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Tribunales

La Audiencia de Sevilla condena a seis meses de prisión al seguridad que llamó "terrorista" a una enfermera palestina en el hospital San Lázaro

El suceso tuvo lugar en el hospital San Lázaro ante la presencia de varios compañeros y el varón se enfrenta a dos años de prisión

Imagen del Hospital San Lázaro de Sevilla.

Imagen del Hospital San Lázaro de Sevilla. / Google Earth

Domingo Díaz

Domingo Díaz

Seis meses de prisión para el guardia de seguridad acusado de insultar a una enfermera palestina en el comedor del Hospital San Lázaro de Sevilla. Esa ha sido la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Sevilla, que ha dado credibilidad al testimonio de la mujer y ha descartado las alegaciones propuestas por el varón, fallando que cometió un delito de odio penado en el artículo 510 del Código Penal. La sentencia, adelantada por Radio Sevilla y Efe y a la que ha tenido acceso El Correo de Andalucía, también recoge una multa de 1.080 euros.

Cabe recordar que durante el acto del juicio la mujer insistió en que estaban comiendo y él hablaba sobre los marroquíes con otro varón presente. Hasta aquí, los dos estaban de acuerdo. Entonces, una enfermera le preguntó a la víctima que de dónde era y ella contestó "Palestina". Ahí, según la versión de ella, él se dirigió a ella y le dijo: "Palestinos, marroquíes sois unos terroristas. Moros es los que sois con to sus muertos", refirió. "Un compañero lo manda a callar y le dije: por favor, tienes una edad, tendrá nietos...", reflejó la enfermera en sede judicial. Él, según su versión, le contestó: "A mí me han educado en que todos son moros". La enfermera refirió que se quedó "con miedo, insegura, porque tenía una porra. Estaba muy agresivo y hablando demasiado fuerte. Su expresión corporal daba cada vez más miedo".

El vigilande de seguridad negó esta escena. Aseguró que "en la vida" se le habría ocurrido hacer eso, que no conocía de nada a la mujer y que solo mantuvo una conversación privada con el hombre sobre la situación actual del país. "Yo estaba hablando en privado. Hablando de marroquíes, pero personalmente. Yo respeto a todo el mundo", apuntó el hombre. Durante la testifical, en la que contestó a todas las partes, aseguró que había relacionado a los marroquíes con el "maltratato". "En la vida he dicho terroristas". Insistió en varias ocasiones en que "nunca" había "tenido un problema". "Yo tengo amigos árabes", ha asegurado en sede judicial tras contar una anécdota en la que felicitó a un hombre llamado Hassan.

"Hay que huir de ellos porque creen en Ala"

El relato de hechos probado recoge la versión de la mujer, también apoyada por la acusación de la Fiscalía. El vigilante "comenzó a efectuar en voz alta unos comentarios sobre ciudadanos de Marruecos en el sentido de que... yo tengo unos vecinos que son marroquíes y tienen malas pintas de piel negra. Hay que huir de ellos porque creen en Ala y sus muertos, para mí los de palestina los de Afganistán todos son moros...".

Al decir esto, una compañera le preguntó a la enfera de dónde era y ella contestó que de origen palestino y musulmana. El tribunal entiende probado que se dirigió personalmente a la misma diciéndole: "Moro son todos terroristas y lo que maltratan a las mujeres, para mí todos sois moros terroristas...".

El vigilante, según recoge la sentencia, "continua, a pesar de su ruego para que cesara en su actitud ya que se sentía vejada, refiriendo "... que para él desde pequeño le enseñaron que moro es moro y aunque sea despectivo él iba a seguir diciendo lo mismo". "Estas expresiones por su contenido y forma de proferirlas afectaron de forma muy negativa al ánimo y dignidad de habiéndola condicionando después en el desarrollo de su actividad profesional evitando manifestar su procedencia por temor a verse sometida a una situación similar", finaliza el relato de hechos.

"Expresiones con un claro mensaje de odio"

La Sección Primera argumenta que las palabras contienen un mensaje de odio que se transmite de forma genérica y queda acreditado por el modo y circunstancias en que se profirieron que era voluntario y no se trataban de una situación incontrolada o una reacción momentánea o emocional. "Destacamos su desconexión con cualquier incidente previo con la víctima, a la que no conocía, y su exclusiva relación por pertenecer está a un determinado grupo étnico y religioso, ser palestina y de religión musulmana", insiste. Las "expresiones" vertidas por el acusado "contiene un claro mensaje de odio".

La sala argumenta que cree el testimonio de la víctima por varios motivos. Entre ellos, la versión del acusado corrobora parte esencial de la escena, pero difiere en el motivo final de la denuncia. "Consideramos que concurren en el testimonio de la víctima los parámetros que coadyuvan a su valoración positiva en los términos antes mencionados. Ningún dato apreciamos que permita cuestionar la verosimilitud y credibilidad de lo manifestado por la misma al atribuir al acusado las expresiones que hemos declarado probadas que este último, en su legítimo derecho de defensa, trata de reconducir a una conversación privada con otra persona llegando en un momento a decir que “...no me acuerdo lo que dije a Arturo...". Apreciamos que no persigue ninguna finalidad espuria frente a quien de nada conocía salvo la de denunciar una conducta contra su dignidad, no llegando ni tan siquiera a solicitar indemnización alguna por el evidente daño moral ocasionado".

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