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Cabalgata de Reyes Magos

Y la ilusión venció la lluvia y el frío: la Cabalgata de Reyes recorre las calles de Sevilla con el broche de una gran fiesta en Asunción

El cortejo de sus Majestades los Magos de Oriente se mojó en la salida del Rectorado y tuvo que hacer frente a una tarde desapacible de mucho frío que se combatió con un público entregado, sobre todo en el último tramo, la gran vía peatonal de Los Remedios

Así se vivió la Cabalgata de Sevilla 2026.

Rocío Soler Coll

Sevilla

Ha sido la de 2026 una cabalgata de estrenos donde se ha mirado mucho al cielo: se han puesto 15 carrozas nuevas en la calle, de las 33 en total que componen el cortejo de los Reyes Magos, se ha estrenado un tramo final sin música ni luces para los niños con autismo, se ha estrenado una zona del recorrido reservada a personas con movilidad reducida y se ha estrenado Carmen Vargas como anfitriona en el Rectorado de la Universidad de Sevilla de la sede de la coronación de sus Majestades de Oriente. De este enclave saldrá, al menos, otro año más, el desfile más colorido de la Navidad. Había nervios, emoción y muchas ganas del encuentro con la magia en las calles de Sevilla.

Desde el Puente de Diciembre, cuando en la mayoría de los hogares se coloca el belén como pistoletazo de la Navidad, ha pasado casi un mes y, aún así, el cuerpo aguanta y quiere más: quiere ese último bocado al roscón y gritar en la calle entre amigos todos esos villancicos que se pegan como un chicle:"Entre palillos, fandangos y panderooooos". Que Sevilla se vuelca con la cabalgata de Reyes se sabe desde siempre, que esta noche se ha convertido ya en un auténtico fiestón en algunas vías de la ciudad es una constatación: de unos años a esta parte, el año se empieza bailando, cantando y pidiéndole a Baltasar que sea generoso con todos nosotros. En la calle Asunción, el rey más moreno del cortejo se encontró en su salsa.

Después de la experiencia de 2025, donde se adelantó un día la Cabalgata para esquivar a la lluvia, este año el Ateneo de Sevilla, organizador de la cita, ha querido ser valiente y no mover de fecha ni hora una de las tradiciones más hermosas de la ciudad que sirve para poner el broche navideño. Ha sido una tarde mojada al principio, con mucho frío y desapacible después, que, pese a todo, no ha podido con lo verdaderamente importante, aunque en muchos tramos la comitiva haya ido a paso mudá: llevar alegría e ilusión por las calles de la ciudad. Hacer que los niños disfruten como niños y que los mayores miren al frente con la inocencia de los pequeños. Sólo así se puede encarar el Año Nuevo. Si la fe mueve montañas. La ilusión desplaza las nubes. Ese ha sido el lema al que se han aferrado las más de tres mil personas que forman parte del cortejo, entre beduinos, músicos e integrantes de las carrozas.

Si la fe mueve montañas. La ilusión desplaza las nubes. Ese ha sido el lema al que se han aferrado las más de tres mil personas que forman parte del cortejo, entre beduinos, músicos e integrantes de las carrozas

El balcón principal de la Antigua Fábrica de Tabacos ha acogido, como suele ser habitual, la ceremonia de coronación de sus Majestades, que este año, tenían un parecido palmario con el empresario Iván Bohórquez Domecq, como Melchor, el financiero Juan Ignacio Zafra Becerra, como Gaspar, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, como Baltasar, al que ha coronado el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz. El speaker de la Cabalgata, que deleitó con su energía al público, presentó al líder andaluz como "el rey negro que este año es más moreno que negro".

Estaba garantizada la broma desde el principio. Y también el redoble de seguridad en torno a la figura del rey al que, en algún momento del recorrido, le han mostrado carteles reclamando más sanidad y educación públicas. Baltasar Moreno recibió una sonora pitada en la calle Feria, a su paso por el Mercado. Y al presidente del Gobierno de España, como ya ocurrió el año pasado, le pitaron los oidos cuando en Asunción, desde antes de que se adentraran las carrozas, estaban con la rima del "Me gusta la fruta".

"El primer puñado de caramelos, como siempre, al cielo para los que ya no están".

