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DOCTOR HONORIS CAUSA

El Nobel Kajita llega a Sevilla con el hallazgo que revolucionó la física de partículas: "La investigación, que a veces puede parecer inútil, es fundamental"

El profesor Takaaki Rajita será investido como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Sevilla por su descubrimiento sobre la evolución de los neutrinos en 1998

El profesor Takaaki Kajita, premio Nobel de la Física en 2015.

El profesor Takaaki Kajita, premio Nobel de la Física en 2015. / El Correo

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

El universo sigue planteando grandes preguntas a la ciencia, desde su origen hasta su evolución. En ese terreno lleno de incógnitas, alcanzar una certeza supone un avance histórico para la humanidad. Eso fue lo que ocurrió en 2015, cuando el físico japonés Takaaki Kajita recibió el Premio Nobel de Física junto al canadiense Arthur B. McDonald. Ambos demostraron en 1998 que los neutrinos, unas partículas elementales extremadamente difíciles de detectar, tienen masa. El hallazgo supuso un paso decisivo para comprender mejor cómo funciona la materia y abrió nuevas vías de investigación sobre el universo. Once años después de aquel reconocimiento, Kajita ha viajado por primera vez a Sevilla para ser investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Sevilla, institución con la que mantiene una estrecha colaboración científica.

En la Galería de los Rectores de la Hispalense se respiraba un ambiente de expectación este martes por la mañana. La visita del profesor Kajita reunió a investigadores, catedráticos, responsables académicos y a la rectora de la Universidad de Sevilla, Carmen Vargas. Un reducido grupo de periodistas tuvo además la oportunidad de mantener un encuentro de cerca de una hora con el científico japonés para conocer, de primera mano, el alcance de su descubrimiento, su trayectoria investigadora y su visión sobre el papel de la ciencia en el desarrollo de los países.

El encuentro entre periodistas con el profesor Takaaki Rajita, premio Nobel de Física en 2015, en la Universidad de Sevilla.

El encuentro entre periodistas con el profesor Takaaki Kajita, premio Nobel de Física en 2015, en la Universidad de Sevilla. / El Correo

La conversación sirvió también para poner en evidencia una dificultad habitual en la divulgación científica: trasladar conceptos complejos a un lenguaje accesible para el gran público sin perder rigor. Términos como materia, antimateria, oscilación de neutrinos u ondas gravitacionales forman parte del lenguaje cotidiano de la física, pero no del de la mayoría de los ciudadanos. En ese ejercicio de traducción y contexto resultó fundamental la intervención de Juan Antonio Caballero, profesor del Departamento de Física Atómica, Molecular y Nuclear y padrino del acto de investidura. Además de traducir las respuestas de Kajita, el profesor de la Hispalense ayudó a contextualizar las explicaciones del Nobel y a guiar a los periodistas.

El hallazgo que cambió la física de partículas

Kajita pasará a la historia por haber contribuido de forma decisiva a demostrar que los neutrinos tienen masa. Estas partículas, que pueden describirse como una especie de lluvia invisible que cruza el espacio, la Tierra e incluso nuestro propio cuerpo, apenas interactúan con la materia, lo que las convierte en uno de los mayores desafíos de la física experimental. "Durante años se creyó que no tenían masa", apuntó el científico. Por ello, confirmar lo contrario revolucionó la física de partículas y obligó a revisar algunos de sus fundamentos.

Un país sin investigación no tiene futuro

Juan Antonio Caballero

— Físico y profesor de la Universidad de Sevilla

Antes de llegar a esa certeza, explicó Kajita, "ya existían indicios experimentales" que apuntaban en esa dirección, tanto en Kamiokande como en Super-Kamiokande, el enorme detector de neutrinos situado a 1.000 metros bajo tierra en Kamioka, en Japón. Fue allí donde comenzó, en abril de 1996, el trabajo que acabaría situándolo en la historia de la ciencia. "Allí obtuvimos las primeras certezas sobre un problema que llevaba décadas abierto: las oscilaciones de neutrinos", explicó. Un año después, aquella incógnita comenzó a despejarse. Los neutrinos cambiaban de tipo durante su recorrido, algo que en física se conoce como "sabor". "Si podían transformarse de un tipo a otro, eso significaba necesariamente que tenían masa", ahondó.

