas, piensa que las casas valen dinero. Sin derribar pueden rondar el millón de euros si está nueva y 300.000 euros si es antigua y hay que reformarla", dice Nicolás, que llegó de Aznalcázar hace una década.

Es una clara señal de que cada vez hay más jóvenes en el barrio, aunque llegan a cuentagotas porque pocos puedes asumir el coste de estos chalés que con los años están más cotizados. "En la plaza cada vez hay más críos por las tardes", celebra Nicolás.

Los turistas, que hasta hace 10 años eran una especie desconocida en este barrio, siguen llegando a los pisos turísticos que hay en la zona. "Algunos propietarios de chalés alquilan sus habitaciones a turistas y de repente ves a extranjeros que llegan medio perdidos a esta zona en busca de su habitación. Pero no pasean por aquí, solo vienen a dormir", relata.

A pesar de que el barrio forma parte de las zonas saturadas y el Ayuntamiento sostiene que está regulando los pisos turísticos ilegales, según el Instituto Nacional de Estadística, actualmente el 2,82% de las viviendas que hay en el barrio son turísticas.

Hace ya más de 100 años que el terrateniente José León León convirtió los terrenos de su cortijo en un barrio más de Sevilla. Solo 20 años después de su fundación nació la Hermandad de San Gonzalo. "Creo que ese es el epicentro del barrio, no hay vecino que no salga el Lunes Santo o que tenga un familiar metido en la hermandad", explica Sara, empleada de la Confitería Lola. En esta emblemática pastelería todos los días se respira Semana Santa: los cuadros, las estampitas, los calendarios, las torrijas.

En su primer centenario de vida, el Barrio de León ha conseguido preservar su esencia, aunque "mucho ha cambiado". Como dice Ramona, la dueña de Casa Maera, aunque lleguen caras nuevas se vayan los antiguos, todos los años vuelve el azahar.

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