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PATRIMONIO

El monumento de Sevilla que fue una de las industrias más importantes de Europa y se levantó sobre 'calaveras': tenía calabozos para los empleados que robaban

Las obras para construir este edificio declarado Bien de Interés Cultural comenzaron en 1728

Fachada del edificio del Rectorado de la Universidad de Sevilla

Fachada del edificio del Rectorado de la Universidad de Sevilla / ROCÍO RUZ / EUROPA PRESS

Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

El Rectorado de Sevilla es uno de los edificios más hermosos y emblemáticos de la capital hispalense. Sin embargo, a pesar de ser ampliamente reconocido por los sevillanos y gran parte de los visitantes, son pocos los que saben el verdadero origen de este monumento que suma tres siglos de historia y fue una de las construcciones industriales más importantes de Europa.

Para conocer sus inicios hay que retrotraerse a 1728, cuando comenzaron las obras para crear esta construcción que albergaría en ese momento la Real Fábrica de Tabacos, la primera que se establecía en toda Europa.

De enterramiento romano a gran fábrica de Europa

Para ello, se utilizaron unos terrenos que eran conocidos como 'Las Calaveras' al estar ubicados sobre un antiguo enterramiento romano.

Un lugar en el que se construyó entre 1728 y 1770 uno de los edificios más importantes de la época de todo el continente, con toda clase de maquinaria y estancias.

Además de las estancias que servían para fabricar y vender el tabaco, este enclave contaba con una curiosa instalación: sus propios calabozos, utilizados para castigar a los trabajadores que realizaban algún tipo de infracción en la fábrica y, sobre todo, a las cigarreras que trataban de robar tabaco.

Hoy en día, en estos calabozos se encuentran los despachos de los profesores.

Un edificio con arcos invertidos y una gran transformación en Sevilla

Además, este edificio tiene la particularidad de que la base de su construcción se sustenta sobre un sistema de arcos invertidos, algo muy poco habitual para la época.

Sin embargo, este lugar cambió radicalmente su apariencia en 1953, cuando comenzó la rehabilitación del edificio para albergar la sede universitaria.

Influencias artísticas y un rico patrimonio interior

Así, en la actualidad, en este edificio declarado Bien de Interés Cultural se puede contemplar la influencia renacentista, barroca y neoclásica en su estructura e interior.

De igual modo, el Rectorado destaca por sus fachadas realizadas en cantería, moduladas por pilastras, así como la presencia en su interior de 14 patios, estancias, galerías y vestíbulos.

La estatua de la diosa Fama y la leyenda de la trompeta

El edificio también cuenta con un rico patrimonio de bienes como su colección de pintura y la Gipsoteca, un espacio musealizado en el que se exponen desde piezas mesopotámicas y egipcias hasta estatuas del siglo XX.

Turistas en el Rectorado

Turistas en el Rectorado / Jorge Jiménez

En su fachada también destaca la estatua de la diosa Fama tocando la trompeta, situada en el tímpano ornamentado. Esta obra de Cayetano Acosta nace con la leyenda de que el ángel tocaba la trompeta cuando las cigarreras entraban en la fábrica para trabajar.

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