En la lonja universitaria los nervios habituales estaban a flor de piel. Los mapas de clases eran tapados con letreros en los que se leían los nombres de los distintos personajes y los estudiantes eran sustituidos por princesas, neandertales o niños llegados del antiguo Egipto. Los más pequeños preguntaban una y otra vez por su sitio en la carroza y ensayaban como debían tirar los caramelos. "Yo le voy a dar un caramelazo a mi padre", reconocía uno de ellos. Los mayores mientras, de beduinos, ensayan bailes y cánticos y se recuerdan las cosas importantes: "El primer puñado de caramelos, como siempre, al cielo para los que ya no están".

Unos minutos después de la hora prevista, las 16:15, el cortejo hacía su salida con tanta certeza en el buen tiempo como ilusión. A primera hora de la tarde el sol era resplandeciente en la capital andaluza. Sobraban chaquetas y la masa que esperaba la llegada de las 16:00 se protegía de los rayos con las manos. "Que sol más bueno, hace un día de Reyes estupendo", comentaban algunas de las voluntarias. Manuel Alés, teniente de alcalde y delegado de Fiestas Mayores, comentaba que "hasta sobraba ropa". Su alegría ha durado poco, conforme se acercaba la hora marcada, las nubes llegaban al centro de la ciudad. Todavía quedaba por salir media docena de carrozas cuando el cielo empezó a encapotarse para descargar primero tímida lluvia que se convirtió en un gran chaparrón -y algunos granizos- que hizo temer lo peor. Muchas miradas al cielo y algunos paraguas abiertos no hicieron, sin embargo, dudar al Ateneo de Sevilla, organizador de esta cita, de seguir adelante sin ningún cambio aparente.

En la carrozas los niños se protegían como podían y los voluntarios se miraban unos a otros en busca de comprensión. Sin embargo, si se han abierto paraguas es para darle la vuelta y coger caramelos a puñados o calcetines como los que tiraban algunos beduinos a caballo. A diferencia de lo que ha ocurrido en otras ocasiones, el cortejo no ha acelerado su paso más de lo habitual y los gritos para que el rey favorito de cada uno le regalara un puñado de caramelos resonaban más fuerte que los goterones de agua.

Y desde que el cortejo enfiló la avenida Menéndez Pelayo, el ritmo aumentó al compás de la música de los hits navideños y de toda época que han interpretado las ochos bandas que han participado en una de las tardes más esperadas y bonitas del año. El más repetido, sin duda, los Palillos y panderos de Niña Pastori, que no hay banda que no haya aprovechado para tocar para que la calle vibre.

Momentos muy emotivos al paso de la Basílica de la Macarena, donde los Cantores de Hispalis, que este año han estrenado carroza por los 50 años dela fundación del grupo, han entregado un ramo de flores a la Hermandad

Campanas en Los Negritos, confetti por las calles y globos en una inmensa cantidad de balcones, tradición que cada vez gana mas adeptos. Todo para conseguir un buen puñado de caramelos, o mejor, un paquete de gusanitos o gomitas de Tussam, las chuches más cotizadas en este día. El caramelazo duro ya no se lleva tanto.

Momentos muy emotivos al paso de la Basílica de la Macarena, donde los Cantores de Hispalis, que este año han estrenado carroza por los 50 años dela fundación del grupo, han entregado un ramo de flores a la Hermandad, en un año también de estreno para ella: nuevo hermano mayor, junta de gobierno y la lozanía del rostro de la Esperanza tras la restauración de Pedro Manzano.

Laura Gallego, entregada a la causa, congregó a centenares de personas bajo su techno-balcón en una calle Asunción convertida en rave navideña

Con la entrega de los vecinos de la calle Feria y la calle Correiduría, vía que cada año se engalana más para este día, el cortejo llegó al corazón histórico de la ciudad donde la gente dejó atrás el frío, pertrechada con plumas y abrigos, y se echó a la calle para vivir con emoción la segunda mitad del recorrido, ese que se adentra en Triana y llega a Los Remedios. En San Jacinto, miles de personas asistieron al tradicional saludo de los Reyes a La Hermandad de La Estrella y los vecinos de Triana pudieron ver cómo, debido a las obras de Pagés del Corro, un cortejo multicolor se paseaba por Esperanza de Triana para salir luego a República Argentina hasta Plaza de Cuba.

El culmen llegó en Asunción, el epicentro de la fiesta de la que es gran anfitrión el empresario Juan Carlos Ramos Picchi. Una rave navideña con sabor a roscón. Y tras el desfase -al que puso todos los decibelios posibles una Laura Gallego entregada a la causa que congregó a centenares de personas bajo su techno-balcón- se hizo el silencio y por primera vez en Sevilla los niños con autismo, aunque tarde y con frío, pudieron ver a sus Majestades para pedirle salud, paz y amor para todos.

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