EDUCACIÓN PÚBLICA
Los colegios de Sevilla llegan al calor sin su plan de mejoras listo: "No podremos comprar aires acondicionados"
Directores consultados por esta cabecera confirman que no han podido gastar la partida de la Junta de Andalucía destinada a climatización en sistemas de splits o toldos como consecuencia de la gran burocracia necesaria por parte del Ayuntamiento de Sevilla para llevar a cabo una obra en los colegios públicos

Un ventilador portátil en un aula de un colegio. / Manu Mitru
El calor ha vuelto a instalarse en Sevilla antes de que el calendario marque siquiera el verano. Los 30 grados ya forman parte del paisaje diario y, en los colegios, la llegada de los próximos meses se observa con una mezcla de preocupación y resignación. Mientras algunos centros cuentan ya con sistemas de bioclimatización impulsados por la Junta de Andalucía y otros disponen, al menos, de aire acondicionado, otra parte de la red pública sigue afrontando las altas temperaturas con soluciones de emergencia: pingüinos portátiles, ventilación cruzada y más sombra en los patios.
A lo largo del curso, las direcciones de los centros han tratado de organizarse para invertir el presupuesto del Plan Mejora tu centro que la Consejería de Educación transfirió a los casi 4.000 centros educativos que hay en Andalucía. Se trata de una partida extraordinaria que oscila entre los 5.000 y los 60.000 euros, en función del número de alumnos de cada colegio, pensada para sufragar actuaciones de climatización. Aunque ese dinero llegó en el último trimestre del año pasado, en muchos centros de Sevilla sigue prácticamente intacto.
El motivo, según denuncian varios directores consultados por El Correo de Andalucía, no está en la falta de necesidad, sino en los obstáculos administrativos. Al tratarse de edificios de titularidad municipal, cualquier intervención que implique una obra -desde la instalación de un toldo fijo hasta la colocación de splits de aire acondicionado- requiere autorización previa del Ayuntamiento de Sevilla. Y ahí, sostienen, el proceso se atasca. La consecuencia es que, a pocas semanas de las primeras olas de calor, hay colegios de la ciudad que todavía no han podido transformar esa partida extraordinaria en mejoras reales contra las altas temperaturas.
"Nosotros queríamos instalar splits, pero para eso hay que hacer una obra. Pedimos la autorización al Ayuntamiento y seguimos esperando. Somos conscientes de que están pendientes, pero la burocracia es lenta", explica un director sevillano. Mientras tanto, añade, el centro ha optado por "buscarse la vida" con aparatos portátiles y con medidas exteriores -como la plantación de más árboles- para no perder esa partida presupuestaria una vez finalice el curso. "No podremos comprar aires acondicionados, vamos a gastar el dinero en aparatos portátiles como pingüinos", lamenta.Tal como ha confirmado la Consejería de Educación a este periódico, los centros educativos tienen hasta septiembre para gastar la partida extraordinaria para la climatización.
Qué climatización quieren los centros
El principal -y mejor valorado- sistema de climatización en los colegios es la refrigeración adiabática y las plazas solares fotovoltaicas, el modelo que está implantando la Junta de Andalucía y que, según sostiene, "es el más testado y el que también han empleado otras comunidades autónomas". No obstante, este sistema no ha estado exento de controversia. La Asociación de Técnicos en Energía de Andalucía (ATEAN), institución sin ánimo de lucro que agrupa a técnicos, profesionales y empresas del sector energético, emitió hace ya unos años un comunicado en el que plasmó su visión técnica sobre la instalación de mecanismos adiabáticos en las aulas de los centros docentes andaluces. Según ATEAN, "este sistema no sólo no es legal -al no cumplir con los requisitos mínimos de la normativa-, sino que además supone un grave riesgo en materia de seguridad, higiene y salubridad en los colegios andaluces".
