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Obituario

Fallece Enrique Cerdá, pionero de la genética en la Universidad de Sevilla que abrió el camino a cientos de investigadores

Fundó el Departamento de Genética de la Universidad de Sevilla y lo convirtió en un núcleo de pensamiento científico riguroso, innovador y profundamente humanista

El doctor Enrique Cerdá recibe el premio en la categoría de Genética Básica, otorgado por Sociedad Española de Genética y la fundación Pryconsa, en el acto de entrega de los Premios Nacionales de Genética 2011 celebrado en Murcia.

El doctor Enrique Cerdá recibe el premio en la categoría de Genética Básica, otorgado por Sociedad Española de Genética y la fundación Pryconsa, en el acto de entrega de los Premios Nacionales de Genética 2011 celebrado en Murcia. / JUAN FRANCISCO MORENO / EFE

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla

La ciencia española despide a Enrique Cerdá Olmedo (Guadix, Granada, 1942), una de las figuras más influyentes de la genética contemporánea y un referente intelectual cuya trayectoria marcó de forma decisiva el desarrollo de esta disciplina en España y en Europa. Su fallecimiento, en Sevilla, a los 84 años, supone la pérdida de un científico excepcional y de un maestro en el sentido más amplio del término.

Formado en una época en la que la investigación española aún buscaba su lugar en el contexto internacional, Cerdá supo mirar desde el principio más allá de las fronteras. Tras completar su formación en centros de primer nivel, regresó con una idea clara: construir ciencia sólida, competitiva y abierta al mundo. En Sevilla encontró el espacio desde el que desplegó esa ambición. Allí fundó el Departamento de Genética de la Universidad de Sevilla y lo convirtió en un núcleo de pensamiento científico riguroso, innovador y profundamente humanista.

Pasión por la ciencia

Su trabajo abarcó campos fundamentales de la biología experimental, desde la genética microbiana hasta el estudio de los mecanismos de regulación genética y la biosíntesis de carotenoides. Pero más allá de los resultados, quienes trabajaron con él destacan su manera de hacer ciencia: curiosa, exigente, crítica y siempre guiada por el placer de comprender. Para Cerdá, investigar no era acumular datos, sino formular buenas preguntas.

En su cuenta oficial de Twitter, la Sociedad Española de Genética ha escrito una emotiva despedida a uno de sus grandes mentores: "Hoy despedimos con enorme tristeza a Enrique Cerdá Olmedo, figura fundamental para la genética en España y en el mundo. Mentor incansable y científico de referencia, deja una huella imborrable en nuestra comunidad".

Fue también un docente memorable. Decenas de investigadores formados bajo su tutela continúan hoy su legado en universidades y centros de investigación de todo el mundo. Y sus seminarios, charlas y ponencias en universidades de toda España reunían a una legión de científicos de todas las edades rendidos a la capacidad divulgadora de todo un referente.

Reconocido con algunas de las más altas distinciones científicas del país, Enrique Cerdá Olmedo mantuvo hasta el final una mirada lúcida y comprometida con el conocimiento. Con su muerte se cierra una etapa fundamental de la ciencia española, pero permanece una obra que seguirá iluminando a quienes entienden la investigación como una vocación al servicio de la sociedad.

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