Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Adicciones

La nueva vida de Nacho González 'Shotta' tras dejar las drogas: "Vi al demonio dentro de mí, lo sentí como una persona humana"

El rapero sevillano lleva dos años sin consumir y ha comenzado una nueva trayectoria como orientador y acompañante de personas adictas

Nacho González en la Plaza del Pelícano de Sevilla.

Nacho González en la Plaza del Pelícano de Sevilla. / Domingo Díaz

Domingo Díaz

Domingo Díaz

Nacho González pasea por Sevilla y va señalando: "En ese párking tengo una foto negra [...]. En ese festival tengo otra foto negra [...]. En este bar tengo un montón de fotos negras [...]". Así define los malos recuerdos de su pasado, algunos incluso de cuando era Shotta y con su hermano Tote King levatanaban a Sevilla como Jordan a Chicago; todos de cuando era "un adicto en consumo".

Hace dos años y medio que no consume ningún tipo de sustancia estupefaciente tras 25 años en consumo. Ni siquiera toma omeprazol para los ardores. "Mi hermano me dice: ¿cómo has conseguido dejar el omeprazol? Cabrón, porque no bebo", cuenta riéndose ahora el menor de los González durante la charla con El Correo de Andalucía.

Nacho se describe como "un adicto en recuperación": ha comenzado una nueva vida alejado de las drogas, de las "amistades de consumo" y de los escenarios. Tras pasar por tres centros ambulatorios con distintas recaídas, el internarse en uno le ayudó -"a veces solo nos vale comer techo, porque no ves las consecuencias"- a dejar atrás el consumo: "Vi al demonio dentro, lo sentí como persona humana, como una entidad".

Los hermanos sevillanos Tote y Shotta vienen a rapear "Héroe". // Sony MusicCUL48. MADRID, 29/10/2012.- Imagen facilitada por Sony Music de Toteking (i) y Shotta, los populares hermanos raperos que vuelven a publicar un disco conjunto diez años después de aquel "Tu madre es una foca" (2002), aunque variando el tono en favor de un sonido más épico como indica su título, "Héroe", y también sus declaraciones: "Este es un tiempo de hazañas". EFE/SOLO USO EDITORIAL ESPAÑA MÚSICA DISCO

Los hermanos sevillanos Tote King, a la izquierda, y Shotta, a la derecha. / EFE

Ahora acompaña a otros adictos para que puedan recuperarse de lo que define como "una enfermedad conductual que ataca a las emociones". Habla de cómo el consumo destruye las relaciones familiares. "Porque se basa en la mentira, uno no puede seguir consumiendo si no miente, porque tu familia va a intentar que pares", explica. "Todos somos unos mentirosos y unos hijos de puta cuando consumimos. Es la verdad. Y el que diga que no es un mentiroso".

Esto no quiere decir que los adictos sean ni mucho menos personas malvadas. "Hay muchas adicciones, pero los que he visto en alcohol, cocaína y porros, donde hay más cantidades de gente adicta, es imposible que no sean unos cabrones en cierto modo. Que no somos cabrones -literalmente- ni malas personas. Somos enfermos mentales".

"El consumo es un disparador de todos los rasgos negativos de la personalidad", insiste. González apunta que "la droga potencia todos los rasgos de tu personalidad" y "los empeora". "Porque la droga lo empeora todo. Saca todo lo malo a relucir".

Hay algo que, además, le "mata": "Esa romantización de las drogas que hace la gente, estoy súper en contra. Ver el dolor y el sufrimiento de la gente, de la de las madres que me llaman...". Por eso relaciona la recuperación con la humildad. "Si tú no eres humilde, la falsa seguridad te va a entrar, la prepotencia, esa superioridad...".

La ayuda de su hermano Tote King

El alcohol y el cannabis son para González "drogas durísimas". El alcohol era su "droga estrella": "En este bar en el que estamos o en la Plaza del Pelícano; lo que no haya hecho aquí y en esa plaza...", cuenta. "He estado en miles de situaciones que estoy vivo de milagro", resume sobre sus experiencias.

Nacho explica que al principio todas las drogas entran la vida de las personas como algo positivo. "Se llama luna de miel". Es la etapa en la que el adicto se "enamora de la sustancia". Él pasó 10 años ahí, hasta que perdió el control. "Yo no era capaz de hablar contigo aquí como lo estamos haciendo ahora. No era capaz de ir tres días seguidos al gimnasio. Te autoengañas, no eres capaz de ver las consecuencias negativas".

