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Sevilla

De los separadores 'aleta de tiburón' a las cámaras y las multas: la polémica sobre el carril bus continúa en Sevilla

Nada más entrar en la alcaldía, José Luis Sanz retiró las barreras físicas que puso el PSOE, y más tarde instaló un sistema de videovigilancia que sanciona a los conductores que invaden esta vía

Coche circulando por el carril bus en Paseo Colón.

Coche circulando por el carril bus en Paseo Colón. / Marina Casanova

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Carlos Doncel

Carlos Doncel

Sevilla

Hace cuatro años y medio se instalaron unos separadores del tipo 'aleta de tiburón' a lo largo de varios kilómetros del carril bus de Sevilla. El objetivo era establecer una barrera física en plena calzada que permitiera "mejorar la velocidad comercial de Tussam", tal como destacó el entonces Gobierno socialista. Pero no duraron mucho: José Luis Sanz ordenó retirarlos poco después de entrar en la alcaldía, en agosto de 2023. "Causan constantes accidentes", justificó Sanz. Y en su lugar se pintaron líneas rojas y se instalaron cámaras para multar a todos esos conductores que invaden esta vía exclusiva.

Con el PSOE al frente del Ayuntamiento se implantaron "separadores en aquellos puntos críticos de la ciudad con invasiones frecuentes y constatadas", según apuntó aquel Ejecutivo. "Es una medida necesaria para conseguir que los carriles bus-taxi estén ocupados por los vehículos efectivamente autorizados", defendió en verano de 2021 el por entonces delegado de Movilidad, Juan Carlos Cabrera.

Sin embargo, los resultados no fueron los esperados: "Con el modelo 'Madrid' o 'aleta de tiburón', se consideró que se lograría evitar los problemas y daños que ocasionaron los de hormigón que se emplearon hace dos décadas en la ciudad de Sevilla", expuso más tarde un informe de la Delegación de Movilidad sobre aquellos separadores físicos eliminados. "Desgraciadamente, esta nueva instalación no garantizó la seguridad vial de usuarios y, por tanto, no evitó que se produjeran múltiples siniestros".

Y donde estaban los separadores se pintaron líneas rojas en diciembre de 2023, solo unos meses después de quitarlos. En concreto, se señalizaron 2,5 kilómetros de vía para reservar espacio en la carretera a los autobuses, taxis y motos. Sin barreras físicas de ningún tipo. Asimismo, al principio de cada tramo se colocaron carteles informativos reflectantes con la leyenda "carril exclusivo". Después llegaron las cámaras. Y las multas.

Decenas de miles de sanciones

El Gobierno de José Luis Sanz dio un paso más allá en este ámbito el pasado 4 de julio, cuando repartió por la ciudad 11 cámaras para vigilar el carril bus. Un sistema de videovigilancia que desde entonces multa con 260 euros a todos los conductores que circulan por esta vía exclusiva sin autorización. Y no son pocos los que han caído: solo en los tres primeros meses de este año se han puesto 63.805 sanciones.

"A mí mismo, a mi hija, a mi hermana y a mi vecino y a su hijo nos han multado. Hay muchísimas personas de aquí del centro que hemos caído en la trampa esta", cuenta Joaquín Montes, vecino del casco histórico. "Y la gente que viene de fuera habrá caído incluso muchísimo más que los que residimos aquí. Es muy normal que se metan en ese carril porque hay una marquita en el suelo que no se nota mucho".

Como castigo por esta infracción de tráfico ha tenido que hacer frente a una sanción de 260 euros -130 si se paga de inmediato-. Una cifra que le resulta "totalmente injusta": "Creo que habría que reducir el importe, al menos. Es una ruina para muchas familias", opina. Lo mismo piensa el también sevillano Francisco Madueño: "Las multas en España son muy caras; 260 euros me parece una pasada".

"Siempre hemos apostado por separadores"

Desde la otra parte implicada, los conductores de Tussam, reclaman otras actuaciones más allá de las multas: "Las sanciones, sean vía cámara o directamente por un agente, deben ser una medida complementaria a la separación física", aseguran desde la presidencia del comité de empresa. "Siempre hemos apostado por elementos segregadores, y sobre todo en zonas donde realmente son necesarias".

Para la presidencia del comité de Tussam, las cámaras demuestran que "el carril bus no se respeta". "Es evidente que cualquier sanción de tráfico disuade a quien la comete, pero hay muchas zonas de tránsito donde la doble fila hace más daño al servicio público", añaden desde la dirección de este órgano.

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