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Empresas cercanas y globales

La revolución de los cultivos agrícolas regenerados con microalgas que se ha inventado en Almería

El éxito internacional de la empresa almeriense Biorizon Biotech con microalgas para proteger y potenciar los cultivos agrícolas de modo sostenible para la salud humana y medioambiental, la impulsa a ampliar sus instalaciones con el fin de triplicar su capacidad productiva

La empresa almeriense Biorizon Biotech tiene en sus instalaciones un fitotrón (en la imagen) donde validar la efectividad de sus productos para cultivos agrícolas bajo condiciones completamente controladas, reproduciendo las características ambientales de cualquier lugar del mundo.

La empresa almeriense Biorizon Biotech tiene en sus instalaciones un fitotrón (en la imagen) donde validar la efectividad de sus productos para cultivos agrícolas bajo condiciones completamente controladas, reproduciendo las características ambientales de cualquier lugar del mundo. / El Correo

Juan Luis Pavón

Juan Luis Pavón

Sevilla

“Nadie ha avanzado en el mundo tanto como nosotros en la creación de tecnología para producir microalgas que aplicar en la agricultura como bioestimulantes o bioplaguicidas, y conseguimos crear productos para todo tipo de cultivos, ya sean frutales, hortalizas, olivares, cereales,... Las microalgas son responsables de más del 40 por ciento del oxígeno que hay en nuestro planeta, y hemos sido capaces de convertirlas en solución sostenible para los agricultores”. David Iglesias, almeriense de 47 años de edad, director general de Biorizon Biotech, resume así la proeza de esta empresa que está creciendo a escala global.

Sembrar mentalidad de innovación da sus frutos. La segunda era de la revolucionaria transformación de Almería en referencia internacional de la producción agrícola se basa en el empuje de grupos de investigación y de empresas de agrotecnología. Hace 60 años, los pioneros que convirtieron áreas semidesérticas en la huerta de los mercados europeos utilizaban en general sistemas y técnicas que debían importar. De modo natural, alrededor de ese polo de liderazgo hortofrutícola se ha generado décadas después en Almería un entorno de investigadores y emprendedores que no se dedican a plantar y cosechar calabacines, tomates o lechugas, sino a crear soluciones para las nuevas necesidades y demandas de productores y consumidores.

Pioneros desde la Universidad de Almería

Biorizon Biotech nació en octubre de 2010 a partir de un grupo de investigación de la Universidad de Almería enfocado a averiguar y materializar el potencial de las microalgas para mejorar en la agricultura la lucha contra las plagas y la calidad de los cultivos. Como recuerda David Iglesias, “se fundó como empresa de biotecnología muy enfocada a la sostenibilidad. Todos nuestros productos se basan en materias primas que solo se ven con microscopio: microalgas, microorganismos, bacterias, extractos botánicos”.

El jurado de la primera edición de los Premios Andalucía Trade le concedió a Biorizon Biotech el de Innovación y Transferencia de Conocimiento. En la imagen, David Iglesias, su director general, al recibir el galardón de manos de Ana Requena, presidenta de Randstad España.

El jurado de la primera edición de los Premios Andalucía Trade le concedió a Biorizon Biotech el de Innovación y Transferencia de Conocimiento. En la imagen, David Iglesias, su director general, al recibir el galardón de manos de Ana Requena, presidenta de Randstad España. / El Correo

“Aunque era algo muy innovador y muchas personas del sector agroalimentario no lo entendían, hubo receptividad en el ámbito hortofrutícola de Almería porque se era consciente de la necesidad ineludible de sustituir los tratamientos químicos para cultivar”.

Su sede y sus instalaciones están en el Parque Científico-Tecnológico de Almería. Su primera planta de producción la montaron en el año 2015. En el 2021 la ampliaron triplicando su dimensión, y en 2026 van a acometer otro gran crecimiento, ocupando terrenos colindantes para volver a triplicar. Actualmente disponen de 4 hectáreas para la producción de microalgas.

Visitas a sus biorreactores

“Trabajamos ahora con 12 microorganismos, y tenemos una colección de otros mil microorganismos que estamos investigando. Los hemos analizado para saber si tienen algún compuesto interesante para lo que hacemos, y la siguiente fase es averiguar si lo podemos hacer crecer de forma controlada en nuestros biorreactores, ya sea en forma de balsas o de tubos”, precisa David Iglesias. En su conjunto, es la planta de cultivo de microalgas para agricultura más grande de Europa, y reciben muchas visitas para conocerla.

