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TEMPORAL

¿Qué es la azucena de la Giralda? Todo sobre la obra de hierro que se ha desprendido por el temporal

Una de las cuatro jarras que coronan la terraza del campanario ha caído esta mañana por las lluvias y los fuertes vientos de la borrasca Leonardo

Vista de la Giralda donde se aprecia el elemento desprendido de la estructura de la Giralda.

Vista de la Giralda donde se aprecia el elemento desprendido de la estructura de la Giralda. / David Arjona / EFE

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El Correo

El Correo

La Catedral de Sevilla también ha sufrido las consecuencias de una de las borrascas más agresivas en Andalucía en lo que va de siglo. Esta mañana, hacia las 6.15 de la mañana, un sereno captaba en su móvil la caída de uno de los elementos clave de la parte renacentista de la Giralda. Una de las cuatro Jarras de Azucenas del campanario se desprendía y caía en la Plaza Virgen de los Reyes sin causar daños personales. La noticia ha volado y las imágenes de la Giralda sin uno de sus cuatro elementos clave ha generado gran revuelo en las redes sociales.

Aunque no se han registrado daños personales al caer una de las azucenas, la Policía Local se ha personado en la plaza y ha acordonado el entorno. Al mismo tiempo, se ha realizado una inspección técnica visual del resto de remates de la Giralda sin que, de momento, se hayan localizado otros defectos aparentes que pudieran provocar nuevos desprendimientos.

La historia de las Jarras de Azucenas

Las Azucenas de la Giralda con cuatro jarras que simbolizan la pureza de María y la Inmaculada Concepción. En 1568, el "maestro mayor" Hernán Ruiz, quien llevó a cago el diseño de la parte cristiana del campanario, terminó el remate renacentista del campanario de origen almohade. En su proyecto diseño cuatro jarras de hierro y bronce a cargo de Bartolomé Morel y doradas por Antón Pérez. Tenían una función: contener mechas encendidas en celebraciones religiosas o victorias, visibles desde la ciudad.

05/02/2026 Sevilla.-Temporal.-AMP.-Desprendimiento de una de las azucenas de bronce que rematan la Giralda por los fuertes vientos . Las fuertes rachas de viento que registra Sevilla desde primeras horas de este jueves 5 de febrero por la borrasca Leonardo han provocado el desprendimiento de una de las jarras de azucenas de bronce que se encuentran en el cuerpo renacentista de la Giralda; en concreto, la que se hallaba en la zona sureste de la torre. SOCIEDAD ANDALUCÍA ESPAÑA EUROPA SEVILLA EDUARDO BRIONES-EUROPA PRESS

Desprendimiento de una de las azucenas de bronce que rematan la Giralda por los fuertes vientos . / EDUARDO BRIONES-EUROPA PRESS / Europa Press

Casi dos siglos después, en 1751, el herrero Basilio Cortés rehizo las jarras e introdujo las azucenas metálicas y las doró, junto a la bola donde luego se asentaría el Giraldillo. Entonces su función se convirtió en un símbolo mariano que representaba la pureza de María y la Inmaculada Concepción. Las obras originales se hicieron de hierro y bronce y se consagraron como elementos fundamentales del escudo del Cabildo de la Catedral junto a la torre.

Desde entonces, están ubicadas en las cuatro esquinas de la terraza del campanario. Sin embargo, las cuatro azucenas que actualmente están en la Giralda no son las originales. Aquellas fueron sustituidas por el deterioro del clima y se encargaron cuatro réplicas de hierro fundido al orfebre sevillano Fernando Marmolejo Camargo.

Para observarlas al detalle, se pueden encontrar representaciones similares en la Puerta del Perdón, la Biblioteca Colombina y en la portada del Rectorado de la Universidad de Sevilla.

Piezas de hierro de tres metros

Desde el suelo, parece que las jarras tengan una medida manejable, pero la realidad es que cada jarra tiene un peso aproximado de 120 kilos y una medida total de 3,85 metros de alto. Su base es de piedra caliza, mientras que el hierro permite formas resistentes. El diseño tiene tres niveles: base esférica calada, cuerpo vegetal con tallos y hojas curvadas, y un remate floral abierto hacia el cielo.

Son de piedra y hierro fundido por varios motivos: a más de 60 metros de altura, deben soportan vientos, cambios de temperatura, humedad, contaminación y vibraciones de campanas. Además, estas piezas forman parte del programa de conservación de la Catedral y tienen inspecciones periódicas, limpieza, tratamientos anticorrosión y refuerzos estructurales.

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