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CULTURA

El desfile del Año Nuevo chino conquista Sevilla: "Es una oportunidad para demostrar lo mucho que aportamos"

El evento del Polígono de la Carretera Amarilla ha vuelto a destacar por sus dragones de desfile, las exhibiciones de Taichí y Kung-Fu, los talleres de Go y los abarrotados puestos de comida china

El desfile del Año Nuevo chino conquista Sevilla: "Es una oportunidad para demostrar lo mucho que aportamos"

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Hubo tantos chinos como españoles. O mejor dicho, los sevillanos acudieron en masa a su cita anual con la cultura china, con aquellos vecinos con los que conviven y que son mayoría en el Polígono Carretera Amarilla, una especie de "China Town sevillano". El Año Nuevo Chino volvió a celebrarse por todo lo alto en un evento que va de "compartir, celebrar y acercar la cultura".

Talleres de paipays, pasacalles, exhibiciones de Kung-fu o Taichí, actuaciones de hip hop, incontables puestos de comida china y mil opciones para acercarse a esta cultura sin salir de Sevilla. Este domingo era difícil caminar por la Avenida de la Prensa por el gran bullicio de gente que se acercó hasta este rincón de la ciudad. Se veían mujeres y hombres con indumentarias típicas chinas, de distintas ciudades del país. Los dragones de desfile, esas grandes figuras de papel que representan a un dragón articulado, cautivaron a los más pequeños. Y las colas en los puestos de comida eran interminables. Hoy era el día para probar el arroz frito tres delicias, los tallarines fritos, los dumplings o las brochetas de salchicha frita.

Una comerciante china atiende a los clientes en su puesto de paipays en la feria del Año Nuevo Chino de Sevilla.

Una comerciante china atiende a los clientes en su puesto de paipays en la feria del Año Nuevo Chino de Sevilla. / Rocío Soler Coll

Desde uno de esos puestos, Ankie Zheng, una joven de 17 años natural de Sevilla pero de padres chinos, no dejó de servir arroz frito a todo el que se acercó hasta su carpa. Los padres de Zheng llegaron a la capital andaluza para en busca de un futuro mejor y gracias a su "gran esfuerzo" en un almacén de ropa en el Polígono Norte, han conseguido darle una vida "muy feliz" a su pequeña en la ciudad que ellos escogieron para vivir. "Un día como hoy es importantísimo para nosotros, porque es una oportunidad para mostrarle a la gente nuestras tradiciones y romper con aquello de que nosotros venimos a quitarle el trabajo a la gente, porque no es verdad, aportamos mucho", explicó esta joven.

Ella es la segunda generación de su familia que vive en esta ciudad y se siente, por derecho propio, "una sevillana más". "La verdad es que los sevillanos siempre han sido muy acogedores con nosotros, solo hay que ver lo lleno que está esto", señaló. Zheng no soltó las palas de servir durante horas, saludando a todo aquel que se acercó a su carpa con su particular acento andaluz. "Vivir aquí siendo de allí es una gran riqueza. Ellos me donan su cultura y yo dono la mía. Al final, esto se trata de abrirse y compartir", reflexionó.

Una persona hace su propio paipay chino en uno de los talleres de la feria del Año Nuevo Chino en Sevilla.

Una persona hace su propio paipay chino en uno de los talleres de la feria del Año Nuevo Chino en Sevilla. / Rocío Soler Coll

"El año del caballo es energía y esperanza"

Los más pequeños de la familia tuvieron un papel especialmente importante en este macroevento. Tanto los que vinieron con su familia para disfrutar de talleres, como los que protagonizaron las exhibiciones y los bailes. Desde el Centro de Estudios Yoer, las maestras acompañaban con prisas a los pequeños que salían del edificio con el atuendo regional. "Son trajes típicos de distintas ciudades, representa la falda para montar a caballo. La de las mujeres es de colores y la de los hombres suele ser negra", relató Lin, una de las profesoras de este centro ubicado en la Avenida de la Prensa.

Vista panorámica del público en la fiesta del Año Nuevo Chino en Sevilla.

Vista panorámica del público en la fiesta del Año Nuevo Chino en Sevilla. / Rocío Soler Coll

Este año, los caballos tienen especial protagonismo en las indumentarias y la decoración de este multitudinario evento. Y no es un caballo cualquiera, es el caballo de fuego. "El año del caballo simboliza energía y esperanza, también es importante tomarse las cosas con calma y no precipitarse porque va a se run año intenso según el calendario chino", relata esta profesora.

Lin es la primera generación de su familia que llegó a la capital andaluza para estudiar un máster en Filosofía. "Después me casé e hice mi vida aquí", apuntó. "Todavía predominan las primeras generaciones, gente de mi edad, pero como es lógica, cada vez hay más chinos que nacen en la ciudad".

Los datos avalan el mapa que dibuja Lin: los últimos datos registrados por el INE sostienen que en 2022 había 5.551 ciudadanos chinos viviendo en la provincia de Sevilla. Lo que se traduce en el 0,28% de los habitantes empadronados. Puede parecer un porcentaje muy minoritario, pero una vista panorámica sobre la evolución de la población china desvela que en Sevilla el empadronamiento se ha disparado desde 1998, cuando solo habían registradas 15 personas de origen chino.

Los jóvenes extienden el confucianismo

A medida que la población china se va asentando en la ciudad, son los jóvenes y las nuevas generaciones quienes tienen la responsabilidad de dar a conocer su cultura a quienes viven aquí. Aunque Sandra Rojas no es china, lleva años interesándose a fondo por su cultura. De hecho, está licenciándose en Estudios del Asia Oriental por la Univerisdad de Sevilla.

Este domingo, se dedicó a instruir, divulgar y enseñar sobre el confucianismo, una doctrina que ha influido profundamente en la cultura, la política y la moral de China desde hace dos mil años. Sandra aprovechó esta cita para hablar con todos los que se acercaban hasta la carpata de la Hispalense para hablarles de este sistema ético y moral. "Un día como hoy es un intercambio cultural gigante y el hecho de que se impulsen este tipo de iniciativas tan bien pensadas en Sevilla hace que la gente se interese por esta cultura. A pesar de que los chinos llevan mucho tiempo viviendo en España, es importante que seámos capaces de adentrarnos en su cultura y ser capaces de disfrutar de lo mismo, pero juntos".

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