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Tú a Nervión y yo a Heliópolis: Luis y Daniel, dos mellizos que comparten casi todo menos su amor por Sevilla y Betis

Ambos hermanos reconocen que quieren siempre que el otro pierda en el campo, pero por encima de todo está el amor a la familia

Luis, del Sevilla FC, y Daniel, del Real Betis Balompié

Luis, del Sevilla FC, y Daniel, del Real Betis Balompié / Cedida

Domingo Díaz

Domingo Díaz

Las historias detrás del Gran Derbi sevillano son muchas. Tantas que prácticamente detrás de cada familia hay una que merece la pena ser contada. Tantas que se terminarán los Betis-Sevilla y los Sevilla-Betis y habrá aún anécdotas por contar. Luis y Daniel son parte de este selecto club sevillano inabarcable: dos mellizos idénticos en muchos aspectos de la vida, pero uno eligió Nervión, como su padre, y otro Heliópolis, como su tío y padrino.

Daniel no sabe cuándo vio a Luis vestido de colorao por primera vez. "No tengo un recuerdo exacto. Desde siempre, como él a mí con la verdiblanca. Es como si me preguntaras cuándo nos dimos cuenta de que éramos mellizos; ya nacimos así", bromea.

Los Betis-Sevilla, como los de este domingo 1 de marzo en La Cartuja, lo viven "con un nerviosismo especial", según Daniel. Eso sí: "Nunca hemos tenido una bronca gorda por el fútbol". Luis lo explica: "Al ser hermanos, siempre hemos intentado mantener el buen rollo y tirar más por la guasa sevillana para que no vaya a más. Otra cosa ya es con los amigos sevillistas, ahí ya uno tiene más libertad", se ríe Daniel.

Luis lo pasa peor en los días previos que durante el domingo de partido. "Se vive más", explica. "Yo me dedico a recordarle quién es el grande de la ciudad y él a decirme que vivo del pasado". El domingo, cuando todo está más caliente, los hermanos se dan una tregua. "Hay un pacto de no agresión", apunta Luis. Este se basa "más en el miedo a perder y tener que tragarte tus palabras que por otra cosa", afirma con sorna Luis.

Porque en el fútbol no hay hermanos que valgan. "Sinceramente, es difícil que un momento deportivo nos una en ese sentido, porque yo soy del Betis y no me gusta que al Sevilla le vaya bien, igual que a él le pasará al revés. Cuando hay una final, un título o cualquier alegría suya, me duele en lo futbolístico y no lo voy a negar", explica Daniel, que sin embargo se ablanda cuando piensa que el de colorao es Luis: "Más allá del pique y del escudo, está mi hermano y me gusta verlo disfrutar. Al final me quedo con eso… qué remedio".

Luis lo ve exactamente igual pero lo explica diferente. "Partiendo de la base de que difícilmente nos separa el fútbol, la rivalidad en este deporte también une aunque no lo parezca. Aparte de eso, hay pequeñas anécdotas".

Cuenta Luis que en la última final de Europa League perdió el vuelo de Mallorca a Budapest. "Parecía que no llegaría al partido y sé que él mientras en casa se preocupaba porque yo llegara (cosa que finalmente pasó por obra y gracia del señor)", explica. Por contra, el día de la final de la Conference, "intenté ir a su trabajo y sorprenderlo llevándole la camiseta de la final con el dorsal de Antony". "Al final sabes que es un día especial, era la primera final europea que vivía y como hermano quieres que la disfrute lo máximo posible sabiendo que la iban a perder", vuelve a tirar de ironía.

Casi, casi iguales

"Nuestra mayor diferencia son el verde y el rojo, no hay más. Él tira para su escudo y yo para el mío, y ahí no nos vamos a poner nunca de acuerdo", dice Daniel. Luis explica que "quitando eso, somos prácticamente iguales. Compartimos un montón de cosas: nos encanta el cine, escuchamos estilos de música muy parecidos, leemos los mismos cómics… Al final, lo de tener cuentas de cómic de cada equipo es casi una extensión de ese pique sano que tenemos. La única línea roja —nunca mejor dicho— está en el fútbol; en todo lo demás vamos de la mano".

A pesar de todo, los dos han ido al estadio rival con su hermano. "Recuerdo que de pequeño mi padre (Sevillista) nos llevó a mi hermano y a mí al Sánchez-Pizjuán a ver un Sevilla - Mallorca. Imagino que en el fondo todavía tenía la esperanza de hacerme sevillista", bromea Daniel. "Lo que él no sabía es que yo acepté ir… pero con la camiseta del Real Betis puesta. Así que desde chico ya apuntaba maneras. Fue su intento, pero salió rana".

Luis también ha ido al Benito Villamarín a ver el Betis, con 13 años. "Mi primo tenía un par de abonos, sabe que soy muy futbolero y si me invitaba iba encantado a ver el partido. Deseando, eso sí, la victoria del rival bético. Igual, mi hermano también ha venido al Pizjuan cuando ha tenido oportunidad. Al final somos conscientes que es un deporte y el odio al rival no nos va a impedir disfrutar de un buen día con amigos o familia en un estadio".

¿Tiene memoria el fútbol?

Tras años de dominio sevillista, ahora el Betis está por encima. Daniel es consciente de que el fútbol "tiene ciclos" y ahora "han cambiado un poco". "Yo lo estoy disfrutando, claro que sí, porque cuando a tu equipo le van bien las cosas se vive todo con mucha ilusión. Y tampoco voy a ser hipócrita: no se puede negar que, como bético, también me gusta cuando al Sevilla le va mal", insiste.

Luis se la devuelve: "Yo solo voy a decir que le hace falta nacer ocho veces más para que se cambien las tornas y vivir solo una décima parte de lo que yo he vivido. Que disfrute de su equipo, pero afirmar que se han cambiado las tornas sabiendo todo lo que ha hecho el Sevilla los últimos 20 años es muy atrevido. El fútbol tiene memoria aunque alguno quiera hacerse el despistado".

Daniel ha vivido con el Betis su peor pesadilla futbolística. "Los descensos fueron golpes muy duros, momentos de mucha frustración y de sentir que todo se venía abajo. Eso no se olvida fácilmente y, como bético, te curte bastante", afirma. Ahora, sin embargo, tiene un sueño: "Ganar la Europa League y clasificarnos para la Champions para seguir creciendo como club y dar ese salto definitivo".

El miedo es el mismo en ambas riveras del Guadalquivir. Luis afirma que no le gustaría "vivir un descenso. "Pero es verdad que veo otras aficiones y las comparo con lo que yo he vivido y no puedo quejarme. Siempre digo que con lo que he visto ya puedo morirme tranquilísimo", afirma dejando el codo en el salto.

Luis afirma que "al rival se le desea todo lo malo. Por supuesto. Y si está en el suelo y se le puede machacar se le machaca. Todo dentro de lo que es el fútbol y un partido. Al final sé que este como este el Betis, el bético va a seguir disfrutando de su equipo y el sevillista del suyo. Así que nos deseamos todo lo malo deportivamente hablando y disfrutemos de una rivalidad sana".

Por tercera vez, Daniel recuerda que "como bético, al Sevilla no le deseo nada bueno, para qué nos vamos a engañar. Quiero que mi equipo esté siempre por delante y que al rival no le salgan las cosas". Eso sí, "una cosa es el Sevilla y otra muy distinta es mi hermano. A él sí le deseo que le siga yendo tan bien en todo como le está yendo, que cumpla sus metas y que sea feliz. El pique se queda en el fútbol; fuera de ahí, lo único que quiero es lo mejor para él".

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