Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Urbanismo

Adiós a la gasolinera de Alcosa pese a las protestas: un derribo "sin vuelta atrás" con un fuerte blindaje policial

La Gerencia de Urbanismo envía un amplio despliegue policial de madrugada para el derrumbe de la estación de servicio

Vídeo | La Policía Local controla los accesos a la gasolinera del Parque Alcosa

La Policía Local controla los accesos a la gasolinera del Parque Alcosa /

Victoria Flores

Victoria Flores

Sevilla

El túnel de lavado de la gasolinera del Parque Alcosa está completamente desmantelado a primera hora. La Policía Local, equipada con cascos y escudos acordona la estación de servicio y los empleados intentan sacar el poco mobiliario que las autoridades le permiten. Después de varios intentos fallidos la Gerencia de Urbanismo ha comenzado la demolición de la gasolinera en la noche de este miércoles.

A la 1:00 de la mañana, la familia Martínez recibía la llamada del guarda que vigila la estación de servicio cada noche: "La Policía está aquí". Medio centenar de agentes y una veintena de coches rodeaban la estación de servicio para evitar que, como ya había ocurrido la primera vez, los empleados impidieran las actuaciones de la Gerencia de Urbanismo, que cumple con una sentencia judicial de derribo.

El frío no impidió que Jesús y sus hermanos se trasladarán hasta su negocio, su vida, de madrugada para intentar hacer algo: "Pensé que era algo rutinario, pero al darme cuenta de que no, vine para acá escopeteado". Jesús y sus hermanos han estado en medio de la carretera durante toda la noche. "Era una locura, había 60 policías aquí, como si fuésemos a hacer algo", explica Juan, hermano de Jesús.

El derrumbe "no tiene vuelta atrás"

Después de casi 12 horas de operación, en la zona continúan una veintena de agentes y más de una docena de vehículos, que escoltan a quines quieren cruzar, aunque los ánimos están más calmados que por la noche, cuando una ambulancia tuvo que trasladarse a la gasolinera para atender a Juan. "Llevo aquí casi 24 horas", confiesa este sevillano, incapaz de mantener las lagrimas cuando hablar con los policías o con sus empleados.

"Esto no tiene vuelta atrás", asegura el responsable de la estación de servicio. Además del túnel de lavado, del que apenas queda su estructura, los empleados de urbanismo también han retirado la mascota y Jesús explica que "lo que es toda la tienda y demás está totalmente desmantelado". Por el momento no saben cuánto tiempo tardarán y este trabajador apunta a que el depósito de GLP tienen que quemarlo, algo que tardará más de 15 días.

La gasolinera tiene licencia desde 2020, sin embargo, el juzgado la ha declarado nula. Según la sentencia, a la que ha tenido acceso El Correo de Andalucía, tal como sostiene la demanda de Carburantes Cabenin SL, hay una "total ausencia de derecho alguno por parte de Gescarbur SL sobre la finca", por lo que no hay "título alguno que pudiera otorgarle legitimación para la solicitud de la licencia provisional".

La familia pide defenderse

"La cuestión es que la licencia de actividad es nuestra", insiste Juan, que pide al Ayuntamiento que abra una vía de legalización. Sin embargo, al ser declarada nula, no hay forma de convalidar, corregir o subsanar la misma, ya que es como si nunca hubiera existido. Aun así, Jesús apunta que "el auto está todavía en transcurso en el Tribunal Supremo y no ha terminado de desarrollar cómo deberá hacerse la demolición.

No es el primer litigio al que se enfrenta esta familia de gasolineros. Anteriormente, han ganado otras dos cuestiones judiciales y lamentan que es esta, la única en la que no han tenido voz, al no ser parte, la única en la que han perdido. "No nos han dejado defendernos", denuncia Juan con impotencia mientras lamenta que "el problema es que se va a demostrar la legalidad cuando ya esté derrumbada".

"Si para algo me quedan energías, nos quedan fuerzas para eso". Pese a sus esfuerzos la familia y los trabajadores contemplan este jueves como su negocio y su trabajo se deshace ante sus ojos sin que ellos puedan hacer nada para impedirlo. "En el peor de los casos, mira, yo cojo mis cositas, salvo lo que puedo y vivo", sostiene Jesús mientras sus compañeros intentan salvar lo poco que les dejan.

Tracking Pixel Contents