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Tráfico

Cinco motoristas muertos en 900 metros: el tramo más letal de la SE-30

El último informe de la Fundación RACE sitúa a la comunidad andaluza por encima de la media nacional en kilómetros de riesgo elevado y señala varios “tramos negros” especialmente críticos en Sevilla, Córdoba y Granada

Foto de archivo de un accidente de moto.

Foto de archivo de un accidente de moto. / NACHO GALLEGO / EFE

Claudio Guarino

Claudio Guarino

Sevilla

El mapa de la accidentalidad en la Red de Carreteras del Estado (RCE) dibuja un patrón claro en Andalucía: el riesgo no se concentra solo en carreteras secundarias, sino también —y de forma llamativa— en grandes ejes de alta capacidad y circunvalaciones metropolitanas. En paralelo, el estudio alerta de un dato especialmente sensible en una región con alta movilidad sobre dos ruedas: Andalucía lidera el volumen de siniestros graves de motocicleta, por delante de Cataluña, y más de la mitad se producen en autovías, un comportamiento que rompe la idea de que el peligro principal para los motoristas está “solo” en carreteras de montaña.

El informe calcula un Índice de Riesgo en función de los accidentes mortales y graves y del tráfico soportado por cada tramo. Esa mirada “por kilómetro” permite comparar territorios muy diferentes: no se trata únicamente de cuántos accidentes ocurren, sino de dónde se dispara la peligrosidad.

Andalucía, en el grupo intermedio… pero con focos muy concretos

A escala autonómica, el documento refleja una distribución desigual de los kilómetros con riesgo elevado. La media nacional se sitúa en el 3,35% (por encima del 2,9% del periodo anterior 2021–2023). En cabeza aparece La Rioja (14,16%), seguida de Aragón (6,31%), Galicia (5,36%) y Cataluña (4,95%). En un segundo escalón figuran Castilla y León (3,82%) y Andalucía (3,40%), con valores próximos y ligeramente por encima del promedio.

El propio informe apunta a la explicación: el riesgo elevado se asocia con mayor frecuencia a carreteras convencionales y a tramos con condicionantes geográficos o funcionales que penalizan la seguridad (calzada única, accesos, intersecciones, adelantamientos complejos). En otras palabras: no es “una cuestión de territorio”, sino de “qué tipo de red” predomina en cada comunidad.

Tramos negros en Sevilla: la anomalía de la autovía urbana

Entre los tramos de mayor peligrosidad —los denominados “tramos negros”, donde el índice alcanza valores críticos— destaca el caso de Sevilla por una razón: el riesgo extremo aparece en tramos muy cortos de autovías urbanas e interurbanas, con alta densidad de tráfico y gran exposición diaria.

Según los datos del informe, el tramo SE-30 (km 8,2 al 9,1) registra 5 fallecidos y 5 heridos graves en menos de un kilómetro, mientras que otro segmento de la misma vía, SE-30 (km 0,0 al 2,0) suma 4 fallecidos y 5 heridos graves. A ello se añade el arranque de la A-49 (km 0,0 al 2,2), con 4 fallecidos y 6 heridos graves en el inicio de la autovía hacia Huelva.

La N-432, “corredor” repetido en Córdoba, Jaén y Granada

Otro de los ejes que el informe repite como denominador común de la siniestralidad andaluza es la N-432 (Badajoz–Córdoba–Granada), una carretera estratégica con tramos muy exigentes y una convivencia compleja con tráfico pesado.

Los datos recogen, entre otros, el tramo en Córdoba (km 346–352) con un índice de riesgo 112,4; en Jaén (km 388–399) un índice 109,0 con 2 fallecidos; y en Granada (km 419–426) el tramo señalado como el de mayor riesgo en siniestros con camiones.

En la provincia de Granada aparece además el tramo N-323 (km 181,2 al 187,1) como el de índice de riesgo más alto de Andalucía (120,9), y en Sevilla se menciona la N-433 (km 52,8 al 61,3), con un índice 77,8, como “tramo negro” en la red convencional.

El informe RACE recuerda, además, que para identificar los tramos más peligrosos se excluyen los segmentos con tráfico muy bajo y longitudes pequeñas, para evitar distorsiones por aleatoriedad; y que, cuando un tramo atraviesa provincias, se localiza por su punto de inicio, facilitando la priorización territorial de medidas.

Conclusiones del informe

Los tramos clasificados con Índice de Riesgo Medio–Alto y Alto se caracterizan por una elevada presencia de turismos, que concentran la mayor parte de los desplazamientos y, en consecuencia, de los siniestros registrados. No obstante, estos tramos presentan también una especial incidencia sobre usuarios vulnerables, como motociclistas, cuyas consecuencias en caso de siniestro suelen ser especialmente graves debido a la ausencia de elementos de protección pasiva. Esta combinación de tráfico heterogéneo en infraestructuras de calzada única incrementa el potencial de conflicto y la severidad de los siniestros.

La identificación de los tramos de mayor riesgo para la circulación de motocicletas pone de manifiesto la existencia de un número reducido de segmentos de la red donde se concentra una parte muy relevante de la siniestralidad grave, medida en términos de fallecidos y heridos graves por kilómetro. En el conjunto de los tramos identificados se contabilizan 298 siniestros, con un balance de 149 personas fallecidas y 267 heridos graves, concentrados en apenas 189,6 km de red, lo que confirma una alta concentración espacial del riesgo.

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