Una vez instalado, el sistema requiere además un protocolo de mantenimiento exhaustivo para evitar la legionela, no por el sistema en sí, sino por cómo funciona y cómo se mantiene. Por ahora, su implantación sigue siendo limitada. De los 3.481 centros públicos que hay en Andalucía, 462 cuentan con este sistema, además de otros 80 cuyas obras están en marcha. Por tanto, la realidad de la mayoría de los centros sigue girando en torno a los aires acondicionados -o splits-, los aires portátiles -o pingüinos- y las zonas de sombra con toldos, árboles u otro tipo de vegetación.
"Nuestro colegio no tiene el sistema de adiabática y cuando llega el calor tenemos que aplicar medidas extraordinarias. Los días de olas de calor los alumnos se van a las 12 del mediodía, es insoportable el calor", abundan fuentes de la dirección de otro colegio sevillano. "Sin la autorización del Ayuntamiento para poner splits tendremos que gastar el dinero el pingüinos, porque me preocupa mucho perder esa partida presupuestaria", advierte.
Pingüinos, la alternativa de las alternativas
Fuentes consultadas por este periódico aseguran que no son pocos los colegios que se encuentran en un limbo, sin poder gastar el importe de la Junta ante la incertidumbre de si podrán o no acometer la obra necesaria para instalar un sistema que perdure en el tiempo, a diferencia de los aparatos portátiles. "Nos dicen que todo está en marcha, pero es complejo porque somos muchos centros y no son obras pequeñas", alegan.
Nos dicen que todo está en marcha, pero es complejo porque somos muchos centros y no son obras pequeñas
"Por eso, nos hemos tenido que gastar el dinero en pingüinos, es una pena porque el objetivo de este importe adicional no era ese", lamenta uno de los directores. De hecho, los pingüinos son la última alternativa elegida por los centros y suelen utilizarse como complemento a los sistemas de aire acondicionado cuando las olas de calor llegan a Sevilla. En algunos casos, incluso, son las propias AMPA las que asumen el coste de estos dispositivos para intentar que alumnos y profesores soporten las altas temperaturas dentro del aula. "Me temo que llegará el calor y no vamos a poder tener un sistema de climatización real", lamentan las autoridades de los centros.
La sombra en exteriores
En los patios, la situación no es muy distinta. Durante la hora del recreo, disponer de zonas de sombra resulta fundamental para que los menores puedan resguardarse de las altas temperaturas y sobrellevar mejor el calor, reduciendo así el riesgo de desmayos o golpes de calor.
Tal y como explicó la propia delegada de Educación, Blanca Gastalver, en una entrevista con El Correo de Andalucía, toda actuación que conlleve una obra en un colegio con cargo al presupuesto del Plan mejora tu cole debe pasar por el Ayuntamiento para su aprobación. Por lo tanto, la instalación de toldos es posible, pero exige autorización previa del Consistorio.
"La instalación que se haga en el centro público tiene que llevar un proyecto para cumplir los requisitos de seguridad, y para asegurar que no se modifique la instalación del centro porque no somos los titulares del edificio. Tiene sentido, pero al final se convierte en un problema burocrático y administrativo y es muy engorroso", sostienen los directores.
Ante esta situación, hay colegios que, un año más, han vuelto a descartar la instalación de toldos o que, pese a haber iniciado el trámite, asumen ya que la lentitud del papeleo impedirá que la medida llegue a tiempo para aliviar las altas temperaturas de los próximos meses. Por eso, una de las soluciones más recurrentes en exteriores vuelve a ser la plantación de árboles y otro tipo de vegetación que permita aclimatar las zonas no protegidas por edificaciones, una alternativa que no requiere de autorización. "Es una buena solución. Este año pondremos más verde y también el riego automático, que es fundamental", comenta un director.
La situación deja una paradoja difícil de justificar: los centros tienen presupuesto para combatir el calor, pero en algunos casos no pueden utilizarlo en aquello que realmente necesitan. Entre autorizaciones pendientes, obras encalladas por burocracia y soluciones provisionales, multitud de colegios sevillanos afrontan otro verano más dependiendo de medidas de urgencia para un problema que ya no es excepcional, sino estructural.
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