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Los dos acusados del asesinato de Reda en Santa Clara se culpan entre ellos de ser los autores de las puñaladas

Un jurado popular será el encargado de enjuiciar a los dos investigados en un caso que la acusación tilda de "carnicería"

Los dos jóvenes acusados.

Los dos jóvenes acusados. / Domingo Díaz

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Domingo Díaz

Domingo Díaz

El juicio por el crimen de Santa Clara ha dado comienzo este viernes en la Audiencia Provincial de Sevilla. La muerte de Reda, un joven de 20 años que recibió hasta siete puñaladas tras una pelea a la salida de una discoteca, será juzgada por un Jurado Popular. En la primera sesión, los dos acusados, de 18 años en el momento de los hechos, se han señalado entre ellos como culpables de haber asestado las cuchilladas en medio de la pelea.

Los hechos ocurrieron en marzo de 2024 en el barrio de Santa Clara y la Fiscalía solicita 20 años de prisión para cada uno de ellos. En esta primera sesión, el Ministerio Público ha expuesto su tesis, en la que apunta a uno de ellos, Sergio, como autor de las puñaladas y al otro, Manuel, como cooperador necesario por haber entretenido a los amigos del finado para que no le auxiliaran.

La acusación particular, ejercida por la madre de Reda, el joven fallecido, también ha sostenido esta misma teoría. Incluso, ha tildado de "carnicería" lo ocurrido, ya que la víctima tenía cortes entre las manos.

Las acusaciones trataron de demostrar que lo ocurrido encuadra en el delito de asesinato, ya que los culpables actuaron con alevosía. Además, el Ministerio Público reclama que, en concepto de responsabilidad civil, los dos acusados indemnicen conjunta y solidariamente a los familiares del fallecido en la cantidad de 217.000 euros.

Relato de la agresión

La Fiscalía relata en su escrito que los hechos tuvieron lugar en la madrugada del día 3 de marzo de 2024, cuando los dos acusados “se enzarzaron en una discusión” con otros tres varones, entre los que se encontraba la víctima, señalando que, “como resultado de la previa ingesta de alcohol”, y “al tratar de lanzar una patada” a uno de los investigados, el finado cayó al suelo.

Según indica el Ministerio Público, uno de los dos acusados "aprovechó ese momento para sacar una navaja que portaba y propinarle una puñalada en el pecho y otra en el muslo, tratando de lanzar más puñaladas que fueron paradas por las manos y brazo" de la víctima.

"Pese a observar lo anterior, y asumiendo" que su amigo "iba a apuñalar nuevamente" al fallecido, el segundo de los acusados, “lejos de impedir que continuase con su agresión, y con intención de permitir que consumara su propósito de dar muerte” a la víctima, “se dirigió a pelear” con los otros dos varones que acompañaban a ésta, quienes “no se habían percatado del primer apuñalamiento”, a fin de “distraerles y así evitar que acudieran en ayuda” de su amigo, asegura la Fiscalía en su escrito.

Seguidamente, y según el relato del Ministerio Público, el fallecido se levantó y se dirigió hacia el primero de los acusados, quien “se aproximó” al fallecido “por detrás, propinándole otros tres navajazos por la espalda, llegando uno de éstos a seccionarle la aorta, provocando una hemorragia interna masiva que le causó la muerte”.

La Fiscalía afirma que el acusado como cooperador necesario del asesinato, “para impedir que se identificase al autor de los hechos, y pretendiendo que el instrumento empleado en dar muerte” a la víctima “nunca fuera hallado”, le dijo al otro encausado “quillo, dame la navaja”, huyendo ambos del lugar “a la carrera".

Acusaciones enfrentadas

Las defensas de los dos acusados han seguido estrategias distintas. Ambas han tratado de culpar al otro de la autoría. Por una parte, la defensa de Manuel ha apuntado que ha sido él la única persona que ha relatado lo ocurrido desde el primer momento y que ha cooperado con la policía.

Sin embargo, Mustafa Ortega, letrado defensor de Sergio, el acusado de haber dado las puñaladas a Reda por el resto de partes, ha reseñado el historial delictivo de Manuel al momento de los hechos, cuando ambos tenían 18 años, y el impecable expediente de su defendido.

Según la teoría de éste, fue Manuel el único autor de las puñaladas que acabaron con la vida de Reda. Ha defendido que su representado solo era un niño que había salido tres veces, trabajador y estudiante. Además, ha señalado el infortunio de que tanto Reda como él se vieran inmersos en las rencillas que tenían el resto de participantes en la trifulca que desencadenó las puñaladas. "Aquí hay dos víctimas: Reda y mi representado", llegó a afirmar por el hecho de que era un "inocente en prisión".

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