Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

EDUCACIÓN PÚBLICA

Los colegios públicos sevillanos luchan contra la amenaza de cierre por la caída de la natalidad: "Tenemos que competir para que nos escojan"

Un recorrido por centros públicos de Sevilla que han transformado sus jornadas de puertas abiertas en una estrategia para atraer familias y evitar la pérdida de alumnos

Jornada de puertas abiertas del CEIP San Jacinto durante los días previos a la festividad del 28 F.

Jornada de puertas abiertas del CEIP San Jacinto durante los días previos a la festividad del 28 F. / El Correo

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Campañas de publicidad en Instagram, stands de merchandising o un coro de niños para dar la bienvenida al centro. Así arrancan hoy muchas jornadas de puertas abiertas en los colegios públicos sevillanos. Lejos quedan las visitas guiadas y la charla del director como único reclamo. Ahora los centros despliegan su mejor escaparate para luchar contra la amenaza de la pérdida de aulas o, en el peor de los casos, el cierre del centro. La razón está fuera de sus muros: cada año nacen menos niños. Con la caída de la demanda y en la carrera por mantener el alumnado, equipos directivos y AMPA de los centros se sumergen en una competición durante el mes de marzo para captar al mayor número de familias el próximo curso.

Los colegios públicos andaluces llevan años notando el golpe de la caída de la natalidad en las aulas de Infantil. Este curso, por ejemplo, la Junta de Andalucía ha contabilizado 61.397 alumnos de tres años, 1.570 menos que los nacidos en 2022. La tendencia también se percibe en las ratios: hoy un 54% de las clases de Infantil tiene menos de 20 alumnos, cuando en 2018 ese porcentaje era del 34%. En pleno proceso de escolarización, estos números pesan más que nunca en los centros. Los directores afrontan estas semanas con “incertidumbre”, especialmente en los colegios pequeños o en aquellos rodeados de otros centros en su misma zona. Las familias potenciales son cada vez menos y nadie quiere perder plazas ni, en el peor de los casos, una línea educativa.

“Este año hemos enviado folletos a todas las escuelas infantiles de Sevilla, hemos invertido en publicidad en redes sociales, como Instagram, y hemos repartido anuncios por la calle. Hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano para dar a conocer el centro a las familias del barrio”. Sol Castañeda, miembro del AMPA del CEIP España, reconoce que la campaña de escolarización de este curso está siendo especialmente intensa para este colegio en el interior del Parque de María Luisa.

No se ha puesto sobre la mesa que pueda cerrarse el colegio; otra cosa es nuestro miedo

Sol Castañeda

— Madre y miembro del AMPA del CEIP España

El suyo es un caso particular. El centro, ubicado en Pabellón de la Prensa de la Exposición Iberoamericana de 1929, siempre ha tenido un alumnado reducido por una cuestión de espacio. Pero ahora la escasez de niños se percibe con más preocupación. Este curso cuentan con ocho alumnos de tres años, tres de cuatro y diez de cinco en Infantil. En Primaria, salvo en sexto, la ratio ronda los 13 estudiantes por clase, aunque ni siquiera se alcanza en todos los cursos. “No se ha puesto sobre la mesa que pueda cerrarse el colegio; otra cosa es nuestro miedo”, admite Castañeda.

Por eso las familias han decidido implicarse directamente en la captación de alumnado. El pasado 9 de febrero organizaron y promocionaron la jornada de puertas abiertas del centro. “Fue un lleno absoluto: tuvimos 22 familias interesadas en tres años y varias más para cuatro, cinco y seis. Incluso vinieron padres preguntando por segundo, tercero y sexto de Primaria”, cuenta. El contraste es evidente: el año anterior solo acudieron seis familias a la misma convocatoria. “La bajada de la natalidad nos ha golpeado más que a otros colegios de la zona, pero estamos luchando”, concluye.

Globos y guirnaldas en Triana

El caso del CEIP España no es una anomalía. Las aulas de Infantil se vacían en toda Andalucía. Según los datos de la Consejería de Desarrollo Educativo, el 25% de las clases tiene 15 alumnos o menos, casi el doble que en 2018, cuando ese porcentaje se situaba en el 13,5%. La pérdida de alumnos ya no afecta solo a centros pequeños o periféricos: también ha llegado a colegios históricos y muy arraigados en sus barrios.

Es el caso del colegio San Jacinto, en Triana, que ha reinventado por completo su jornada de puertas abiertas. La fecha no se elige al azar: se celebra el 25 de febrero, cuando el centro ya está completamente decorado para el Día de Andalucía. Así, las familias que cruzan la puerta se encuentran con un colegio vestido de verde y blanco, lleno de guirnaldas, globos y pancartas hechas a mano. Las presentaciones tampoco se hacen ya en un aula: profesores y familias hablan desde un gran escenario instalado en el claustro.