La relación profesional entre Kajita y Caballero no es reciente. Hace unos ocho años, un investigador de la Universidad de Sevilla obtuvo un proyecto europeo que permitió a la institución incorporarse al experimento Super-Kamiokande

El hallazgo cambió la comprensión de las leyes básicas de la materia y abrió nuevas preguntas sobre la evolución del universo, explicaron ambos profesores. Sus implicaciones son relevantes para la cosmología, ya que las propiedades de los neutrinos influyen en la forma en que evolucionó el cosmos y podrían ayudar a explicar cuestiones aún abiertas, como la aparente asimetría entre materia y antimateria. Sin embargo, ese terreno sigue siendo objeto de investigación.

Una ciencia para "mejorar la vida"

En la actualidad, Kajita es investigador principal del proyecto KAGRA, en Japón, centrado en el estudio de las ondas gravitacionales, además de profesor de la Universidad de Tokio. "Como profesor y científico, intento transmitir entusiasmo a mis alumnos a partir de mis investigaciones, a veces no es sencillo convencerles", apuntó con una sonrisa. "Los descubrimientos en ciencia fundamental permiten mejorar la vida de las personas. Eso es un hecho incuestionable. La investigación básica, que a veces puede parecer inútil o sin aplicación inmediata, termina siendo fundamental, incluso en los próximos 50 o 100 años", señaló. A esa reflexión se sumó Caballero con una afirmación rotunda: "Un país sin investigación no tiene futuro".

Como profesor y científico, intento transmitir entusiasmo a mis alumnos a partir de mis investigaciones, a veces no es sencillo convencerles

Takaaki Rajita

— Premio Nobel de Física en 2015

Kajita admitió, no obstante, que su hallazgo todavía no ha tenido un impacto concreto y reconocible en la vida cotidiana de las personas y que es muy difícil prever cuándo podría tenerlo. "No sé qué efecto puede tener descubrir que los neutrinos tienen masa ni cómo puede afectar a la gente", respondió. Caballero trató de aterrizar esa idea con un ejemplo. Aunque hoy no se conozcan aplicaciones directas, un mayor control sobre los neutrinos podría abrir la puerta, por ejemplo, a telescopios de neutrinos capaces de ofrecer una información distinta del universo a la que proporcionan los telescopios ópticos. "Los neutrinos no interaccionan prácticamente con nada. Eso podría tener aplicaciones", apuntó.

La inteligencia artificial, entre la ayuda y el riesgo

La inteligencia artificial, cada vez más presente en todos los ámbitos, también apareció en la conversación. Preguntado por su utilidad en investigaciones de esta magnitud, Kajita reconoció su valor como herramienta para el análisis de datos y para acelerar procesos que, de otro modo, requerirían mucho más tiempo. Sin embargo, también advirtió de sus posibles riesgos. "Puede tener un efecto negativo si reduce el carácter más humano del pensamiento y de la investigación", señaló.

El profesor Takaaki Rajita, premio Nobel de Física en 2015, y el profesor Juan Antonio Caballero, en la Universidad de Sevilla.

El profesor Takaaki Kajita, premio Nobel de Física en 2015, y el profesor Juan Antonio Caballero, en la Universidad de Sevilla. / El Correo

Caballero coincidió con esa cautela. A su juicio, la inteligencia artificial puede resultar muy positiva siempre que el científico la utilice como tecnología y mantenga el control sobre ella. El problema, advirtió, aparece cuando el investigador adopta un papel pasivo.

Una relación consolidada con la Universidad de Sevilla

La relación profesional entre Kajita y Caballero no es reciente. Hace unos ocho años, un investigador de la Universidad de Sevilla obtuvo un proyecto europeo que permitió a la institución incorporarse al experimento Super-Kamiokande. Hasta entonces, la US llevaba años trabajando en neutrinos desde un punto de vista teórico, pero aquella incorporación supuso un salto cualitativo: permitió participar en una colaboración internacional de primer nivel y facilitó que sus investigadores formasen parte de publicaciones científicas y realizaran estancias en Japón.

Esa colaboración no se detiene ahí. La Universidad de Sevilla ha sido invitada a participar en la nueva generación del experimento, Hyper-Kamiokande, prevista para los próximos años. Se trata de un proyecto a muy largo plazo con el que la institución sevillana aspira a reforzar aún más sus lazos con la investigación puntera en física de neutrinos y a consolidar y rejuvenecer sus grupos científicos.

Kajita llegó a Sevilla el pasado domingo y permanecerá en una ciudad que describe como "wonderful " (maravillosa) hasta el jueves. Durante su estancia recibirá, ante cientos de estudiantes, el mayor reconocimiento académico que puede conceder la universidad pública sevillana, ser investido Doctor Honoris Causa.

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