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Feria de Sevilla

La Feria de Abril se viste de noche otro martes más ante la amenaza del calor: "Menos mal que el tiempo ha cambiado"

La segunda jornada en el real sevillano estuvo marcada por las nubes que asomaron en el Real y dejaron, incluso, algunas gotas de lluvia

Las mejores imágenes del martes de fería

Las mejores imágenes del martes de fería / Marina Casanova

Domingo Díaz

Domingo Díaz

El martes de Feria de Abril no es un día cualquiera. Existen tantos como asistentes pisan el albero y, quizás no sean conscientes, pero todos están marcados por múltiples factores, pero sobre todo por la influencia del Lunes de Pescaíto y el miércoles festivo. Por eso los martes de Feria uno puede ver casetas prácticamente vacías a la hora de comer y, sin embargo, ver a gente moviendo el bigote ofreciendo solomillos cuando el reloj toca las seis de la tarde. No hay problemas, todo sea eso, aquí caben todas las historias por mucho que digan, pero la mayoría se cuentan a partir de una hora en la que el sol comienza a tumbarse.

Esa fue precisamente la principal incertidumbre de este martes. El sol no quiso acudir a la cita que había planteado. Se le esperaba radiante, asfixiando prácticamente a todo aquel que quisiera pisar el real al mediodía. Sin embargo, no quiso. Peor para el sol. La mañana se tornó de color gris y fueron las nubes las que coparon todas las miradas en este primer encuentro diurno. Cayó agua. No mucha, pero un leve chispeo.

Eso no evitó el calor. Sí restó trabajo a los servicios de Emergencias. "Menos mal que el tiempo ha cambiado, si no habría habido más insolaciones", refirieron a este periódico. Eso y que con "el sol la gente bebe más y hay más problemas con peleas y alcohol".

La jornada avanzó con el compás lento que tienen los martes. Las recepciones tomaron el mando y marcaron el inicio. Hubo en Comisiones Obreras, en Endesa, en el Ayuntamiento, en Cajasol... También se repartieron los Claveles de la Asociación de la Prensa de Sevilla.

Las primeras horas de la tarde dieron cuenta de por qué los martes por la mañana son complicados: la noche del lunes del Pescaíto. "Acabamos de entrar hace nada, que ayer llegué a mi casa a las 8 de la mañana", decía una joven sentada con sus amigos en su caseta. Había ganas de jaleo, pero primero había que remontar el vuelo. En el bando contrario estaban quienes entraban engalanados con sus trajes perfectamente planchados para la ocasión. Se notaba la ilusión de los que no habían estado la noche antes. Solo había que mirar qué zapatos ya venían con albero de casa para diferenciar a cada cual. Si con esas no bastaba, el brillo de los ojos delataba.

La novedad este año en la feria sin duda es el ensanche de Pepe Luis Vázquez. La calle ahora tiene un nuevo brazo que muchos aún no conocen y miran con extrañeza, como con el recelo de no saber de quién es ese territorio.

La feria se llenó de caballos y de carruajes con la tarde. Llamaba la atención ver a gente con mascarilla. Los que estornudaban a su lado les daban la razón: era la mejor fórmula para no sufrir una alergia que está pegando con fuerza esta primavera. El reloj avanazaba y el aforo de la feria crecía.

Las mejores imágenes del martes de fería

Las mejores imágenes del martes de fería / Marina Casanova

Mientras unos entraban, otros salían. No hacía falta preguntarles dónde iban. Debajo del brazo llevaban unas almohadillas simulando el color de grana y oro. No hacía falta mirar el GPS para saber que iban camino de la plaza de toros de la Maestranza. José María Manzanares, Alejandro Talavante y Daniel Luque. No serían los taurinos los únicos que abandonarían el real. No fue lo del año pasado, pero los béticos también se ausentaron un ratito para ver a su Betis jugar en Montilivi ante el Girona. Los bares de las calles colindantes a la Feria estuvieron repletos de futboleros.

Y todos volvieron. Porque todos vuelven. Como los influencers de temporá. La noche del martes llenó al completo el real y todo se volvió alegría hasta las claras del día. Los amigos se abrazaron, se despidieron y el amor por esas ilusiones creadas para el martes de Feria se volvió desamor. Al menos durante una horas, porque el miércoles amanece con la alegría de enamorarse otra vez.

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