“Nosotros producimos los principios activos, y hay un proceso biotecnológico para sacarlos de nuestros microorganismos, y que sean el producto que le llega al agricultor en una garrafa, y eso también tiene un proceso de transformación tecnológica. Trabajamos toda la cadena de valor, y además hemos acreditado que somos capaces de fijar dos kilos de CO2 por cada kilo de biomasa que producimos”.

Para entender los recursos naturales que manejan, valga un ejemplo: el color rosado en los flamencos proviene del color rosado que se ve en las salinas, es una microalga que se llama 'Dunallella salina' y que tiene uno de los antioxidantes más potentes que hay en la naturaleza.

El estrés de las plantas

Las plantas sufren dos tipos de estrés: el biótico (provocado por la acción humana, o por la plaga de un insecto) y el abiótico (causado por los cambios intensos en el clima). “Ante eso, y a través de la fisiología vegetal, lo afrontamos desde el punto de vista científico para balancear la planta y conseguir mejorar su estado, y los frutos”.

Las instalaciones de Biorizon Biotech para la investigación, cultivo y producción de microalgas y otros microorganismos incluyen los biorreactores (balsas o tubos) más grandes de Europa en su sector con finalidad agrícola.

Las instalaciones de Biorizon Biotech para la investigación, cultivo y producción de microalgas y otros microorganismos incluyen los biorreactores (balsas o tubos) más grandes de Europa en su sector con finalidad agrícola. / El Correo

“Si en una primavera hay exceso de calor, parte de las flores que tienen que convertirse en fruto se van al suelo, porque la planta detecta que ha de quitarse peso para sobrevivir. O si en una zona ha llovido muchísimo y eso causa encharcamiento en las raíces, aportamos otro tipo de suplementación que es como un desestresante. Nosotros trabajamos ese tipo de problemas, en un contexto de modificaciones por doquier a causa del cambio climático”.

Una de sus instalaciones más sofisticadas es el fitotrón, equipo de alta tecnología diseñado para replicar con precisión condiciones ambientales controladas que son necesarias para el cultivo de plantas. Permite simular desde climas tropicales hasta ambientes árticos. Así pueden probar la eficacia y seguridad de sus productos adaptados a hábitats muy diferentes.

Considera que “los agricultores tradicionales cada vez son más conscientes de que para competir han de ir un paso más allá respecto a lo usual. La agricultura está evolucionando muchísimo, y Andalucía participa activamente. Por eso, cuando, por ejemplo, hay problemas en los arrozales por la presencia de un hongo, y ya no se permiten productos químicos para afrontarlo, hemos creado un producto para preparar mejor a la planta, que se aplica de modo sencillo, y estamos reduciendo el ataque de esos hongos”.

Su estrecha relación con la Universidad de Almería se ha potenciado más desde 2023 al crear la Cátedra de Agricultura Regenerativa. “Participamos en la creación de talento. Tenemos una intensa relación con grupos de investigación de ingeniería química, de biología, de biotecnología,... Hemos becado ya a más de 40 estudiantes para investigar, y colaboramos en la elaboración de algunas tesis. En nuestro equipo de laboratorio hay 5 investigadores con rango de doctor que publican artículos en revistas científicas internacionales”, explica el director general de Biorizon Biotech.

Creciente apoyo europeo a su innovación

Desde que se fundó hace 15 años, Biorizon Biotech ha invertido más de 27 millones de euros en proyectos de investigación. Han contado con apoyos de fondos públicos desde organismos de la Junta de Andalucía, del Gobierno de España, y cada vez más desde la Comisión Europea, que ya en 2016 le dio un espaldarazo desde Bruselas con el proyecto Sabana, que es la base de toda la colección de microalgas y de los procesos y productos que desarrolla. Patentados incluso en Estados Unidos y en China, lo que no es nada fácil.

“En los últimos 7 años estamos siendo muy valorados en Europa, ahora participamos en tres programas de fomento de la innovación. También son una vía para incorporar más talento. Tenemos un equipo muy bueno. Pero si necesitamos investigar sobre un hongo y no tenemos un experto en sus características, buscamos al mejor en Europa, firmamos un acuerdo con y se trabaja esa ciencia que quizás tiene en un cajón, para convertirla en producto”.