“Antes ese día el equipo directivo explicaba cómo funcionaba el colegio y poco más. Pero llegó un momento en el que necesitábamos ir más allá, por pura ley de oferta y demanda”, explica David, padre y miembro del AMPA. Desde hace tres años el centro hace coincidir la jornada con la celebración del 28F y la retransmite además por streaming para llegar a más familias.

Stand de 'merchandising' del CEIP San Jacinto durante la jornada de puertas abiertas.

Stand de 'merchandising' del CEIP San Jacinto durante la jornada de puertas abiertas. / El Correo

La visita se ha convertido en una pequeña fiesta. No falta la merienda y un stand con merchandising, los padres conversan con las nuevas familias, se organizan talleres artísticos y un rincón de lectura, y una persona se encarga de entretener a los niños mientras los adultos recorren el centro. Este año, además, han incorporado una novedad: el testimonio directo de dos familias, una con un hijo en Infantil y otra con un alumno en sexto de Primaria, que cuentan en primera persona cómo es crecer dentro del colegio.

"No es agradable competir para que te escojan"

La directora del centro, Mónica Poyato, reconoce que el cambio en un día como este, llegó cuando se quedaron con una solo línea en Infantil hace ya cinco años. "Tenemos que competir para que nos escojan, y la verdad es que eso no es agradable. Te pasas todo el mes pendiente de las solicitudes que van entrando. Intentas facilitar a las familias toda la información y el procedimiento a seguir para que ellos vean en ti una fuente de confianza y seguridad", relata, a lo que añade: "En mis 18 años como directora, también he visto un gran cambio en la mentalidad de las familias. Siempre ha habido interés, pero ahora son más críticas y visitan varios colegios antes de tomar una decisión".

El profesorado del CEIP San Jacinto durante la jornada de puertas abiertas.

El profesorado del CEIP San Jacinto durante la jornada de puertas abiertas. / El Correo

A escasos 250 metros de distancia, más de 450 alumnos estudian en el histórico CEIP José María del Campo. Es tal la cercanía con el San Jacinto, que ambos colegios se ven obligados a diferenciarse para conquistar a las familias del barrio. Este centro, que es uno de los más antiguos de la ciudad, da la bienvenida a las familias por todo lo alto: con un coro formado por 12 alumnos. "Después los padres van al teatro y allí la directora, los profesores de Infantil y las familias hacemos una pequeña presentación para explicar cómo funciona el centro", describe Miguel Ruiz, miembro del AMPA. En su caso, entre todo su catálogo, una de sus propuestas de valor es el proyecto de música Barenboim, una iniciativa artística que solo se lleva a cabo en 25 colegios de la comunidad.

Más allá de las instalaciones para conquistar a familias

No todos los colegios pueden permitirse un gran despliegue para sus jornadas de puertas abiertas, aunque el presupuesto de los centros públicos sea prácticamente el mismo. Algunos saben que sus instalaciones no son su principal carta de presentación y optan por apoyarse en otros valores. Este tipo de eventos también deja entrever las dificultades en otros colegios de Sevilla ubicados en zonas más obreras, donde no se pueden permitir ciertas comodidades, como dejar a los hijos en casa para acudir a las puertas abiertas como miembro del AMPA.

En San Jerónimo, la jornada de puertas abiertas del colegio que lleva el nombre del barrio refleja una necesidad urgente: la de contar con un comedor escolar. El año pasado el centro ya perdió una línea y, para Carmen, presidenta del AMPA, el problema va más allá de la caída de la natalidad. “Necesitamos el comedor para levantar la matriculación. Sin él es muy difícil competir, porque afecta directamente a la conciliación de las familias”, lamenta. Este caso refleja la necesidad de muchos centros: la de aprovechar estas jornadas de visibilidad para reivindicar un problema latente.

El director del CEIP San Jerónimo recibe a los padres durante la jornada de puertas abiertas.

El director del CEIP San Jerónimo recibe a los padres durante la jornada de puertas abiertas. / El Correo

Este año, los padres querían recibir a las familias en el patio con una merienda y una puesta en escena especial, pero las obras en el centro obligaron a trasladar el encuentro al interior del colegio. “No hemos podido hacerlo fuera porque el patio está completamente levantado, pero aun así nos hemos esforzado para recibir a las familias de la mejor manera posible. Eso sí, las obras también nos van a beneficiar mucho”, explica.

Marzo es un mes decisivo para los colegios. Mientras las familias comparan centros y deciden dónde matricularán a sus hijos, en los claustros se espera la publicación de las listas de admisión con la misma pregunta flotando en el aire: si, después de tanto esfuerzo, habrá niños suficientes para llenar las aulas.

Tracking Pixel Contents