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Navidad en Sevilla

La ilusión de los Reyes Magos vuelve a llegar a los niños del Hospital Macarena y a su barrio

Es una de las estampas más hermosas de la Navidad en Sevilla, la visita de sus Majestades de Oriente, acompañados de los músicos de la Banda Juvenil de la Centuria Macarena.

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla

La magia de la Navidad volvió a hacerse presente un año más en el barrio de la Macarena gracias a la tradicional visita de los Reyes Magos de Oriente, organizada por la Hermandad de la Esperanza Macarena. Una cita muy esperada que, como es costumbre, llevó sonrisas, ilusión y esperanza a los niños ingresados en el Hospital Universitario Virgen Macarena, y posteriormente a los pequeños del barrio en la Basílica en esta mañana de sábado que ha hecho frente a las lluvias.

La jornada comenzó con la salida de Sus Majestades desde la Basílica de la Macarena, acompañados por sus pajes y por el sonido alegre de la Banda Juvenil de la Centuria Romana Macarena, que puso música a un recorrido cargado de emoción. A su paso, vecinos y familias se acercaban para saludar, conscientes de que no se trataba de una visita cualquiera, sino de una tradición profundamente arraigada en la vida del barrio.

Ya en el hospital, los Reyes Magos recorrieron las plantas infantiles, deteniéndose en cada habitación para saludar a los niños y niñas que, por motivos de salud, no podrán vivir estos días en casa. Miradas de sorpresa, risas y cartas escritas con toda la ilusión del mundo marcaron un encuentro tan sencillo como profundamente emotivo. Para muchos pequeños y sus familias, estos momentos suponen un respiro y un recuerdo que quedará para siempre en su memoria. Pero sus majestades también tuvieron tiempo de pararse con los pacientes más mayores que pasan estos días ingresados dehando estampas de ternura y emoción para todos.

Tras la visita hospitalaria, la comitiva regresó a la Basílica de la Macarena, donde se postraron ante la Esperanza y donde le aguardaban numerosos niños del barrio. Allí, sus Majestades recibieron las cartas cargadas de deseos, sueños y promesas de buen comportamiento, compartiendo palabras cariñosas y fotografías en un ambiente familiar y cercano.

Este gesto, que la Hermandad mantiene vivo año tras año, es un reflejo de su compromiso social y humano con el barrio de la Macarena y con la ciudad, demostrando que la Navidad no solo se celebra, sino que también se comparte, especialmente con quienes más lo necesitan. Una tradición hermosa que sigue emocionando a generaciones enteras

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