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Jueves Universitario

Cristóvão Wilkey, el joven de Guinea-Bisáu que estudia en Sevilla con el anhelo de "digitalizar" las infraestructuras de su país

Con el apoyo de la residencia Kadora, el joven ha superado las barreras del idioma y se adapta a la vida de la ciudad mientras persigue su sueño de ser arquitecto con una atenta mirada al respeto del medio ambiente

VÍDEO | Entrevista a Cristóvão Wilkey, estudiante guineano del grado de FP de Proyectos de Edificación

Marina Casanova

Álvaro García-Arévalo

Álvaro García-Arévalo

Sevilla

No se lo puede creer: dos años de trámites y gestiones para poder estudiar lo que más le gusta. Quedarse sentado en un sillón viendo la vida pasar no era una opción para Cristóvão Wilkey. Él es un chico de Guinea-Bisáu, de apenas 21 años de edad, que vive en la residencia Kadora de Sevilla. Un centro de apenas cuatro años de historia que acoge a más de 600 estudiantes cada curso en pleno barrio de Nervión. El joven guineano no esconde su satisfacción tras arrancar por fin sus estudios en el ámbito de la arquitectura: una sonrisa de oreja a oreja le delata.

Cristóvão -o Cristóbal para los amigos- está estudiando en Sevilla gracias al proyecto Laovo Cande que la ONG Periodistas Solidarios y la Asociación de la Prensa de Sevilla llevan a cabo en Guinea-Bisáu desde hace años. El objetivo primordial es fomentar el desarrollo de la región en materia pedagógica, educativa y sanitaria. Por ello, este chico está estudiando -mediante una beca- un ciclo de Formación Profesional (FP) de Proyectos de Edificación en el IES Politécnico de Los Remedios.

Fantástico, alegre, optimista y súper divertido. Así es Cristóvão Wilkey que, además, tiene una mente brillante para explayarse en una carrera profesional que califica de "muy bonita". "Desde pequeño pensaba en ser un arquitecto algún día", admite con un brillo extraordinario en los ojos que ha protagonizado toda la entrevista que amablemente ha concedido a El Correo de Andalucía. A este joven le llama mucho la atención el ámbito de la sostenibilidad y la digitalización: "Son muy importantes para las obras y la edificación hoy en día".

Guinea-Bisáu es un país con un agitado contexto político fruto de la corrupción que tiñe sus instituciones. Además, el sistema educativo no está desarrollado y los alumnos no paran de repetir curso en las escuelas de esta región africana. "Digitalizar las empresas de construcción": este es el proyecto final de Cristóbal para poner en marcha en su tierra y contribuir con este granito de arena -nunca mejor dicho- a mejorar la difícil situación que atraviesan. No todo queda ahí porque el respeto al medio ambiente es el eje principal de su misión. "Es algo nuestro, debemos cuidarlo mucho porque ayuda a nuestra propia salud", añade ilusionado.

Sorpresas, barreras y mucho humor

Una auténtica "sorpresa", confiesa el propio Cristóbal tras ser preguntado por su primera reacción tras recibir la noticia. En ese preciso instante pensó: "No me va a dar tiempo de prepararme completamente para venir". Se ha integrado estupendamente, de hecho, él mismo se muestra orgulloso de "haber hecho muchas amistades" en estos meses. Al principio le costó algo más ya que hasta noviembre no llegó, mientras que lo habitual es que los chicos se alojen en el centro por septiembre. El idioma era su gran barrera. Él habla portugués y nunca había estudiado español: "Escuchando a la gente hablar fui aprendiendo poco a poco". En cambio, recuerda la dificultad de los primeros días cuando metía "algunas expresiones en portugués de repente entre frase y frase", apunta el chico soltando -acto seguido- una gran carcajada. Tomarse la vida con humor siempre es bueno.

Nunca antes había vivido nada igual. "Pensaba que iba a tener un problema en reconocer las calles, pero en un par de días me adapté sin problemas", cuenta el chico al tiempo que no duda en confesar lo que más le gusta de Sevilla. "Me encanta el paisaje y la manera de vestir", mientras destaca también la facilidad para andar por la propia condición geográfica de la capital: "Es muy plana". En cambio, lo que más le cuesta asimilar es el tráfico: "No me gusta que los semáforos tarden tanto en encenderse para darme paso". Parece una tontería, pero hay muchos países de África donde el tráfico es una verdadera utopía.

"Un lugar para vivir"

Aunque ahora vive en la residencia Kadora, antes estuvo en varios pisos de estudiantes, pero el ambiente del citado centro es mucho más favorable para lograr la inclusión efectiva de este chico, que cuenta con una extraordinaria actitud y supone un claro ejemplo de superación. La residencia cuenta con piscina, karaoke, sala de juego, gimnasio y comedor. El director de la misma, Edmundo Hernández, detalla que ellos "no se venden como un lugar para dormir, sino como un sitio para vivir". Dentro de sus acciones en materia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), está la acogida de Cristóbal en el centro.

Si hay una persona clave en todo este proceso es Rodrigo Elías. Este profesor de la Facultad de Comunicación de la US y miembro de la ONG hizo de mediador para que Kadora fuera la casa definitiva del chico guineano. "Me llama un día para decirme: te tengo que meter en un fregado bueno", comenta entre risas el director de la residencia. A Edmundo Hernández le pareció una magnífica idea: "Tener aquí a personas con historias tan diferentes engrandece porque aporta otras visiones". Ha sido una prueba piloto más que superada. En principio, Cristóbal se quedará hasta final de curso aunque no descartan seguir un año más. El director de la residencia Kadora no se esconde que estarían "encantados de seguir adelante con la colaboración". De momento, el del chico guineano es el único caso y no han recibido más peticiones similares, pero se muestran abiertos a seguir potenciando esta vía para echar un cable a aquellos que quieren soñar pero no saben cómo.

El proyecto Laovo Cande

El proyecto Laovo Cande de la ONG Periodistas Solidarios, junto a la Asociación de la Prensa de Sevilla, cuenta entre sus objetivos potenciar el desarrollo de la aldea Candemba-Uri, la localidad natal del joven Laovo Cande, que en 2006 falleció cuando viajaba a bordo de un cayuco en busca de una vida mejor. El proyecto lleva su nombre y se hace en su memoria y, por extensión, en homenaje a todas las víctimas de la emigración.

La Oficina de Cooperación de la Universidad de Sevilla colabora con esta causa que tiene tres líneas de actuación en marcha. Primero, la consolidación de la emisora Radio Mulher que encabezan mujeres en la ciudad de Bafatá, ofreciendo formación en periodismo a sus redactoras para reforzar la presencia digital de este proyecto. En segundo lugar, realizan una labor de apoyo en materia sanitaria para mejorar la atención de los habitantes de esta zona en uno de los países más pobres de África.

Por último, está el apoyo en cuestiones educativas donde se integra el caso de Cristóbal, cuya estancia en Sevilla está apoyada económicamente por la propia ONG Periodistas Solidarios. Como versa el eslogan de esta entidad sin ánimo de lucro: "Todos somos o hemos sido emigrantes en algún momento: quién sabe si lo volveremos a ser en el futuro". No es nada descabellado desde luego.

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