Plantilla de 140 trabajadores

Biorizon Biotech tiene ya una plantilla de 140 personas, de las que 70 trabajan en España y las demás desde muy diversos países. En los últimos cuatro años han articulado su gran desarrollo internacional, y tienen filiales en cuatro países: Italia, México, Brasil y Ecuador. Ha integrado desde 2021 en su capital como socio minoritario al fondo de inversión español Moira, lo que ha permitido acelerar su escalado global.

La comercialización se materializa a través de distribuidores especializados. “Al ser productos biotecnológicos, el proceso de venta al agricultor es el propio de una labor de consultoría para que entiendan lo que les aporta. Una vez lo tienen, utilizarlos es muy sencillo. Nuestro objetivo es que el agricultor le vaya bien. Cuando constata que le aporta un incremento de producción o de calidad, va a querer seguir avanzando con nosotros”.

Joaquín Pozo, director de investigación y desarrollo en Biorizon Biotech (en el centro de la imagen), en una de las actividades de la Cátedra de Agricultura Regenerativa que esta empresa impulsa en la Universidad de Almería.

Joaquín Pozo, director de investigación y desarrollo en Biorizon Biotech (en el centro de la imagen), en una de las actividades de la Cátedra de Agricultura Regenerativa que esta empresa impulsa en la Universidad de Almería. / El Correo

Pone un ejemplo del potencial de crecimiento de negocio que están viviendo. “Si acudimos a un agricultor que tiene 100 hectáreas de olivar, y admite probar uno de nuestros productos, lo habitual es que acepte probarlo en una hectárea. Si le va bien en el primer año, para el segundo decide aplicarlo en 10 hectáreas, y eso significa para nosotros multiplicar por 10. Y el tercer año, como le sigue yendo bien, decide introducirlo en la mitad de las hectáreas o en todas ellas, y volvemos a tener un incremento exponencial”, detalla su director general.

La agenda de trabajo de David Iglesias es un mapamundi. Cada año ha de estar muchos días fuera de casa por mor de sus viajes para el desarrollo de la empresa. Conversamos con él cuando iba a coger en el aeropuerto de Almería un avión para llegar a Madrid y viajar a Estados Unidos. Después, Marruecos, unos días en Almería, y el siguiente destino es Serbia. “Es importante estar en cada mercado y relacionarte, es donde te dicen cómo se usan nuestras soluciones, qué les están aportando”.

En 2015 lograron una facturación de 15 millones de euros, y en 2026 prevén superar los 20 millones. En la primera edición de los Premios Andalucía Trade, concedidos por el Gobierno andaluz, Biorizon Biotech fue elegida para recibir el galardón en la categoría de Innovación y Transferencia de Conocimiento.

Entre los acuerdos con otras empresas para realizar proyectos de innovación, destaca el que tienen en marcha para mejorar la calidad de los suelos, “con dos grandes empresas: una es Covap, con la que tenemos una relación estrecha, al ser muy activa y sobresaliente en iniciativas de investigación aplicada; y también hemos involucrado a la prestigiosa bodega de vinos Pago de Carraovejas, de la Ribera del Duero en Valladolid, pues mejorar la calidad del suelo influye en la calidad de la uva”.

Competir con grandes multinacionales

Biorizon es consciente de que no pueden dormirse en los laureles porque muchas multinacionales quieren competir. “Estamos en permanente proceso de transformación para que cuando las multinacionales hayan desarrollado una capacidad de aportar soluciones como las nuestras, nosotros habremos seguido avanzando, y posicionados antes en los mercados internacionales con innovaciones que aplicar”.

Llamar tanto la atención obliga a prevenir aún más el riesgo de sufrir ciberataques u otras vías de perpetrar piratería industrial. David Iglesias señala que “no solo tenemos muy protegidas las patentes, sino también muchos rangos de conocimiento, por precaución no pueden estar disponibles en abierto para todos los departamentos. Hace 5 años tuvimos un intento de hackeo, procedente de Rusia. Nuestros técnicos lo detectaron a tiempo y rápidamente se desconectaron ordenadores y servidores para evitar que accedieran”.

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