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HISTORIA

El símbolo escondido en un palacio de Sevilla que homenajea al héroe que acabó con el "tributo de las cien doncellas"

Los hechos se produjeron en el siglo IX de la mano de un caballero asturiano que se enfrentó al emir de Córdoba

El símbolo escondido en un palacio de Sevilla que rinde tributo al héroe que acabó con el "tributo de las cien doncellas"

El símbolo escondido en un palacio de Sevilla que rinde tributo al héroe que acabó con el "tributo de las cien doncellas"

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Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

Sevilla no solo está llena de monumentos, edificaciones y rincones que irradian tal belleza que logran cautivar a todo el que los contempla, sino que también tiene pequeñas joyas ocultas a simple vista que guardan siglos de historias y leyendas. Es lo que ocurre con un escudo instalado en un edificio sevillano que rinde homenaje al héroe que acabó con el "tributo de las cien doncellas".

Este tesoro se encuentra escondido en la fachada de un palacete del siglo XVIII localizado en la calle San Isidro de la capital que perteneció a los Marqueses del Premio Real, un título nobiliario vinculado al linaje de los Miranda, creado por Felipe V.

El escudo escondido en un palacete de Sevilla

En concreto, se trata del escudo de la Casa Miranda, un linaje asturiano con más de diez siglos de historia, situado en la parte superior del palacete.

En este blasón, se pueden observar las caras de cinco doncellas acompañadas por cinco conchas. Ante esta imagen, son muchos los que se preguntan la causa de la presencia de estas doncellas en el escudo familiar.

Una incógnita que ha despejado la creadora de contenido y divulgadora Mar Murube Muñoz, más conocida en redes como 'Lost in Seville', que ha explicado que todo se debe al "tributo de las cien doncellas".

Significado de las cinco doncellas en este escudo de Sevilla

Todo comenzó en el siglo VIII, momento en el que las tropas del emir de Córdoba, Abderramán I, exigían al rey de Asturias un tributo anual de cien doncellas por el apoyo que le había brindado para hacerse con el trono.

De estas cien mujeres, 50 tenían que ser de cuna noble y, otras 50, campesinas. "Y todas ellas tenían que ser vírgenes", ha asegurado Muñoz. Un tributo que "truncaba vidas y dividía familias", pero que se llevaba a cabo por miedo a las posibles represalias.

Sin embargo, todo cambió cuando Alvar Fernández de Miranda, un caballero que regresaba de peregrinación en el siglo IX, vio a cinco de estas doncellas siendo llevadas a la fuerza hacia Córdoba.

La intervención de Alvar Fernández de Miranda

Al ver esta escena y pedirles las jóvenes que las ayudase, el caballero se enfrentó a los captores y las rescató. Como muestra del valor de Fernández de Miranda y su heroica intervención, se decidió incorporar estas cinco en el emblema de los Miranda.

Pero su intervención no se ciñó a ese único episodio, sino que el noble decidió hablar con el rey Ramiro I de Asturias para que pusieran fin de una vez a este tributo, lo que generó la conocida como batalla de Clavijo.

"Las conchas que vemos están asociadas a Santiago quien, según la leyenda, ayudó a los cristianos. Y los dragones que rodean el escudo son, en realidad, serpientes y tienen su origen en leyendas de un caballero de linaje que luchó contra estos reptiles, simbolizando su triunfo contra el mal", ha añadido la divulgadora.

El crecimiento de la Casa Miranda

Una familia noble cuya influencia continuó aumentando con el paso de los años hasta tener propiedades en Asturias, Soria, Burgos, Navarra, La Rioja, Cantabria o Andújar.

Un crecimiento que se acabó plasmando en sus escudos, que fueron cambiando con cada nueva hazaña, como su unió con la familia Ponce de León, que les hizo añadir un león a su blasón. "Hoy en día, en esta casa hay varios apartamentos y su puerta permanece cerrada", ha explicado la profesional.

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