ENTREVISTA |
Rompió con todo, incluso con la idea clásica de floristería: así es Ana Gálvez The Flower Experience
Su creadora Ana Gálvez ha transformado una antigua tienda de Los Remedios en un espacio híbrido donde el diseño floral se vive desde otra perspectiva

Ana Gálvez, CEO y directora artística de Ana Gálvez The Flower Experience. / El Correo
Todo empezó con "Durante una mirada". Cuando Ana escuchó esta canción, acababa de cumplir 40 años y decidió dar un giro a su vida. Desde siempre, la idea de montar un negocio donde reunir flores, paisajismo y escaparatismo le rondaba la cabeza, y no fue hasta ese momento cuando la maquinaria empezó a rodar hasta llegar a Ana Gálvez The Flower Experience, su estudio homónimo de diseño floral, que busca romper con el concepto tradicional de floristería y apuesta por un modelo más experimental.
Embarazada de siete meses, se marchó a Madrid para estudiar Diseño Floral en la escuela Salvia Bruta Flower School. "Rompí con todo, mi familia pensaba que estaba loca y hubo un poco de caos", confiesa. Después continuó formándose en la Escuela Andaluza de Arte Floral, y todo ese aprendizaje, sumado a su propia amalgama creativa, terminó por encajar de forma natural. "Me di cuenta de que el proyecto que llevaba tantos años teniendo en mente tenía todos los ingredientes para poder materializarse, y menos mal, porque mira dónde estamos ahora", subraya.
Un oasis urbano en Sevilla

Un espacio que cambia constantemente, despertando la curiosidad de quien entra y haciendo volver a quien se va. / I.Cabello
Para Ana Gálvez, lo importante siempre ha sido crear un espacio capaz de transmitir el amor que siente por la naturaleza e integrar las plantas en el día a día de las personas. Su proyecto va mucho más allá que el concepto de floristería tradicional. Se concibe como una experiencia. "Lo definiría como un lugar donde parar y respirar. Las clientas me lo dicen: desprende calma", explica.
Mi estudio es un espacio un poco raro.
Y es precisamente esa sensación la que envuelve todo el espacio: una atmósfera naturalista construida a partir de olores, colores y materiales orgánicos. “En esto ayudan mucho los elementos que he utilizado; tenemos madera de pino sin tratar, troncos naturales, hormigón puro, acero sin tratar… no hay nada de plástico, nada contaminante", señala. Todo invita a observar los detalles que ella cuida con mimo.
Una nueva forma de entender el diseño floral

Cada trabajo cuenta una historia diferente: diseño floral a medida para expresar lo que a veces no sabemos decir con palabras. / I.Cabello
El proyecto de Ana Gálvez se articula en torno al diseño floral entendido como un arte efímero, capaz de generar experiencias y transformar espacios. Su estilo, claramente vegetativo y orgánico, no siempre se comprende a primera vista, pero responde a una intención clara: educar la mirada y poner en valor el detalle. Frente a la lógica de “más cantidad por menos precio”, la artista apuesta por composiciones cuidadas, donde una pieza pequeña, bien pensada, puede resultar mucho más impactante que un gran ramo sin coherencia. "En este proceso, el cliente ocupa el centro. Cada encargo comienza casi como una conversación entre amigos donde escucho, pregunto y adapto cada diseño tanto a la persona que lo regala como a quien lo va a recibir", defiende, consciente de que cada elección transmite un mensaje distinto.
Nada es estático. El estudio se transforma continuamente: escaparates conceptuales, composiciones efímeras y una propuesta visual que genera curiosidad.
Alejada de la producción en serie, cada creación es única. No replica diseños ni sigue patrones cerrados, sino que trabaja desde la inspiración y la autenticidad. En este sentido, también se muestra crítica con ciertas expectativas generadas por la inteligencia artificial, que a menudo plantea composiciones irreales o colores inexistentes difíciles de trasladar al plano físico.
Actividades que llenan de vida el espacio

Un rincón donde las conexiones se crean de forma natural y las ideas fluyen sin presiones. / I.Cabello
Su paso por países como Alemania, Inglaterra o Italia también ha dejado huella en este proyecto. De ahí surge esa idea de lugar híbrido, a medio camino entre tienda y punto de encuentro, donde las personas pueden quedarse, conversar y disfrutar sin una finalidad estrictamente comercial. Un planteamiento que traslada a Sevilla con una identidad propia, generando un entorno que invita a vivirlo.
El local, que anteriormente albergaba una tienda de chaqués, fue completamente transformado para dar lugar a un concepto abierto y flexible. Así nace Ana Gálvez The Flower Experience, un espacio pensado no solo para la venta, sino para acoger actividades culturales, pequeños conciertos o encuentros sociales. Más que una floristería, es un entorno vivo que evoluciona con quienes lo habitan. "El misterio forma parte de su estrategia: no todo es evidente, y eso invita a entrar, descubrir y volver", reconoce Gálvez.
Aquí se acogen talleres florales propios y eventos de empresa orientados al teambuilding, siempre desde un enfoque experiencial que prioriza la conexión entre las personas. Además, el espacio se abre a otras disciplinas y creadores, con exposiciones temporales y venta de obras. "Separé el local en dos espacios para poder crear algo diferente y hacer una zona de coworking", explica. Actualmente, acoge trabajos de Teresa Ostos y Teresa Díaz.

Escaparate dedicado a las obras de la artista Teresa Ostos. / I.Cabello
Un equipo que se complementa

Ana Gálvez, CEO y directora artística de Ana Gálvez The Flower Experience junto a Juan Guisado, jefe de proyectos. / I.Cabello
El proyecto lo desarrolla junto a Juan Guisado, jefe de proyectos y florista con amplia experiencia. La combinación entre ambos resulta clave: ella aporta creatividad y frescura; él, técnica y trayectoria. Comparten visión y se complementan en el día a día, consolidando una forma de trabajar equilibrada y con total confianza.
Nos leemos muy bien el uno al otro, somos un equipazo. Encontrar a una persona en la que puedas confiar, con la que te lleves tan bien y que sepas que vamos en la misma línea no es fácil y yo he tenido mucha suerte.
Nuevos retos
En menos de un año, Ana Gálvez ha trabajado junto a firmas como Victoria, de Vicky Martín Berrocal, Scalpers o el diseñador Nicolás Montenegro, además de formar parte de producciones para la revista Hola o citas como We Love Flamenco. Muchas de estas acciones han surgido desde la colaboración, una vía que ella misma reconoce haber afrontado con ciertas reservas al inicio. “Siempre he sido muy reacia, pero sabía que, al menos al principio, había que hacerlas porque si no, no te das a conocer”, se sincera.
El crecimiento se plantea de forma progresiva y orgánica. En esta primera etapa, el objetivo ha sido consolidar la marca y posicionar a Ana Gálvez The Flower Experience en el mapa, avanzando “poco a poco, pero con sentido”, como ella misma defiende. Aunque su interés sigue muy ligado al escaparatismo, ámbito donde quiere seguir desarrollando su creatividad. Además, a largo plazo, "la idea es ampliar el concepto y llevar The Flower Experience a otros puntos de Andalucía", confiesa.
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