En aquella época, hasta su hermano Tote King le había sacado de sus conciertos -"me dijo que no me fuera más con él porque la lié en un festival"-. Su madre le decía de ingresarse, pero él rehuía.

Un día apareció llorando con un ataque de ansiedad. Fue después de su última gran foto negra: tras tres días de fiesta en Conil y un accidente con el coche, lo recogió su hermana, la hizo parar en una gasolinera para comprarle a un camello y luego lo llevó al Virgen del Rocío por sus altas pulsaciones, pero él se marchó de allí. "Estaba loco, completamente ido. Y ya eso da mucho miedo. Yo había perdido el control durante 20 años", explica. Ahí tomo la decisión de ingresarse.

Su hermano Tote le echó una mano económicamente para poder estar un año y no solo cuatro meses. Sin embargo, hasta en la puerta del centro seguía hablando con su manager de entonces para seguir con la música y todo su modo de vida. Una vez dentro sintió "alivio". "En cierto modo, acabar ahí es lo mejor que me ha pasado en mi vida, ojalá lo hubiera hecho 10 años antes, pero tuve que pasar por eso y se pasa muy mal, es como estar preso".

Asegura que entró "muy contento". Sin embargo, "a la hora, cuando tú ves a 13 personas allí, adictos como tú... Ahora cuatro de ellos son mis hermanos que los quiero con locura, pero es durísimo, eso es lo más duro que yo he vivido en mi vida. Agarrar la cama llorando, pidiendo medicación la primera semana, queriendo irme. Lo que pasa que di con un terapeuta que es un genio y me mantuvo ahí y me agarré a él. Y fue como Dios para mí y sigue siendo para mí una figura. No es el típico titulito, él ha vivido eso y sabe lo que es, no le dice a todo el mundo lo mismo".

"Esto va de pedir ayuda..."

"Yo estoy contento porque porque a día de hoy no me drogo. Y llevo dos años y medio y toco madera, tío", afirma Nacho. "Hago mi trabajo y pido ayuda. Porque esto va de pedir ayuda; esto va a de apoyarse".

Una de las herramientas más importantes que ha aprendido González durante la etapa de recuperación ha sido llamar por teléfono. "Cuando estoy mal, cuando estoy irascible, cuando tengo recaídas conductuales...". El sevillano apunta que esos son los primeros síntomas para las recaídas, que aunque a veces se producen no son deseables: "Todo lo tienes que hablar, porque si no tu cabeza te va a engañar y se va a meter por ahí". "Mi terapeuta le llama el bicho. 'Ya te está cogiendo el bicho por los huevos', decía el nota", comenta.

...Y de ayudar

González se encuentra actualmente en una fase en la que ha decidido ayudar a personas adictas. La primera vez que empezó a informarse al respecto fue cuando entró en el primer centro ambulatorio, "hace ocho años o nueve". Pero su enamoramiento llegó cuando estuvo ingresado. "Yo en las sesiones de los documentales cogía apuntes y los cabrones de mis compañeros se reían de mí", expone.

Allí mismo en el centro ambulatorio intentó ser apoyo de otros compañeros. Luego, una vez salió, tuvo lo que denomina "un par de encontronazos" que le dio la vida. Ayudó a una familia que negaba que uno de sus miembros era adicto. "Le di los consejos desde una posición neutral", explica, "porque todos ponemos excusas aunque lo sepamos". Entraron en razón y le acabaron dando las gracias. Ocurrió igualmente en otra ocasión. "Lo estaba haciendo porque me salía", insiste.

Nacho empezó a formarse en intervención psicológica para adicciones. Desde entonces trabaja como orientador y a ayuda a las personas que contactan con él. "Se lo digo a ellos: somos iguales, tío. Yo hace dos años y medio estaba ahí", comenta. "Es el trabajo más guapo que he hecho, al mismo nivel que la música. La música ha sido mi pasión toda la vida, pero con esto se me olvida la música. Yo tenía mucha frustración con la música. Mucha. Y a mí eso se me ha olvidado. Me siento realizado".

Tracking Pixel Contents