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Bares emblemáticos

El Vizcaíno, barra emblemática de Sevilla, abandona la Cruzcampo: ¿adaptación al turismo nacional o inocentada?

El histórico bar sevillano de la calle Feria revoluciona las redes con un comunicado solemne y lleno de retranca sobre un cambio de cerveza que ha hecho dudar a más de uno

Uno de los camareros del Vizcaíno entra con una caja 'sospechosa' al local.

Uno de los camareros del Vizcaíno entra con una caja 'sospechosa' al local. / Taberna Vizcaíno

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla

La casa Vizcaíno, el templo cervecero de la calle Feria, ha logrado este domingo lo que no consiguen ni las obras eternas ni los derbis: poner nerviosa a media Sevilla. Lo hizo con un comunicado en Instagram que, bajo un tono serio y casi empresarial, anunciaba una decisión histórica: abandonar la Cruzcampo tras 89 años para pasarse a Estrella de Galicia. Para la legión de parroquianos que cada día visitan este local esto es casi una cuestión de estado. Poca broma.

El mensaje, cuidadosamente redactado, hablaba de ofertas sobre la mesa, de decisiones meditadas y de un cambio inevitable en "los nuevos tiempos", incluso a costa de sacrificar parte de la identidad. Todo muy formal. Demasiado, quizá. Pero el argumento central terminaba de desconcertar: la cervecera gallega habría conquistado al Vizcaíno invitando a su equipo a ver los partidos del Celta de Vigo cuando visite la ciudad para enfrentarse al Betis y al Sevilla. Negociación de alto nivel, pero con bufanda.

El texto incluso alababa el "trabajo de investigación" de la cerveza gallega al descubrir que en la plantilla hay aficionados de ambos equipos sevillanos, como si se tratara de un fichaje futbolístico y no de un cambio de grifo.

El remate llegaba con una frase que ya encendió todas las alarmas: facilitarle la vida al turismo nacional, al que, según el comunicado, se le complica apreciar lo que ofrece una Cruzcampo bien fría. ¿Podría ser esto una razón de peso para la turismofobia?

Y ahí estaba la clave. Porque todo era una inocentada, en este 28 de diciembre, medida, elegante y con el estilo que caracteriza a los profesionales detrás de una de las barras más señeras de la ciudad. La Cruzcampo no se mueve del Vizcaíno. Pero durante unas horas, más de uno pidió la caña con la ceja levantada.

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